Ius solis y ius sanguinis, el derecho del suelo y el derecho de la sangre son las dos formas por las cuales una persona tiene su ciudadanía en la mayoría de los países del mundo y en Estados Unidos también. Es decir, puede usted nacer en otro país y si es de padres norteamericanos pues se le inscribirá como norteamericano pues el Ius Sanguinis así lo dictamina. Si nace usted en otra patria que no sea la de sus padres aun cuando ellos sean ilegales será usted un ciudadano de los Estados Unidos por el Ius solis. Pero, desde que se inicio la lucha en Arizona con la bendita Ley SB 1070 que criminaliza la inmigración ilegal y otorga poderes a la policía para pedir, exigir, detener a aquellos que sospechan sean indocumentados o “razonablemente” parezcan serlo, esto no parará allí. Ya se escuchan rumores acerca de lo “que debería hacerse” para no darle la nacionalidad a aquellos niños que nazcan de personas indocumentadas eliminado así el Ius Solis. Mientras leía estos comentarios que no creo tengan basamento legal valedero no podía dejar de pensar en los Derechos civiles y su movimiento en los Estados Unidos. Como hace falta un Martin Luther King para que dirija otro movimiento anti- discriminatorio contra una raza en especial, los mexicanos. Este movimiento que duró entre 1955 y 1968 se hizo con la finalidad de terminar la discriminación contra los negros o afroamericanos y la segregación racial. Este movimiento sigue teniendo vigencia pues la discriminación esta allí latente y nunca la había visto manifestarse de manera tan violenta como estos días. Los grupos anti-inmigración aumenta día a día y vemos como la “supremacía blanca” vuelve a escucharse más fuerte que nunca. Diferentes frentes de lucha aumentan para expeler más que para detener la inmigración ilegal. Sabía que una ley como esta SB 1070 desataría una guerra de blancos y negros contra hispanos o mejor dicho mexicanos. Volveremos a los tiempos del Ku Klux Klan? Ya existen grupos como los skinheads USA, Soldiers of Race War y el Frente Nacional ario que funcionan como organización clandestina liderizadas por personas sin escrúpulos que celebran el nacimiento de Hitler y el perfil que deben tener aquellos que lo componen está bien definido “poder blanco”. Todo esto es aterrorizante y mucha gente parece no darse cuenta de hacia dónde vamos cuando ya empiezan a manifestarse otras ciudades como Freemont en Nebraska donde hubo un referéndum para decidir si prohibía que se le alquilara viviendas a los inmigrantes indocumentados y un castigo fuerte para las empresas que los contrata. Es importante notar que en esa pequeña ciudad solo el 10% de la población son latinos. Igualmente en Hazleton, Pennsilvania, se emitió una norma donde se penaliza con mil dólares diarios a las empresas que contraten a inmigrantes indocumentados y a los dueños de las viviendas que les alquilan: allí el 30% de la población es hispana. Esta enfermedad está a punto de convertirse en una pandemia y lo único que puede detenerla es una reforma migratoria para esos 12 millones de inmigrantes indocumentados. De esa forma se les dará la oportunidad a aquellos que la merecen y se depurará esa inmigración ilegal. Es verdad que después de una reforma (si se da) debe haber una Ley que castigue fuertemente la inmigración ilegal para poder tener un control de nuestras fronteras. Y que el gobierno federal cumpla con sus obligaciones. Es cierto que los cincuenta Estados “tienen soberanías independientes” y sus propias constituciones y gobiernos y así pueden promulgar sus propias leyes siempre que no coliden con la constitución de Estados Unidos y con la “Cláusula de comercio” federal , así como leyes de competencia federal como “inmigración” y los Tratados Internacionales ratificados por el Congreso. Es por ello que insisto en que esa Ley SB 1070 es inconstitucional y espero que no se propague como una plaga por otros Estados y que se detenga a tiempo. Si esto no parase pues prepárense porque lo que vienen serán sus hijos que pasarán a ser indocumentados como sus padres aunque hayan nacido en esta tierra “libre y democrática”. “La verdadera tragedia de los pueblos no consiste en el grito de un gobierno autoritario, sino en el silencio de la gente”. Martin Luther King |
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