Hace más de un año que el presidente Barack Obama prometió cerrar la cárcel de la base de Guantánamo. Esta base es un territorio y base militar que los Estados Unidos obtuvo cuando tomó control de Cuba, ya separada de España por la guerra hispana-cubana-norteamericana, y a través de una concesión perpetua otorgada por el presidente de la República de Cuba, Tomás Estrada Palma. El gobierno estadounidense incorporó la Enmienda Platt en la Constitución cubana, que le daba carácter oficial a la Base. El tratado cubano-estadounidense establecía, entre otras cosas, que Estados Unidos tendría completo control y jurisdicción sobre la bahía de Guantánamo, con propósitos de operar Estaciones navales y de embarque, mientras que reconocía que la República de Cuba mantenía su soberanía”. Cuba hoy manifiesta que es hora de terminar ese arriendo, mientras Estados Unidos (quien siempre alega la Enmienda Platt) se encuentra en un dilema, cerrar o no la base o la cárcel ya que este pedazo de la isla sometido a arriendo significa que Cuba aún mantiene la soberanía sobre Guantánamo. Basado en esta “soberanía” Estados Unidos decidió enviar a los prisioneros terroristas de Al-Qaeda y Talibán capturados en Afganistán a la base, manifestando que estos no estaban en suelo norteamericano sino cubano, y por lo tanto, no tendrían acceso a los derechos constitucionales de que disponemos en este país. No es muy fácil cerrar esta base naval como pensó el presidente Obama pues la pregunta es a dónde serían enviados estos prisioneros y si serían juzgados en algún momento. Después de muchos años, torturas, suicidios, y uno que otro puesto en libertad, todavía no se ve una salida al posible cierre de la base. Es irónico que se hable tanto de derechos humanos aquí cuando la verdad es que los prisioneros de Guantánamo no tienen acceso a ellos. Es de suponer que si los nacionales de Cuba no tienen ningún derecho ni garantía constitucional pues, por ende, los prisioneros de Guantánamo tampoco los tienen por estar en territorio cubano. Una forma muy fácil de evadir el problema (por lo menos eso fue lo que pensaron) de no tener que dar un calificativo a esos detenidos, pues de llamarlos “prisioneros de guerra” tendrían que seguir la Convención de Ginebra que en su artículo 4 reza que “hay que proteger al personal militar capturado, algunos guerrilleros y ciertos civiles asegurando que estos sean tratados humana y diplomáticamente en cumplimiento de las leyes internacionales. Igualmente, asegurarse que estos detenidos no fuesen torturados y que fuesen tratados con respeto y dignidad. Ahora bien, el calificativo de prisioneros de guerra no incluye “desarmados o no combatientes capturados en tiempo de guerra” y que están protegidos por la Cuarta Convención de Ginebra. Pues de allí viene el nombre que se le dio a estos detenidos “combatientes enemigos ilegales” y el gobierno estadounidense pensó que podría salirse con la suya dándole este nombre a los detenidos de Guantánamo. Esto por supuesto no funcionó y la Corte Suprema en 2004 dictaminó que estos prisioneros sí tenían acceso a las Cortes en Estados Unidos ya que ellos tienen el control exclusivo de la Bahía de Guantánamo. Pero en todo este trayecto han ido pasando los años y el problema es ¿qué hacer con estos terroristas? Los que han sido liberados, muchos han regresado a sus bases terroristas ahora con más odio que nunca hacia Estados Unidos, otros han sido extraditados a aquellos países que los han aceptado (ya que no pueden regresar a sus países de origen) y queda una buena cantidad que deben ser juzgados y enviados a prisión. Pero, ¿a cuál prisión? El Congreso se ha negado a aprobar una cantidad exorbitante para la construcción de una supercárcel en donde estos “enemigos combatientes” puedan cumplir su condena. La procesión continúa en la búsqueda de un país que acepte a estos prisioneros y los pueda tener en cárceles. Hoy día finalmente, vemos que oficiales militares están viajando a Guantánamo desde diferentes partes del mundo para ser jurados en los juicios contra los sospechosos de crímenes de guerra. Esperemos que sean juicios como el de Núremberg y se les dicte sentencia de una vez por todas, esto es solamente justo. El compromiso de Barack Obama de cerrar la cárcel de la base naval en Guantánamo considero se debe cumplir aun cuando la base naval en si quede abierta. Siendo Cuba uno de los más grandes enemigos de los Estados Unidos no se le debe descuidar ni dársele ninguna salida, no sea que vayan a meter a los rusos o a los iraníes en Guantánamo y nos rodeen por todas partes desde la Patagonia siguiendo por Venezuela, Ecuador, Bolivia, hasta Cuba. “Más vale prevenir que lamentar”. Es cierto que no es justo buscar a otro país para que se haga cargo de estos terroristas y que nosotros deberíamos buscar la solución pero lo cierto es que a mí tampoco me gustaría que los trajesen aquí a cumplir condena. Esos terroristas están condenados a muerte por sus propios gobiernos y de estar aquí con seguridad buscarán la forma de atacarnos. No quiero estar en los zapatos del presidente Obama con respecto a Guantánamo, ni de los jueces a la hora de decidir qué hacer con estos desalmados. La verdad que si son encontrados culpables, no merecen seguir viviendo por todos los horrendos crímenes cometidos. Espero que triunfe la justicia y les demos una lección a los terroristas a la hora de dictarles sentencia. |
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