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Publicado el 05-26-2005   enviar imprimir
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MARÍA ELENA SALINAS

Inmigración: La misma meta con enfoque diferente

MARÍA ELENA SALINAS
Una década de observaciones

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Después de años de una virtual par­alización en Washington sobre el tema migratorio, ocurrieron dos hechos sig­nificativos en la misma semana. Ambos tienen la intención de buscar soluciones a un asunto que tiene divi­dido al país. Sin embargo, difieren en enfoque y sustancia. Uno utiliza tácti­cas de línea dura y el otro contiene una serie de pasos coherentes para hallar una salida práctica a una crisis que ya no puede ser ignorada.

El 11 de mayo el presidente Bush firmó una ley que otorga millones de dólares adicionales para las tropas en Irak y para la guerra contra el terroris­mo, pero incluida a la ley está la con­troversial iniciativa conocida como REAL ID o “identificación verdadera.” Entre otras cosas la medida evita que los estados le den licencias de manejar a inmigrantes indocumentados y difi­culta aún más las solicitudes de asilo, algo que podría afectar a víctimas reales de la violencia, el abuso y la represión política. Además propor­ciona fondos para terminar de constru­ir el muro en la frontera entre México y California. Ninguna de estas medidas va a hacer a Estados Unidos un país más seguro.

Un día después de firmada esa ley, el 12 de mayo, fue presentado un nuevo proyecto de ley bipartidista, que reconoce la necesidad de una fuerza laboral inmigrante a la vez que establece pautas para un mejor y mayor control de la frontera. Pero al contrario de la REAL ID, la nueva propuesta no cierra la puerta a la inmi­gración, proporciona una vía para la legalización y un programa de traba­jadores huéspedes, parecido al que el presidente Bush ha estado proponien­do durante los últimos dos años.

El proyecto de ley fue introducido por los senadores Edward Kennedy y John McCain. En la cámara de representantes fue patrocinada por el demócrata de Illinois Luis Gutiérrez y los republicanos de Arizona Jeff Flake y Jim Kolbe.

Para tranquilizar a los que se oponen a la amnistía, McCain, republicano moderado, salio rápidamente a aclarar que la propuesta no es un premio para los indocumentados, sino una manera de castigarlos por entrar ilegalmente al país haciéndolos pagar una multa de $2,000 dólares al momento de solicitar una visa, además del costo al llenar la solicitud. Los inmigrantes serían sometidos también a exámenes médicos y a una revisión para determinar si no tienen antecedentes penales.

Al igual que la propuesta de Bush, la visa temporal en el nuevo proyecto bipartidista sería
efectiva durante tres años y renovable por otros tres. El inmigrante necesitaría demostrar que él o ella tienen un trabajo asegurado en Estados Unidos. Después de seis años los trabajadores regresarían a su país de origen o podrían solicitar la residen­cia permanente por los canales regu­lares.

La diferencia es que a las familias de los trabajadores inmigrantes se les per­mitiría también solicitar visas para evi­tar la separación familiar y si llegaran a perder sus trabajos tendrían 60 días para encontrar otro.

El nuevo proyecto propone actu­alizar el banco de empleos del país para asegurarse que ciudadanos norteamericanos desempleados y resi­dentes legales tengan acceso a todos los trabajos disponibles antes que a los inmigrantes se les permita solicitarlos. Y por primera vez, hace un llamado a compartir la responsabilidad de seguri­dad en la frontera con otros países. Eso significa que México, los países cen­troamericanos que más exportan inmi­grantes, así como Canadá, tendrían que hacer su parte para proteger la frontera.

Los defensores de la propuesta esperan que se convierta en ley. Sin embargo aún está por verse si logran el apoyo de la gente de línea dura que preferiría ver a todos los inmigrantes indocumentados fuera de Estados Unidos y al país aislado del mundo exterior: Una meta poco realista que sólo sirve para satisfacer a los xenófo­bos amargados.

La realidad es que hay casi 12 mil­lones de inmigrantes indocumentados en Estados Unidos y cerca de medio millón más llega cada año. Hasta ahora la llamada “Acta para Asegurar a Estados Unidos y Organizar la Inmigración” parece la mejor manera de enfrentar la crisis migratoria.

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