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Publicado el 02-12-2010   enviar imprimir
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LUIS EDUARDO BARÓN

Contar o no contar

LUIS EDUARDO BARÓN
Los matrimonios “diferentes”

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La razón fundamental para realizar un Censo de población es para establecer el número de habitantes de un país, su ubicación geográfica, la edad de los mismos, algunos otros datos demográficos y en el caso de Estados Unidos, un país de inmigrantes, también su origen.
Saber cuántas personas vivimos en este país es importante para la distribución de recursos, la inversión en escuelas, centros de salud, bibliotecas y otros aportes que el estado hace con los impuestos de los contribuyentes. La teoría simple que el dinero va a donde más personas lo requieren, se ve ampliada con la identificación de necesidades de acuerdo a las características de la población. Si hay niños o más ancianos en un lugar, seguramente las necesidades cambian.
Igualmente, los resultados del censo inciden en la distribución de distritos electorales y desde luego en la representación congresional de los estados. Florida, después de California y Texas, de acuerdo con las estadísticas de los últimos años, debería aumentar su presentación en Washington por el aumento de su población causado básicamente por la inmigración y la relocalización de personas de los estados del norte del país.
Hasta ahí todo es muy lógico y la gente entiende por qué todos los habitantes de un estado y desde luego de un país, deben ser contados, por eso las declaraciones del candidato al Senado por el partido republicano Marcos Rubio la semana pasada aparecidas en un periódico local, sorprendieron a todos.
Según el artículo del Sarasota Herald, Rubio considera que los inmigrantes “ilegales” no deben ser contados en el Censo 2010 en una clara oposición a su contrincante, el gobernador Charlie Crist. Ante la insistencia de 7DÍAS por conocer la realidad de las declaraciones, recibimos de la campaña del candidato un video con las declaraciones al Canal de noticias FoxNetwork, donde aclara que su oposición es porque los resultados del Censo deberían excluir a los inmigrantes ilegales a la hora de contabilizar la representación política de estado. Es decir, que no cuenten para decidir si el estado tiene o no un representante adicional al Congreso.
Marcos Rubio es sin lugar a dudas uno de los hispanos con mejor futuro político en el momento. Rubio es un joven brillante, que ha demostrado condiciones para ocupar cargos importantes, por eso su declaración con el debido respeto nos pareció sorprendente. La verdad es que existen tres razones para ello, o Rubio es inexperto, o es
ignorante o simplemente lo hizo por razones políticas.
Nos inclinamos a pensar que fue por inexperiencia, lo cual es grave pero no tanto, porque si lo hizo por ignorancia, es grave, y si fueron las razones políticas las que lo llevaron a esas declaraciones, sería todavía peor.
Uno, el Censo no puede preguntar el estatus legal de las personas que entrevista. No hay una casilla en los formularios para ese efecto y sería inconstitucional hacerlo. Dos, no contar a los habitantes de un lugar por cualquiera que sean las razones es tanto como perjudicar a ese lugar pues los recursos asignados no reflejarían sus necesidades. Florida tiene un millón de habitantes sin documentos viviendo en el estado y no contarlos es quedarnos peor de lo que estamos. Y tercero, si la población indocumentada no sirve para la representación política, esto contradice la Constitución por la que lucharon los fundadores de esta nación, donde TODOS somos iguales y el gobierno es elegido para representar al pueblo, a todo el pueblo, no dice en ninguna parte que al que vota, o al que no lo hace, al legal o al ilegal, al criminal o al buen ciudadano. Este país es grande por su Constitución que de una u otra manera un Senador deberá acatar y hacer respetar.
Rubio es un hombre inteligente y no creemos que no supiera las cosas, así que la respuesta debe ser una posición política.
Marcos Rubio se encuentra por encima en las encuestas sobre el gobernador Crist. Su sorpresivo repunte lo atribuyen algunos al apoyo del ala de la derecha del partido y lo que se conoce ahora como el movimiento Tea Party. Estos grupos han respaldado a Rubio al considerar a Crist moderado, pro inmigración y no le perdonan su respaldo al plan de recuperación económica del presidente. El movimiento Tea Party que tuvo su convención el pasado fin de semana está en contra de la inmigración, tanto legal como ilegal y sus posiciones contrarias a la administración Obama por lo que consideran un gasto excesivo, están logrando cambios importantes en el mapa político del país.
Rubio parece estar dando gusto a la derecha y una medida que puede hacerlo lucir en “contra” de los inmigrantes lo muestra como un candidato afín a los principios de este incipiente partido político.
Si estas son las razones, el hijo de un inmigrante cubano, se estaría “vendiendo” por el respaldo político y pasaría
a ser un títere más en lugar de un político fresco de nuevas ideas como parecía ser hasta hace unos meses.
Lo cierto es que el Censo 2010 se debe hacer tal como está, contando a todos, incluyendo legales, ilegales, de la derecha y de la izquierda. Si gana Rubio tendrá la oportunidad de cambiar las reglas del juego y hacer que en el 2020 solo se cuente a los que el Tea Party quiera contar.

El Tea Party
A propósito del movimiento Tea Party y su idea de convertirse en partido político, es lo mejor que le puede pasar a Estados Unidos. Esta nueva revolución política como la llamó Sarah Palin en el discurso final el sábado, puede cambiar la cara de la política en el país.
La polarización que vive Estados Unidos al contar con dos fuerzas casi paritarias, no permite su avance. La aparición de nuevas opciones es importante para la nación y hará más urgente la necesidad de buscar consensos para gobernar y así permitir que se rompan las mayorías y se puedan realizar los proyectos que traigan nuevamente el progreso.
El partido republicano estaba condenado a su cambio y esta división estaba anunciada al día siguiente de las elecciones presidenciales del 2008. Los grupos conservadores dentro del partido chocaban con los más moderados en muchos temas. La aparición de un nuevo partido más a la derecha, seguramente hará que el partido republicano se alinee más al centro y gane votos independientes y de demócratas moderados. Una tercera fuerza es necesaria y ojalá pudiera dar cabida a nuevos movimientos que nos saquen de esta falta de opciones que no reflejan la diversidad del país.
El Tea Party puede ser controversial, no había un afroamericano en su convención y si acaso una hispana y nada más. Un partido mayoritariamente blanco, conservador, con independientes -y demócratas que no respaldan el plan de gastos exagerado del gobierno- y que no está de acuerdo con la inmigración, incluso considera más grave la inmigración legal que la ilegal, es un partido muy definido, más definido que el mismo republicano y por qué no el demócrata que al final se están pareciendo mucho.
Bienvenido el nuevo movimiento −a pesar de no compartir sus principios− es muy importante que en una nación democrática surjan este tipo de expresiones que buscan una representación política porque son el sentir de un grupo grande de la población. Esperamos que los partidos
tradicionales lo dejen “vivir” y que la inercia permita que una tercera opción pueda estar representada en las elecciones del 2012, así sea Sarah Palin o Rush Limbough su candidato.
Por ahora a los republicanos les toca pensar muy bien su estrategia o dejar dividir el partido y modernizar lo que quede o dejarse llevar por la corriente de la derecha y seguir desfigurándose en un partido con extrema derecha y moderados sentados en una misma mesa con un lenguaje contradictorio todo el tiempo.

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