El imperio se tambalea herido y aferrándose a un pasado glorioso donde predominaba “el sueño americano” que tanto ansiaban los que llegaban en su búsqueda o el respeto que le profesaban casi todas las naciones del mundo. Hoy, Estados Unidos ya no tiene el poder de controlar o manejar su política exterior llegando a convertirse casi en el hazmerreír de muchos que critican a diario sus descuidos en la guerra de Irak, en su economía, en el control de la droga y el terrorismo. La teoría de proteger a los estadounidenses “llevando la guerra al enemigo” no ha funcionado y hoy día vivimos a merced de esos grupos terroristas que pueden atacar este país en el momento que quieran. El haber sido en un momento histórica “la policía del mundo” instalando bases militares en muchos países, e inmiscuyéndonos en la soberanía de otros, solo nos ha dejado una estela de odio y resentimiento contra el pueblo americano. Es hora de que “The good old USA” descubra los límites de su poderío y se de cuenta que la mayoría de las guerras son un fracaso y solo traen muerte, desolación y sufrimiento, y empiece a reconstruir los cimientos de esta gran patria que hoy sufre por haber hecho a un lado sus conocimientos “históricos y culturales” olvidando las bases sobre las cuales fue construido. Es hora de que nos ocupemos de los problemas que tenemos en casa antes de que salgamos a solucionar los de otros, que a la final, solo nos seguirán dando la fama de “invasores” o “aprovechadores” o “irrespetuosos de la soberanía de otros países”. Es hora de dejar que los otros países arreglen sus propios problemas internos y mantenernos al margen, a menos que nuestra propia seguridad o soberanía se vea amenazada. Es hora de que dejemos de prestar ayuda económica a cierto países aunque la doctrina de política exterior establece que “la seguridad nacional del país descansa sobre la defensa, la diplomacia y el desarrollo” y que esa ayuda económica es crucial porque la pobreza solo genera violencia y terrorismo. Pero no olvidemos que el gasto en política exterior es extremo y estamos a las puertas de una depresión económica que debemos atacar de inmediato porque también a las puertas tenemos a China e India con su poderío económico siguiéndonos los pasos muy de cerca. Es hora de recobrar a nuestros aliados en el mundo y no solo a Israel y a Gran Bretaña, porque en el Medio Oriente solo tenemos a Arabia Saudita que no es muy de confiar pues la historia nos lo ha mostrado. Debemos recobrar a Centro y Sur América en donde muchos de los países que las componen son enemigos de nuestro sistema; los países árabes cuya aversión hacia nosotros ha aumentado con el paso del tiempo al punto de que hoy no sabemos si tenemos algún aliado en esa parte del mundo. Debemos luchar por recuperar ese grupo de países alineados que se ha ido seriamente alejando de los Estados Unidos. Es hora de que dejemos de dar ayuda negociando con gobernantes que violan los derechos humanos de sus nacionales haciendo caso omiso a sus constituciones y leyes. Es hora de que recuperemos nuestra dignidad, seriedad y respeto devolviéndoles a otros países lo que de ellos exigimos. Ya es hora de que dejemos de prestarle ayuda a organizaciones mundiales que no cumplen con sus propósitos, o en su defecto, apoyar a aquellas que sí lo hacen pero dividiendo el apoyo económico que se les brinda conjuntamente con otros países. No olvidemos que en los últimos 500 años han surgido y desaparecido imperios como los españoles, los franceses y los ingleses, así como el imperio soviético desaparecido tras el colapso del comunismo, solo Estados Unidos mantiene su estatus de potencia mundial, hoy tambaleante, pero que se puede recuperar y continuar siéndolo si buscamos la política social, económica y cultural apropiada, porque la tecnológica la seguimos manteniendo. No debemos permitir que el imperio americano siga desmoronándose y de lugar a otro que lo supla como China o India porque la Unión Europea que era la más cercana se ha alejado a pasos agigantados por su gran recesión socio-económica. Debemos parar la auto-destrucción de Estados Unidos alejándonos de su política “unilateral” que solo debilita este sistema. ¿Estaremos llegando al ocaso? o ¿Estaremos aprendiendo de nuestros errores y debilidades? ¿Qué estamos haciendo para mejorar esta situación? |
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