En estas últimas décadas hemos sido víctimas de uno de los peores flagelos en la historia: el terrorismo, al cual considero segundo después de “violencia étnica” o “limpieza étnica”. Terrorismo, un hecho expresivo de violencia, “destinado a infundir terror a través de la eliminación de personas”, una vía abierta para cualquier acto violento lejos de toda moral y sin conciencia alguna. Los fines del terrorismo pueden ser por distintos tintes políticos, religiosos, culturales o por el deseo de obtener el poder ilícitamente o de mantener el poder a través de la intimidación. Lo que importa en todo esto es que a la final son seres humanos los que sufren estos ataques, muchas veces inocentes que nada tienen que ver con el problema como es el caso de niños, mujeres y ancianos. Toda esta manifestación de violencia debe ser castigada con todo el peso de la ley aplicando las normas jurídicas para prevenirlos y castigarlos. Sabemos que esto no pasa pues a duras penas vemos una lista de países que colaboran con el terrorismo y otra de los que no hacen nada para ayudar a combatir el terrorismo sacada por Estados Unidos una vez al año. Pero ¿qué pasa una vez que sacan la lista? ¿Cuáles son las sanciones? Las que impone Estados Unidos y que muy poco se cumplen son: cancelación de la exportación de armas, vigilancia de las exportaciones, restricciones en la ayuda económica y financiera como bloque de créditos en el Banco Mundial, recibir denuncias en los tribunales estadounidenses etc., etc. Pero solo hay cinco países en esa lista, Cuba, Irán, Sudán, Libia y Siria cuando sabemos que hay otros países como Venezuela, Bolivia, Corea del Norte, que deberían estar en esa lista. En estos momentos Venezuela colabora más con el terrorismo que la misma Cuba pues es la que provee de uranio a Irán en la colaboración de la creación de armas nucleares y el apoyo económico y armamentista a los grupos ETA y FARC. La definición que le han dado a Venezuela es “país que no colabora en erradicar el terrorismo”, es decir, no hace nada para que se acabe el terrorismo. Pero, y ¿dónde dejan a las FARC y a la ETA? A Cuba se le ha puesto en la lista de países terroristas por ayudar a las FARC, aunque esa ayuda venga de Venezuela, Cuba es solo el puente ya que no dispone de dinero, armas y sí de material humano para fortalecer a esos grupos terroristas. Pero, ¿no es también terrorismo el privar a un grupo de ciudadanos de su libertad, de secuestrar la propiedad privada, de no ofrecer seguridad a sus nacionales? Es irónico ver a estos países hablar de derechos humanos y violaciones cuando lo único que hacen en sus países es buscar su destrucción. Aparte de ponerlos en una lista, ¿qué hacen los organismos internacionales para castigar estos comportamientos enfermizos de ciertos gobernantes? Muy poco, lo que ha hecho las Naciones Unidas es enjuiciar al dictador de Sudán y condenarlo aunque no lo puedan tocar mientras no salga de su espacio aéreo y terrestre (eso es lo que dicen las leyes) pero aun así estuvo visitando a su colega Hugo Chávez en Venezuela y ni así le dictaron auto de detención. Entonces, ¿para qué tenemos las leyes internacionales? ¿Para qué tenemos unas naciones Unidas?, ¿para qué tenemos una Organización de Estados Americanos si es casi nada lo que pueden hacer? Son solo una cuerda de cadáveres sentados en sus puestos esperando que Estados Unidos les ofrezca su mesada y les de la sede donde reunirse. A la hora de tomar una decisión se enclaustran en sus cocoons y utilizan la diplomacia como única arma para solucionar conflictos entre países. Pero veamos una definición política de lo que es el terrorismo: “las violaciones y delitos contra las personas y la libertad”. Pero eso es lo que pasa a diario en muchos países, sufren de manos de sus propios gobernantes cada uno de estos delitos. En Venezuela estas violaciones son a diario, donde se priva de libertad a todo aquel que no esté de acuerdo con la política comunista de Hugo Chávez y la entrega de la soberanía a Cuba. Doce Senadores estadounidenses pidieron la revisión de: “…los crecientes lazos de Venezuela con grupos terroristas” aun cuando fueron presentadas pruebas de ello, no se atrevió Estados Unidos a poner a Venezuela en este grupo y me pregunto: ¿Por qué? ¿Será el petróleo? ¿O será que el socialismo del siglo XXI tiene adeptos en el gobierno estadounidense? Si dejamos que el terrorismo se convierta en agrupaciones más complejas y con mucho más tecnología”, debemos reforzar nuestras políticas internacionales con castigos mucho más severos así como nuevas estructuras para poder enfrentar este terrible flagelo. Que Dios nos ayude en la lucha contra el terrorismo. |
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