Después de haber aprobado una Ley reduciendo los beneficios salariales de la policía por la grave crisis por la que atraviesa el pueblo de Ecuador, el presidente Rafael Correa fue atacado por una turba de policías y soldados cansados de los engaños de su presidente. “Mentiroso” eran las palabras que vociferaban cuando Rafael Correa intentaba hablar con ellos. De una manera irresponsable Correa los había desafiado diciéndoles “si quieren matar al presidente, aquí está; mátenme” y después mezclándose entre la gente fue atacado, herido y llevado al hospital. Mientras veía este circo en televisión, no dejaba de pensar “qué bien ha aprendido la lección de sus amigotes Chávez y Castro”, incitando al pueblo que enardecido y hambriento reclamaba sus derechos. El que habló de un intento de golpe de Estado fue el mismo Correa quien manifestó “sentirse traicionado y que tendría que depurar”, culpando a la oposición de esta protesta. Correa sabe que las cartas están echadas y que debe poner el pie al acelerador y tomar el control total del Poder Legislativo (Congreso y el Poder Judicial) para continuar en el camino a su perpetuación en el poder. La disolución del Congreso será uno de los pasos más importantes de Correa para obtener el premio final de gobernar por Decreto, igual que lo está haciendo su maestro Hugo Chávez. Pero, volviendo al mal llamado “intento de golpe”, muchos sectores opinan que no fue un golpe de Estado porque en ningún momento los insurrectos intentaron apoderarse del poder directamente sino que fue la frustración y el hambre de un grupo de policías y guardias cuyas voces no fueron escuchadas. Correa inmediatamente decretó un “estado de excepción”, mecanismo constitucional para casos de “situación extraordinaria, perturbación del orden interno, guerra exterior, civil, invasión o catástrofe natural”. Inmediatamente, los organismos internacionales y los presidentes de otros países condenaron el ataque y salieron a manifestarse en defensa de la democracia. La Organización de Estados Americanos (OEA) y UNASUR fueron llamados a buscar el diálogo y la preservación de la democracia en Ecuador, mientras repudiaban “cualquier intento de alterar la institucionalidad democrática”. Si esta situación no fuese tan triste provocaría risa pues la actuación circense del presidente Correa deja mucho que desear cuando desafía a su pueblo, lo maltrata, lo condena al hambre y lo juzga de una vez mientras les grita “no habrá perdón ni olvido” y tal como otros pueblos de América serán muchos los que tendrán que irse de la patria por persecución política. No estoy de acuerdo con los golpes de Estado ni con el rompimiento del hilo constitucional, pero cómo es posible que se defiendan estos gobiernos elegidos democráticamente para gobernar en “democracia” y a la vuelta de la esquina se tornen comunistas o socialistas ¿cómo prefieren que los llamen? ¿No fue creada la OEA para que preservara la democracia de los pueblos? ¿Para que castigara a aquellos miembros que de la democracia se cambien al comunismo? ¿No existe la Carta Democrática Interamericana para que sea aplicada a aquellos Estados que abandonan la democracia? “Todos los pueblos de América tienen derecho a la democracia y sus gobiernos la obligación de promoverla y defenderla”, reza el artículo 1 de esta Carta que nadie respeta, ni siquiera su Secretario General. Respeto y apoyo para los presidentes que irrespetan esta Carta Democrática, pero castigo y cárcel para el pueblo que defiende sus derechos Constitucionales y Derechos Humanos. ¿En qué se está tornando el mundo, qué rumbo está tomando? ¿Cómo es posible que toda esta cuerda de malandros, delincuentes corruptos gobernantes de estos países hagan lo que les dé la gana con sus Cartas Constitucionales sin que haya un pronunciamiento negativo por parte de ningún organismo internacional? Lo que pasó en Ecuador es muy triste, pero no fue un intento de golpe sino una batalla sucia que está librando su presidente para tomarle la temperatura tanto a su gente como a los organismos internacionales y sus amigotes, y asegurarse que cuando de la estocada final tendrá el apoyo de todos y cambiará las Leyes, el Congreso, y el Poder Judicial a su antojo lo que le permitirá gobernar como le dé la gana. Pobre Ecuador, le pasará lo mismo que a Venezuela que está cubanizada y bajo el poder de los Castro. Los ecuatorianos no se dan cuenta de los 51 años en el poder de los Castro y los 11 años de Hugo Chávez, la miseria, el hambre, la delincuencia, la pérdida de la soberanía y la deuda exterior que los mantendrá ahogados por mucho tiempo. Se arrepentirán los ecuatorianos de no haber hecho lo que hizo Honduras en su momento, defender la democracia y destituir a un presidente que los llevaba directo al despeñadero económico y social. Bueno que no digan que no fueron avisados o que no se dieron cuenta de lo que estaba sucediendo, para muestra basta un botón y lo tienen en Cuba y Venezuela. La Carta de la OEA afirma como propósito esencial de la Organización "promover y consolidar la democracia representativa". |
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