La libertad de expresión es un derecho fundamental señalado en el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en las Constituciones de casi todos los países del mundo y de allí deriva la libertad de prensa. La libertad de expresión es una de las bases más importantes de los derechos y libertades democráticas tal como está establecido por la Organización de las Naciones Unidas en su Resolución 59 (I) donde declara que “la libertad de información es un derecho humano fundamental y el punto de partida de todas las libertades a las que está consagrada la ONU”. Esta libertad de prensa y expresión es esencial para el buen funcionamiento de la democracia pues permite el libre acceso a las ideas y la participación en el intercambio de información e ideas. Lamentablemente, hoy vemos como este derecho fundamental es violado por muchos países en el mundo perdiéndose así el respeto a la habilidad de opinar y al individualismo condenándonos a la opresión. Es por ello que estas libertades son constantemente amenazadas por gobiernos opresores que quieren imponer su ideología e impedir cambios que no sean parte de su plan. La lucha por la libertad de expresión tiene que ser común, porque es la lucha por la libertad de ser nosotros mismos y no condenados a ser parte de estos sistemas opresivos que hoy abundan en nuestro continente. Hoy día, el autoritarismo en América Latina se ha extendido como una forma de control social que estos gobiernos utilizan para lograr su objetivo de que estos pueblos dependan exclusivamente del Estado para subsistir. El hambre y el miedo es la forma más rápida de controlar a un pueblo y es la técnica utilizada por los gobiernos totalitarios siguiendo los pasos de los regímenes comunistas de Europa del Este y de Cuba. Silenciar a los medios de comunicación es el primer paso a seguir para cumplir sus objetivos de control y esto lo hacen hostigando, amenazando, cerrando canales de información y aislando a estos pueblos del mundo. Estos gobernantes inescrupulosos han olvidado que la política es sinónimo de servicio y no un trampolín para conseguir alcanzar la perpetuación en el poder, que es lo que la mayoría de ellos persigue. Se ha perdido la vocación de servicio y es difícil conseguir un político honesto que verdaderamente se preocupe por su pueblo. El no cumplir con los compromisos adquiridos a través de estas importantes posiciones pareciera ser la agenda de estos gobernantes a quienes para nada les interesan sus pueblos. Estas situaciones de irrespeto a la Constitución, las leyes, los derechos humanos, la libertad de expresión ponen en peligro la democracia y las libertades humanas porque para ellos es más importante el poder económico y el control social. Es por ello que los medios de comunicación tienen hoy más que nunca un importante rol que no puede ser guiado por las fuerzas económicas ni por intereses particulares, sino que tiene que ser tomado como una importante tarea a realizar con conciencia en pro del bien común. Ninguna libertad es absoluta pues vivimos en comunidad y es deber respetar la dignidad de las personas y la libertad de los demás. El diálogo debe ser el arma a erguir para buscar la solución a los problemas que hoy nos aquejan y limar asperezas con el fin de garantizar la libertad de expresión. Sabemos que es difícil dialogar con estos gobernantes pero vale la pena intentarlo porque todo el mundo tiene derecho a recibir y difundir información sin temores e inherencias. Estos gobiernos autocráticos, hegemónicos y autoritarios utilizan como arma la seguridad nacional con la finalidad de contener las críticas y callar a la oposición reprimiendo a las personas o grupos para que no ejerzan su libertad de expresión. Una de las vías para impedir que la información llegue a los usuarios es el cierre de vías informativas privadas y la creación de canales comunitarios manejados por estos gobiernos corruptos. Los periodistas están cada vez más amenazados en sus trabajos y muchos de ellos se venden a estos gobernantes para desinformar a la gente y mantenerla ignorante de los hechos, cuando el deber del Estado es ser garante de las libertades anteponiéndolas a cualquier interés particular. Es importante que la libertad de prensa mantenga su independencia y objetividad, y son los gobiernos los llamados a protegerla. El debate abierto y plural debe prevalecer para que la democracia se mantenga firme y sin limitaciones. Debe existir libertad absoluta para que los medios de comunicación cumplan con su trabajo informativo y de críticas, de esa manera se fortalecería la democracia. La Organización de Estados Americanos y la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos garantes de la democracia, deben luchar para que los Estados cumplan con lo establecido en sus declaraciones de principios que son proteger la democracia y la libertad de expresión en el hemisferio y esto parecen haberlo olvidado. “Los que niegan la libertad a los demás no se la merecen ellos mismos”. |
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