El Islam, la religión más extendida en el mundo superando a la católica con aproximadamente 1,200 millones de musulmanes en el mundo, gana adeptos cada día más. La desilusión de los practicantes católicos hace que el catolicismo vaya en descenso mientras surgen nuevas formas de religión y el islamismo se extiende por el mundo a pasos agigantados. De la misma forma que el islamismo se extiende por el mundo así también aumenta el miedo y la fobia a esta religión. El término “terrorismo” o “extremismo” acompaña la palabra “islamismo” en la mente de muchas personas. La “Yihad” o “guerra santa” o “lucha espiritual que ocurre en cada musulmán” causa pánico aunque muchos no entiendan su significado. La “Yihad” es el esfuerzo al camino hacia Dios dictado por la normas del Corán en esa búsqueda “de hacer reinar los derechos de Dios”. Después del 11 de septiembre y la destrucción de las torres gemelas, los sentimientos de hostilidad hacia el islamismo y los musulmanes se han acentuado de una manera tal que raya en el irrespeto y pone en peligro los derechos humanos de los musulmanes. El concepto de Yihad se ha desvirtuado y se utiliza para desprestigiar o criticar a este gran grupo de practicantes del islamismo. Es cierto que muchos de los grupos terroristas son practicantes de esta religión y utilizan el Corán como bastión para sus prácticas de guerra y terrorismo pero son grupos minoritarios y lamentablemente pagan todos por el error de unos pocos, es decir, “justos por pecadores”. Es verdad que todos fuimos afectados por estos grupos terroristas que han atentado en contra del pueblo de Estados Unidos pero no podemos culpar a todos por el error de unos. Muchos de estos países musulmanes colaboran día a día en la lucha por combatir el terrorismo y aunque son un grupo que no se integra muy fácilmente hay que respetarles sus derechos y evitarles el ser discriminados y estereotipados. No es la comunidad musulmana-americana una amenaza a la seguridad de América, el pensar esto podría ser catalogado como xenofobia o mejor dicho islamofobia. Vemos como algunos congresistas por ganar adeptos arremeten en contra de esa comunidad musulmana sin darse cuenta que los americanos somos intrínsecamente religiosos y que la libertad de religión es un derecho constitucional y humano, y el discriminar a un grupo por su religión es un atentado a un derecho fundamental básico. Nuestras leyes nos dictan que somos inocentes hasta que se demuestre lo contrario y que el culpar a un grupo por su religión es totalmente ilegal y que esta agenda de odio debe terminar. Muchos políticos atendiendo a sus agendas y planes personales, atentan en contra de grupos religiosos y étnicos y se olvidan para lo que verdaderamente fueron elegidos que es resolver los problemas socio-económicos de la nación. Los sectores radicales del país apoyan y financian campañas políticas para promover el racismo, la xenofobia, y la discriminación a los inmigrantes. Debemos igualmente entender la posición de Estados Unidos en cuanto al islamismo, después del 11 de septiembre nada volvió a ser igual en este país. El miedo, la rabia, el dolor se apoderó de los ciudadanos estadounidenses por tan abominable hecho. Los constantes ataques terroristas en todas partes del mundo mantienen a los ciudadanos en ascuas y a la espera de que en cualquier momento volvamos ser atacados. Aun así no es esto motivo para culpar a todos los musulmanes de terroristas. Es hora de darnos una brecha, dejarnos de odios xenofóbicos y buscar entre todos el bien común en esta gran nación de inmigrantes. |
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