Cuando el representante Michael Scionti recibió el ofrecimiento del gobierno del presidente Obama de ocupar un cargo en el departamento de defensa, los ojos de la comunidad apuntaron al Distrito 58 en la ciudad de Tampa. Analizando las estadísticas de población, los políticos vieron la necesidad de tener un candidato de origen hispano en la contienda. La primera en lanzarse fue Janet Rifkin, una hispana de tercera generación de Ybor City, metida en la política desde hace algunos años. La señora Rifkin cambió al anterior apellido de su primer matrimonio, Cruz, por considerar que más gente la conocía por ese nombre y la verdad para jugar como la carta hispana en la contienda. Dos semanas más tarde Gilberto Gil Sánchez se unió a la lista de candidatos para la primaria Demócrata y casi al tiempo Jackie Rojas-Quiñones hizo lo propio en el partido Republicano. La baraja hispana se completó con Jorge Vásquez como candidato independiente. Un distrito con vecindarios como Town N’ Country, Seminole Heights o West Tampa, con áreas como el código postal con mayor población hispana, con avenidas como la Armenia y la Columbus, con altísimo porcentaje de negocios hispanos, haría suponer una mayor participación de la comunidad. En las primarias dos candidatos representaban realmente a los hispanos, Rojas-Quiñones y Gil Sánchez quien se mostró como una opción bilingüe en un distrito con una comunidad que requiere comunicarse en los dos idiomas. Ninguno de los dos ganó su elección. Sánchez a pesar de haber montado una inesperada infraestructura política que no se había visto en las candidaturas de hispanos en la región, no pudo alcanzar una votación medianamente aceptable. Los 210 votos no reflejan el esfuerzo realizado y el entusiasmo de sus seguidores. Por otro lado, Rojas-Quiñones con el respaldo del partido, con el endoso de los más importantes medios locales como Tampa Tribune, St. Pete Times, 7DÍAS, con excelentes estrategas y presencia en el distrito, tampoco pudo. Jackie Rojas-Quiñones era la favorita para imponerse a un inexperto Hunter Chamberlin que mostró falta de conocimiento, poca presencia con los votantes y falta de respaldo. Ganó Chamberlin para sorpresa de la mayoría y nos quedamos sin una verdadera opción para la comunidad en los dos partidos. La votación fue baja, menos del 7 por ciento de los votantes registrados y aunque al momento de escribir este editorial no se tenían datos sobre la participación hispana, el cálculo es que fue de menos del 2 por ciento, muy baja comparada con la demografía del distrito. La cartas ahora son Vásquez, que no sabemos sobre su plataforma ni sus capacidades, y Cruz, que las tiene pero la verdad no representa a la comunidad hispana o por lo menos a la comunidad hispana que vive en el distrito, que es muy diferente a la comunidad de Ybor City y desde luego con otros problemas y necesidades. Por lo pronto nos toca hacer un análisis profundo sobre qué nos falta para poder ganar una elección con uno de los nuestros, y analizar las opciones que quedan para ver cuál le conviene más a la comunidad para apoyarla. |
|








