Uno de los grandes problemas en el mundo es el consumo y trafico de drogas. El tratar de erradicar ese nefasto flagelo ha resultado ineficaz a pesar de la inversión en dinero, cooperación, prohibición y penas que en algunos casos pueden llegar hasta cadena perpetua y pena capital en algunos países. Es cierto que cada ser humano es libre de elegir lo que quiera hacer con su vida siempre y cuando esté dentro de las normas de la sociedad y las leyes, y que no atenten contra el bienestar de los demás. Desde hace mucho tiempo se ha estado hablando acerca de si legalizar las drogas o no; de hecho en varios países el consumo está legalizado aduciendo a la no restricción de las libertades personales. En otros, como en México, donde el problema se incrementa a diario se debate la posibilidad de “regular el consumo de drogas para enfrentar la violencia que genera el narcotráfico”. El narcotráfico industria ilegal es uno de los negocios más fructíferos del mundo y la mayoría de estas sustancias estupefacientes son cultivadas en países del tercer mundo como en Suramérica, el Sureste Asiático y Oriente Medio. Estados Unidos y Europa primeros en la lista de consumidores tienen políticas restrictivas de “tolerancia cero” a los países que cultivan y contrabandean con la droga. Pero, no debemos olvidar que la coca, la marihuana o canabis, se utilizan para medicinas, comidas, bebidas, etc. y muchos países la producen con esa finalidad. Los consumidores manifiestan que la prohibición al consumo de drogas restringe las libertades personales y la decisión de cada quien a equivocarse o elegir lo que quiera hacer con su vida. Así mismo, manifiestan que los gobiernos deberían legalizar y nacionalizar la producción y distribución de la droga porque prohibirla solo genera mafias, violencia, robos, crímenes, que podrían ser evitados si ésta se legalizara. No hay nada más atractivo que lo prohibido y bajo ese concepto estos consumidores luchan porque se legalice la droga. El poder del narcotráfico se utiliza desde enriquecerse hasta elegir candidatos y ayudar al terrorismo sembrando muerte a su paso. A esto debo agregar el plan terrorífico de ciertos países suramericanos que utilizan la droga como parte de una guerra contra los Estados Unidos, si no pueden declararle la guerra porque estarían perdidos al hacerlo, pues atacan a este país con el tráfico de estupefacientes a grandes cantidades dándoselos a jóvenes y niños con el fin de crear el caos y así satisfacer su sed de venganza. Hablar del control del tráfico de drogas no es un asunto fácil, lo ideal sería conseguir la forma de erradicar el consumo de drogas en el mundo pero sabemos que eso es una quimera y que no pasará. Estados Unidos como consumidor principal tiene una lucha muy fuerte y como ejemplo podemos citar el Plan Colombia, acuerdo bilateral firmado en 1999 entre Colombia y Estados Unidos, para crear una estrategia antinarcóticos. Once años después y con siete bases militares en Colombia, la lucha se incrementa mientras vecinos cercanos a ese país sirven como productores unos y como distribuidores otros, mientras le dan albergue a las narcoguerrillas que entran y salen a sus anchas con la anuencia de estos gobiernos enemigos de los Estados Unidos y Colombia. Contribuir a la seguridad en la región, que es el principal objetivo de Colombia, no ha tenido buenos resultados y no los tendrá mientras tenga vecinos cuyos deseos sean la guerra, la proliferación de la delincuencia y el tráfico de drogas mientras apoyan a terroristas dándoles abrigo y ayuda en su guerra contra Estados Unidos. Estos grupos terroristas, narcoguerrillas, utilizan el dinero proveniente de la droga para financiar la guerra, es por ello que Estados Unidos no debe tener piedad y debe castigarlos con todo el peso de la ley. Estados Unidos mantiene una lista negra de países que “fallan o no colaboran en la lucha contra el narcotráfico”, esperemos que sirva de algo. Los países que están es esa lista son: Afganistán, Bahamas, Bolivia, Brasil, Birmania, República Dominicana, Ecuador, Guatemala, Haití, India, Jamaica, Laos, México, Nigeria, Pakistán, Panamá, Paraguay, Perú y Venezuela. Pienso que para empezar a solucionar el problema de la droga necesitamos un cambio cultural muy profundo en todas partes y a todo nivel y esto tomará años, no será una lucha rápida. Educar a la gente desde temprana edad enseñándoles a los padres lo grave de la situación y el alto índice de personas que usan drogas ilegales y las consecuencias que esto acarrea. El índice de personas que consumen está entre un 3 y un 4 por ciento de la población siendo la marihuana la que más se consume en el mundo. Las leyes sobre consumo y tráfico de drogas son de aplicación territorial y cada país tiene sus leyes y hay que respetarlas porque obligan a todo aquel que se encuentre en ese territorio pero pienso que la legalización no es la salida al problema y que la educación sí lo es. Solo las personas más débiles serían las víctimas de las drogas y es por ello que México ni ningún país del mundo deberían legalizarlas. |
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