El 30 de mayo será un gran día para los colombianos pues irán a la elección de su próximo presidente que puede ser decidido ese día o irse a una segunda vuelta dependiendo de los votos. Leyendo las columnas de mis colegas en 7DÍAS me fijé que compartimos muchas cosas respecto a tan decisiva elección. En mi viaje a Colombia en febrero, según las encuestas que realicé con la gente de “a pie”, todos sin equivocación estaban convencidos de que votarían por su presidente Uribe, pues Colombia nunca había estado mejor. La respuesta a la posibilidad de que Uribe no fuera a reelección fue unánime también: “pues votaremos por Santos” el sucesor. No me quedó ninguna duda que Santos sería el hombre y no pensé que saldría un contendor tan fuerte como Mockus quien ha repuntado en popularidad hasta hace pocos días cuando Santos volvió a subir en las encuestas. Sé que los colombianos están buscando el mejor candidato que pueda traerle el mayor beneficio a Colombia, alguien que trabaje en pro del bien común como lo hizo Uribe durante dos periodos. Igualmente, están fijándose en alguien que pueda hacer una política internacional protocolaria, que esté a la altura de las circunstancias especiales por las que atraviesa Colombia en este momento. Alguien que pueda atraer más inversiones al país pero sin que tenga que vender su soberanía ni rendirle pleitesía a cualquier dictadorcillo de agua dulce para conseguir unos pocos contratos o Tratados, pero, esta elección no está fácil y será una batalla difícil de librar. ¿Santos o Mockus? Ambos son excelentes candidatos y con cualquiera de los dos que gane, Colombia saldrá ganando. Mi pregunta es ¿quién será el mejor contendor a la hora de enfrentarse al monstruo de Latinoamérica? ¿Quién tendrá las bo… suficientemente grandes para no dejarse pisotear y tener que lamer el piso por un puñado de dólares? Allí, es donde estoy de acuerdo con mi colega Luis Eduardo, que será Chávez quien elegirá el presidente de Colombia y sabemos que le teme a Santos pues es uno de los pocos que se ha atrevido a enfrentarlo en su propio terreno después de Uribe. Santos un hombre digno y de respeto no se rendirá a los pies del dictador para conseguir una limosna tal como lo hacen varios presidentes en Centro y Sur América. Mockus por el contrario no termina de convencerme, no veo la transparencia en cuanto al manejo de las relaciones con ‘el innombrable’ y se pronuncia por irse a conversaciones con el dictador que sabemos no habla con nadie que no sea adepto a sus sistema y mucho menos si es de Colombia. ¿Por qué cree Mockus que puede cambiarle a Chávez su forma de pensar en cuanto a los colombianos si ni siquiera les perdona el hecho de que Bolívar haya muerto allá? O de que Colombia sea un país cada día mejor, más próspero, avanzando a pasos agigantados en cuanto a educación, cultura, servicios, empresa privada y turismo, mientras Venezuela cada día se hunde más en la miseria. Eso para el presidente de los venezolanos es imperdonable y azotará duramente a Mockus cuando intente mejorar las relaciones con Venezuela, a menos que la idea de Mockus sea formar parte de la alianza Chávez y secuaces. Santos al contrario, ya lo ha demostrado, no le baja la cabeza a Chávez sino que con dignidad defiende a su patria y mucho menos cederá parte de la soberanía de Colombia para satisfacer las ansias de grandeza del azote de Sabaneta. “Santos no es Uribe” como le dijeron a mi colega Pilar Ortiz en Colombia y estoy de acuerdo, no lo es porque no hay nadie que sea igual a otro pero lo que si hará Santos es seguir los lineamientos de gobierno de Uribe, de lucha por erradicar las guerrillas y el narcotráfico y seguir mejorando a Colombia cada día más. Pienso que hay que sopesar a cada candidato y ver la realidad histórica y de triunfos de Colombia en estos momentos, y quién creen ellos que pueda hacerlo mejor sin poner en peligro la soberanía de su patria. Vienen tiempos duros tanto para Colombia como para Venezuela pues ambos sufriremos los avatares de un gobernante psicópata, bipolar y ansioso de poder y perpetuidad llevándose a todo aquel que se le ponga en su camino y que pueda de algún modo hacerle peso. Es por eso que de ser colombiana mi voto sería para Santos pues así aseguraría experiencia, lealtad, fortaleza y defensa de la soberanía colombiana y respeto a las instituciones y a la democracia. Hermanos colombianos ahora más que nunca (pues si algo hay que agradecerle a Chávez es el hecho que nos ha unido para enfrentar esta batalla) no vayan a tomar decisiones a la ligera, piensen en su patria y también en Venezuela pues no les gustaría tener un payaso sentado a los pies de un gobernante que pretende invadir la soberanía de su país, humillándolos y metiéndoles a los fidelistas esbirros en su patio. Que Dios cuide a Colombia e ilumine a sus nacionales cuando vayan a las urnas este próximo 30 de mayo. |
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