¿Será la hora del inicio de la Primavera palestina cuando el presidente Mahmud Abás pide a la ONU el ingreso de Palestina como Estado miembro? Esta pregunta no tiene una respuesta fácil; pero veamos cuál es el procedimiento para ser admitido como Estado miembro ante la Organización de Naciones Unidas. Primero se presenta la solicitud al Secretario General donde se afirme la adherencia a la Carta de las Naciones Unidas; luego los 15 miembros del Consejo de Seguridad hacen una recomendación a la Asamblea General y solo se necesitan 9 votos afirmativos de esos 15 y que no haya ningún veto por parte de algún miembro permanente para que la Asamblea General pueda votar si acepta o no la membresía. Pero, ¿qué pasa si hay un veto? Pues que el proceso finaliza, aunque se podría argumentar que si hay una mayoría de los 15 miembros que votan afirmativamente no debería el veto de algún miembro permanente anular la decisión de la mayoría aunque estos no tengan derecho al veto. Recordemos que el derecho al veto lo tienen solo cinco Estados que son los permanentes: China, Francia, Estados Unidos, El Reino Unido y Rusia. Ya se especula que la petición de aceptación de Palestina como Estado miembro pasará la primera votación pero que Estados Unidos vetará esta decisión. La petición del líder palestino es entrar como Estado con las “fronteras del 4 de junio de 1967, es decir, con las de antes de la Guerra de los Seis Días y que abarque la Franja de Gaza y Cisjordania, incluida Jerusalén Este”. Estados Unidos, Israel y Colombia se oponen a esta iniciativa pero Brasil, Argentina, Ecuador, Cuba, Venezuela, Nicaragua, Paraguay, Guyana, Costa Rica, Honduras y El Salvador ya han reconocido a Palestina como país libre e independiente con las fronteras de 1967. Palestina exige que se cumpla “El Derecho de Retorno” -que fue la Resolución 194 que la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó en diciembre de 1948- en un intento de solucionar esa situación tan compleja existente y que se negociara la paz entre Israel y Palestina pero que también fue rechazada por los palestinos en algún momento de esa historia tan triste de guerra entres esos dos países. Este “Derecho de Retorno” tipifica que “a los refugiados que deseen volver a sus casas y vivir en paz con sus vecinos se les debe permitir hacerlo en la fecha más próxima posible” -Resolución esta que fue aceptada por Israel en aquel momento- pero que después se negó a ello argumentando que amenazaba su propia existencia. No debemos olvidar que en 1988 Yasser Arafat (líder palestino) declaró durante las negociaciones de paz con Israel que “el objetivo sería construir un Estado palestino en Gaza y Cisjordania, reconociendo así indirectamente a Israel con sus fronteras”, lo que le ganó el calificativo de traidor entre su gente por renunciar al “Derecho de Retorno”. Esta guerra entre Israel y Palestina continuará, y Palestina probablemente no será declarado Estado miembro porque será muy difícil vencer el obstáculo del Consejo de Seguridad de la ONU ya que el presidente Barack Obama manifestó su intención de vetar esta solicitud de los palestinos, pero podrían aspirar a quedarse como un Estado observador que con seguridad lo conseguirían. Debemos recordar que esto comenzó después de la Primera Guerra Mundial y con la repartición del territorio por parte de los británicos después de vencer a los turcos en el imperio Otomano del que Palestina formaba parte. Esperemos a ver qué pasa en las Naciones Unidas, pienso que Estados Unidos no debería pronunciarse tan radicalmente al respecto ya que esto solo nos crea más enemigos en el mundo pues nos ven como que estuviésemos apoyando una injusticia aunque esto no sea verdad. El presidente Obama debería utilizar más diplomacia y en vez de salir en defensa de Israel (aunque este sea su mejor aliado) apoyar a que estos dos países se reúnan y continúen sus conversaciones de paz lo que nos haría aparecer como mediadores y no como aquellos que apoyan la guerra. Esta decisión de Obama de apoyar incondicionalmente a Israel puede afectar seriamente su deseo de mejorar la relación de América con los árabes. La política internacional del presidente del país más poderoso del mundo deja mucho que desear y debería seguir los consejos de aquellos que sí la manejan. |
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