Después de diez meses de sangrientos enfrentamientos Siria sigue consumida por la violencia. La resolución a esta crisis esta aún lejos de ser alcanzada a pesar de la Liga Árabe estar involucrada como observadora en búsqueda de la pacificación. El asunto es que la gente en Siria no se rinde y a pesar de tanta sangre derramada no se dan por vencidos y siguen diciendo “no tenemos miedo” y continúan su lucha por un futuro mejor. El Gobierno de Bashar Al Assad del que se esperaba un cambio democrático (y no en el extremo izquierdo) no ha conseguido el diálogo que llegue a la resolución del problema entre los sirios y en cambio más de 5.000 personas han muerto en esta sangrienta batalla por la libertad y la democracia. Bashar está presentando un discurso reformista que pueda ayudarle a solventar la situación crítica de Siria ante la Unión Europea y Estados Unidos. Todo esto han sido solo promesas incumplidas pues la realidad es que no dará ninguna concesión al movimiento de oposición de ese país. La Liga Árabe fundada por Egipto, Irak, Jordania, Líbano, Arabia Saudita, Yemen y Siria (suspendida desde el 2011) con la finalidad de “servir el bien común, asegurar mejores condiciones, garantizar el futuro y cumplir los deseos y expectativas de todos los países árabes”, se ha mantenido como observadora del conflicto sirio sin que haya presentado un informe de la situación y una solución. Negó la posibilidad de pedir apoyo a la Organización de las Naciones Unidas ONU a pedido del Gobierno de Qatar de obtener asesoría técnica acerca de la situación tan tensa que vive Siria. Estos observadores tienen la misión de determinar si el presidente Bashar “cumple o no el plan de pacificación acordado con la Liga Árabe”, que consistía en el retiro de las tropas a sus cuarteles, paro a la represión contra los manifestantes, liberación de los presos políticos y un proceso de diálogo con la oposición. Han pasado los días y la violencia continúa en las calles de este pueblo sufrido por un régimen socialista y nepótico que desde 1970 ha pertenecido a la familia Assad con el Islam como la religión mayoritaria. Pero la presión internacional aumento después de la muerte del primer ministro libanés Rafik Hariri atribuida a los servicios de inteligencia sirios a tal punto que el presidente sirio mandó a retirar las tropas estacionadas en el Líbano y se espera que se llegue a una pronta resolución de este conflicto. Estos ataques criminales en contra de su propia gente surgieron debido a las protestas en su país después del inicio de la “primavera árabe”, ataques estos abominables que ya han cobrado más de 5.000 víctimas entre ellos más de 200 niños según las estadísticas de la ONU. Fueron los militares los que iniciaron esta reyerta a la que se les unió el pueblo en búsqueda del derrocamiento violento del Gobierno de Assad. La familia Assad no entregará el poder tan fácilmente pues ya se han acostumbrado al poder absoluto como dice el dicho “el poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente”. Es la Liga Árabe la llamada a buscar una solución a este conflicto sin que haya intervención de la ONU o de Estados Unidos, a menos que se llegue a una masacre genocida y que la Liga Árabe no pueda hacer nada para solucionarlo. No olvidemos que Siria tiene entre sus amigos terroristas al grupo Hezbollah que culpa a Estados Unidos del problema de Siria porque según ellos, Estados Unidos no quiere una reforma en Siria o que se resuelva la crisis de ese país. Estos grupos terroristas criminales actúan bajo la protección de gobiernos nepóticos enemigos de Estados Unidos y a este le atribuyen todas las penurias que sufren sus ciudadanos siendo sus propios gobernantes los culpables de sus desgracias. El pueblo sirio quiere paz y un nuevo régimen que le brinde libertad, pluralismo, democracia, respeto a los derechos humanos y al Estado de Derecho siempre bajo los principios de justicia y paz. Que Dios los ayude a encontrar una solución a este problema y cesen las matanzas del sufrido pueblo sirio. |
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