Una vez más vemos un sueño desvanecerse en medio de batallas políticas. El Senado de los Estados Unidos tuvo una oportunidad única para hacer lo correcto y en cambio dejó que la política se metiera en medio del camino. El llamado ‘Dream Act’, que habría dado la oportunidad a cientos de miles de jóvenes indocumentados de legalizar su estatus, nunca tuvo la oportunidad de ni siquiera ser sometido a debate y fue declarado muerto antes de llegar al pleno del Senado. El ‘Dream Act’ fue incluido dentro del proyecto de ley de reautorización de gastos para el Departamento de Defensa que también incluyó la eliminación del "No preguntes, no digas". Se presentó por el líder de la mayoría Harry Reid. Como viene siendo habitual, los Republicanos votaron en bloque para oponerse a ella, como lo han hecho con prácticamente cualquier propuesta de los Demócratas. Faltaron tres votos por parte de los Demócratas lo que hubiera permitido al acta llegar a ser debatida. Para los legisladores esto era sólo otro ejercicio en su batalla para conservar o recuperar el control del Congreso. Pero para miles y miles de jóvenes en nuestro país fue un golpe a sus aspiraciones de lograr la educación superior y contribuir al crecimiento y desarrollo de nuestra sociedad. El ‘Dream Act’ fue creado hace unos 10 años. Fue diseñado para abrir un camino a la ciudadanía para los inmigrantes indocumentados menores de 36 años que fueron traídos aquí como niños por sus padres. En la mayoría de los casos de estos niños que no tienen conexión con el país donde nacieron, en prácticamente todos los casos viven y se sienten como americanos. El ‘Dream Act’ se presentó en el Congreso una vez en 2007, y en esa oportunidad faltaron solo siete votos para ser debatido. Con la ausencia de una reforma migratoria integral y escasas posibilidades de que sea debatido a corto plazo, existía la esperanza de que al menos este sector de la población indocumentada tuviera una oportunidad de convertirse en miembro de nuestra sociedad. Se estima que más de 2 millones de jóvenes podrían ser elegibles para legalizar su estatus bajo el ‘Dream Act’, pero según los expertos en realidad se estima que unos 825,000 podrían beneficiarse del acta. Pero estas personas no son sólo números. Son seres humanos, con nombres y rostros, sueños y esperanzas, con talento. Muchos son de los mejores y más brillantes estudiantes que no pueden continuar más allá de la secundaria ya sea porque no pueden darse el lujo de pagar los precios de las matrículas de universidades estatales ya que tendrían que pagar cuotas más altas por ser clasificados como "fuera de estado" o porque algunas instituciones de aprendizaje requieren documentos para probar el estatus legal para poder asistir. Los que se oponen al ‘Dream Act’ lo consideran una amnistía encubierta, pero esta opinión está errada. Es bien sabido que los hispanos son la minoría de más crecimiento en los Estados Unidos. Es una comunidad joven con una edad promedio de 27 años. En algunos distritos escolares los niños latinos son ya la mayoría. El interés primordial del país debería ser asegurarse de que estos líderes del futuro reciban la mejor educación posible. El ex Secretario de Estado Colin Powell lo dijo bien cuando hizo un llamado a favor de una reforma migratoria durante su entrevista con el programa de la cadena NBC "Meet the Press," diciendo a sus colegas Republicanos que "no pueden ser antiinmigración". "Los inmigrantes están alimentando este país", dijo. "Nuestras minorías no están recibiendo la mejor educación posible. Cincuenta por ciento de los niños de nuestras minorías no están terminando la escuela secundaria. Tenemos que invertir en la educación. Deberíamos utilizar el ‘Dream Act’ como una manera de hacerlo". El ‘Dream Act’ también cuenta con el apoyo del Departamento de Defensa que lo incluyó en su plan estratégico del 2011, con la esperanza de que ayudaría a aumentar la inscripción militar y permitir que los jóvenes que estarían dispuestos y capaces de servir al país lo hagan. A estas alturas es prácticamente imposible tratar de revivir el ‘Dream Act’ antes de las elecciones de mitad de término que toma lugar el 2 de noviembre. Aquellos que utilizan la inmigración como tema divisorio no lo van a permitir. Sin embargo, podría haber una oportunidad de revivir el debate antes de que finalice el año. Literalmente, miles de jóvenes se han organizado en todo el país para cabildear el Congreso y la Casa Blanca para la aprobación del acta. Ellos han caminado kilómetros, marcharon en la capital de nuestra nación, celebraron protestas, movilizaron a los activistas de inmigración y defensores de la educación y también reunieron decenas de miles de firmas en apoyo de la medida. Para estos jóvenes, quedarse atrapados en el fuego cruzado de disputas políticas es sólo un bache en el camino. Reanudarán sus esfuerzos para asegurarse de que su sueño se mantiene vivo. |
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