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Publicado el 02-20-2010   enviar imprimir
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MARÍA ELENA SALINAS

La primera presidenta de Costa Rica

MARÍA ELENA SALINAS
Una década de observaciones

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Costa Rica ha sido un país modelo al que muchos envidian. Su nivel de alfabetización está en 96 por ciento, abolió el Ejército en 1949, es considerado el país con más espacios verdes del mundo, el 23 por ciento del país forma parte del sistema nacional de áreas de conservación y aspira lograr su menta de ser el primer país neutral en su emisión de dióxido de carbono para el 2021. Ahora puede agregársele otra particularidad al haber puesto a un lado las barreras del machismo al elegir a la primera presidenta en su historia.
A los 50 años de edad Chinchilla, casada y con un hijo adolescente, es la primera mujer elegida como presidenta de Costa Rica y la novena en América Latina. Ahora forma parte de ese distinguido grupo de mujeres que han llegado a la primera magistratura comenzando con Isabel Perón de Argentina, Violeta Chamorro de Nicaragua, Mireya Moscoso de Panamá, la actual presidenta de Argentina, Cristina Fernández y la presidenta de Chile, Michelle Bachelet cuyo periodo presidencial termina el mes próximo.
El ascenso de Chinchilla, del oficialista Partido de Liberación Nacional, fue el resultado de una meticulosamente planeada campaña política que lleva años preparando. Su padre fue su primer ejemplo a seguir al ser controlador del país durante 15 años, ella estudió ciencias políticas en la Universidad de Costa Rica y obtuvo una maestría de la prestigiosa Universidad de Georgetown.
Cuando tenía tan solo 35 años fue nombrada viceministra de seguridad pública en su país y dos años después se convirtió en la primera mujer en encabezar ese ministerio. Posteriormente sirvió cuatro años como legisladora y fue vicepresidenta bajo el mandato del presidente Óscar Arias.
Chinchilla de línea ultra conservadora, le dijo a sus seguidores tras ganar con el 47 por ciento del voto, que su principal reto sería luchar contra el crimen, la violencia y el narcotráfico. "Tenemos que recuperar nuestra tranquilidad", dijo.
Y en efecto, por años Costa Rica ha sido ejemplo de la tranquilidad, un destino preferido para extranjeros que buscan un sitio donde retirarse, para los amantes de las playas y el eco-turismo. El crimen, la violencia y el narcotráfico no serían las palabras usadas para describir a este paraíso centroamericano, hasta ahora.
Una reciente encuesta de la empresa "Unimer" muestra que el 27 por ciento de los costarricenses consideran al crimen como el principal problema que enfrenta el país. Hace siete
meses únicamente el 16 por ciento lo consideraba así. Hace dos años hubo 435 asesinatos, un incremento del 25 por ciento desde el 2007 y el mayor número de crímenes violentos en la historia del país. En la guía de países del Departamento de Estado hay siete párrafos sobre el crimen y la violencia en Costa Rica advirtiéndoles a los turistas que planean viajar allí.
El país centroamericano se ha convertido en unos de los principales centros de transporte de estupefacientes de Colombia hacia los Estados Unidos. En una reciente entrevista expresó su preocupación por la violencia generada por el narcotráfico en su país. Dijo que incrementaría el presupuesto de agencias policíacas, crearía un cargo de zar antidrogas y pediría mayor cooperación internacional.
Durante su campaña presidencial, Chinchilla también fue muy abierta sobre su postura en contra del aborto y fue la única aspirante a la presidencia en participar en la ‘Marcha por la Vida y Familia’ organizada por un grupo de líderes de la iglesia que se oponen a la legalización del aborto y el reconocimiento de parejas homosexuales.
María José Chávez, dirigente de la organización feminista costarricense "Cefemina" considera que el triunfo de Chinchilla no necesariamente traerá mejoras a los derechos de las mujeres. "Ella dijo que ser una mujer no significaba nada, porque hombres y mujeres somos iguales. Esas declaraciones nos terminaron de confirmar que no esperamos cambios en nuestras reivindicaciones", dijo.
Sin embargo, el liderazgo de la iglesia católica en San José felicitó a Chinchilla, quien anda con un rosario en el cuello. El Arzobispo de Costa Rica recalcó que "la Iglesia y el Estado somos independientes pero no indiferentes", por lo que "aquellos proyectos donde el ser humano sea el eje central tendrán siempre nuestro apoyo".
La presidenta electa respondió comprometiéndose a "la defensa de la verdad y de los valores que la Iglesia ha pregonado", aseguró que estos estarán al centro de su gobierno.
Sin duda, la nueva presidenta tendrá las manos llenas durante los próximos cuatro años tratando de devolverle a su país la tranquilidad que lo había caracterizado. Al margen de algunas de sus posturas sobre los derechos reproductivos de la mujer que son percibidas como un revés para feministas, su perseverancia para llegar a la cima como una mujer inteligente y preparada es un gran logro no solo para ella sino para las mujeres alrededor del mundo.

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