No hay nada más hermoso que la sonrisa de un niño. Nada más tierno que abrazar a un recién nacido. Este Viernes es el “Día del Niño” y en días como estos debemos analizar la situación de los pequeños en el mundo actual. En este Siglo 21 todavía tenemos niños abusados y explotados. Niños que se ganan la vida y mantienen a sus familias, privándolos de una niñez alejada de obligaciones y presiones. Niños que trabajan por cifras ridículas para que empresas multinacionales puedan recibir mayores ganancias. Niños que son abusados por sus padres, quemados, torturados, perseguidos, encadenados. Niños secuestrados con el único objetivo de obtener un dinero fácil pues ¿quién se resiste a pagar un rescate sabiendo que su hijo está en esas terribles condiciones? Niños que crecen en familias desintegradas, donde les cuesta trabajo entender cuál de todos los hombres que vienen a la casa es su padre y más aún, niños que no tiene la fortuna de nacer pues una madre toma la decisión por ellos y los asesina en su vientre. El Día del Niño nos debe servir para reflexionar sobre la importancia del futuro de nuestro mundo. Lo que sembremos hoy será lo que recogeremos mañana, si sembramos opresión y miedo, seguramente recogeremos violencia y odio. Por eso pensemos en sembrar comprensión, ternura y amor y seguramente recogeremos un mundo mejor. Nuestro papel como padres debe cambiar, lamentablemente los niños no vienen con un manual de instrucciones como las computadoras y si cuesta trabajo entender un aparato de estos, cómo no lo es el de entender el comportamiento de nuestros hijos. Todos sin excepción fuimos niños y quizá deseamos tener unos padres diferentes, ahora que somos padres, tratemos de entenderlos y ser los padres que alguna vez soñamos tener. No es fácil, pero el mayor orgullo de nuestra vida son nuestros hijos, de ellos se habla como el más preciado trofeo, a ellos se les defiende, pues nuestros hijos son siempre “perfectos”, pero a la hora de educarlos, a la hora de ser papás, se nos olvida y dejamos que la educación corra por cuenta de sus amigos, de la televisión o de la Internet. La agitada vida que llevamos todos, en especial en este país, hace que el tiempo de compartir sea menor cada día, que los problemas no se puedan discutir y cuando nos demos cuenta la oportunidad de sentarse y hablar, se terminó y el camino inexorable del tiempo acabó con ese momento mágico. Este Viernes haga un alto en su vida, pare un momento para compartir con sus hijos, para saber lo que piensan, si ya se fueron y usted desaprovechó esa oportunidad, llámelos que aunque estén grandes seguirán siendo sus “niños”. El futuro de los niños está en nuestras manos, debemos cambiar la situación de ellos en el mundo, la explotación y el abuso, la incomprensión y una buena forma de empezar es si comenzamos en casa. A todos los niños del mundo y a aquellos que aún se sienten niños, ¡Feliz Día! |
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