El tema migratorio ha dado muchos dolores de cabeza tanto a los aspirantes a curules del Congreso como a los aspirantes a presidente que prometen y prometen pero hasta ahora no se ha logrado nada. Los candidatos utilizan el argot publicitario de lo que harán una vez elegidos -que es lo que le gusta escuchar a la gente- y conseguir así los votos deseados. Pero, ¿qué pasa una vez son elegidos? Son pocas las promesas que pueden ser cumplidas ya sea porque no son viables o porque la mayoría de la población no quiere que estas promesas se hagan realidad; y esto es lo que está pasando con la tan esperada Reforma Migratoria. Las leyes migratorias son facultad del Gobierno federal y no de los estados. Los Feds son los que marcan la pauta en cuanto a inmigración, sin embargo, hay estados que se están tomando la atribución de tomar cartas en el asunto y hacer las cosas a su manera persiguiendo satánicamente a aquellos mal llamados “indocumentados” o lo que es peor, ciertos gobiernos locales mantienen una “cacería de brujas”, en contra de todo aquel que luzca indocumentado. Nadie ni nada se salva, las redadas se dan en todas partes como iglesias, restaurantes, negocios, a blancos, a negros, pero más duramente si lucen “hispanos”. Se han presentado muchas salidas a este problema que es de todos, como “adoptar un indocumentado por un ciudadano”, que empezó en New Jersey donde adoptan a un indocumentado “simbólicamente” para prestarle la ayuda en el momento que sea detenido por las autoridades. Por supuesto, es poco lo que pueden hacer porque una vez que una persona indocumentada sea detenida por inmigración o pasada de la policía a inmigración, lo que viene después es la deportación. Aquellos estados que han arreciado la persecución migratoria manifiestan que lo hacen pues los federales no han hecho su trabajo o “han estado ausentes” y no quieren cumplir su tarea de detener a todo aquel que no tenga sus papeles migratorios en regla. Familias separadas, hijos separados de sus padres, madres que han quedado solas con sus hijos cuyo soporte único era el padre, todos deportados. Lo lastimoso de esto es que muchos de ellos llevan años en los Estados Unidos y sus hijos han nacido aquí y ni siquiera hablan bien el idioma de sus padres. ¿A dónde van esos niños separados de sus padres o de uno de los padres? ¿A quién le importa donde los llevan? ¿A quién le importa saber quiénes son los que van a tomar las riendas del futuro de esos niños? El gobierno solo busca un “Foster home” o una casa de niños muchas veces sin saber qué tipo de personas son las que criarán a esos niños y con qué traumas saldrán de allí. ¿Qué podemos hacer? ¿Cómo podemos proteger a los inmigrantes? ¿Como reclamar que se dé una reforma justa? Lo primero que debemos hacer es buscar la unión entre nosotros, la desunión existente entre los hispanos es bien conocida por los candidatos que saben que somos un león dormido y que por desidia o negligencia o simplemente porque no nos llevamos bien entre nosotros mismos y por consiguiente, tampoco nos llevamos bien con otras nacionalidades, no somos tomados en cuenta. Ese león dormido podría tornarse muy peligroso si despertase pues seríamos la fuerza que pondría o quitaría a gobernantes. Es de apreciar el esfuerzo que han hecho muchos en buscar la unión para reclamar una Reforma justa y es lo único en lo que muchos estamos de acuerdo, luchar para conseguir esa Reforma. Pero, ¿habrá una Reforma antes de que salga una Ley que pueda tipificar como delito el solo hecho de “ser inmigrantes indocumentados”? No me extrañaría ya que haya estados como Arizona lo estén haciendo. Ya existen Condados que tienen a sus Sheriffs cumpliendo el papel que le corresponde a inmigración y arrestan y envían a estos perseguidos a una deportación segura aun cuando el Departamento de Seguridad Interna de Estados Unidos lo prohibió. A todas estas, la discriminación hacia los hispanos se ha intensificado. Se ha creado un ambiente de odio entre los blancos, los negros que creen que los hispanos todos somos indocumentados. La criminalización de los inmigrantes solo por no tener su estatus migratorio en regla es claramente “inconstitucional” y violatorio de los Derechos Civiles y Políticos. Hay candidatos que proponen eliminar los beneficios que reciben los ilegales; pero ¿cuáles son esos beneficios y quiénes en verdad los reciben? ¿Quiénes son los que hacen los trabajos duros de este país? ¿Quiénes trabajan en las plantaciones recibiendo sueldos miserables y sin beneficio alguno a excepción de un tráiler donde pueden vivir hasta 20 personas? ¿Quiénes cuidan los niños, limpian casas, trabajan en restaurantes y todo ello por un salario ínfimo? Vemos pues que estos beneficios no son propiamente de los trabajadores sino más bien del empleador. El panorama no es alentador en cuanto a una próxima Reforma Migratoria que beneficie a estas buenas personas que llevan tanto tiempo en este país y al que le han entregado sus vidas, sus esfuerzos sus sacrificios y sus hijos. Ya basta la demonización de estas personas que solo quieren la oportunidad de quedarse en esta patria de inmigrantes y criar sus hijos en libertad y democracia. “La verdadera tragedia de los pueblos no consiste en el grito de un gobierno autoritario, sino en el silencio de la gente”. Autor: Martin Luther King. |
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