El hombre más buscado en el mundo por los crímenes más atroces cometidos durante mucho tiempo y en muchos países, fue tirado al mar después de su muerte a manos de la CIA. Osama bin Laden, de solo nombrarlo causa terror, pero la felicidad que sentimos muchos al saber que por fin lo habían matado fue indescriptible. Al escuchar la noticia no pude reprimir las lágrimas de regocijo al saber que nuestra gente (CIA) nos había librado de este monstruo que nos mantuvo en ascuas y llenos de terror durante tanto tiempo. Osama fundador de la yihad terrorista Al Qaeda, la responsable del ataque del 11 de septiembre (quién de nosotros no recuerda tan nefasta fecha), nació en una familia saudita muy rica pero quien al final de sus días no tenía ni familia, ni ciudadanía de ningún país, pues los saudíes se la habían revocado desde hacía mucho tiempo. Toda esta preparación para dar con bin Laden empezó en la prisión de Guantánamo desde hace cuatro años y fue de allí de donde salió la información del seudónimo del mensajero de bin Laden y se dedicaron a investigar para finalmente dar con el paradero del monstruo saudita. Este histórico momento no será olvidado pues es el principio del final de Al Qaeda, extremistas criminales que aunque son una minoría musulmana han hecho un daño atroz al mundo y sobre todo a su propia gente pues el rechazo y discriminación que hoy sufren los musulmanes se lo deben a esta red de asesinos. A pesar de esta felicidad que nos embarga, el temor vuelve a resurgir por las represalias que puede tomar Al Qaeda ante la muerte de su líder, pero el hecho de que ya bin Laden no esté, nos da valor para continuar la lucha contra estos asesinos terroristas y librarnos del flagelo del terrorismo. A pesar de que mucha gente critica la idea de la decisión de lanzar el cadáver de bin Laden al mar fue la mejor, ya que es de imaginar el revuelo que hubiese causado el tener el cadáver de ese asesino en Estados Unidos y sin ningún país que lo acogiera pues no tiene nacionalidad y es odiado por muchos. Tampoco se le hubiese entregado a los talibanes para que le hubiesen hecho un funeral y convertirlo en mártir, como un hombre que luchaba con el Corán en la mano y que ofrendó su vida por sus ideales, cuando la realidad es que solo fue un asesino sin conciencia que masacró hasta su propia gente en el Medio Oriente así como también en África, Europa. Asia, y los Estados Unidos. La guerra contra el terrorismo continuará mientras existan organizaciones como Al Qaeda que practican el terrorismo islámico con musulmanes extremistas con fines políticos y religiosos pero sin ningún otro deseo que el de destruir a nombre de la ‘yihad’ o ‘guerra santa’ y que son “los más violentos y radicales dentro del islam político”. La doctrina política del yihaidismo es de “corte totalitario, antiliberal, antidemocrático, sin respeto y con desprecio por la vida humana”, es por ello que el mundo estaría mucho mejor sin estos grupos terroristas asesinos radicales como Al Qaeda. No más bin Laden el pestilente galopando el caballo rojo del apocalipsis y trayendo destrucción y muerte a su paso. Gracias mil a nuestra gente que lucha día a día por nuestra seguridad y por erradicar el terrorismo del mundo. El terrorismo produce malignidades capaces de excitar en los seres humanos el primario instinto de venganza. |
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