Aunque me regañe mi vecina de columna, Norma Camero, hoy debo darle las gracias al presidente Hugo Chávez. La verdad es que todos hemos atacado al mandatario venezolano por su desfachatez, por la forma grosera como ha tratado a dignatarios en todo el mundo, por tener aguantando hambre a un sector de su país, por meterse donde no lo han llamado, por tratar de copiar a Fidel y llevar a Venezuela a un comunismo que desapareció hace tiempo, y por tantas otras cosas. Pero hoy, de verdad, hay que reflexionar y darle las gracias a este hombre porque gracias a él, varios países se han librado de escoger a un candidato de izquierda como presidente. Si no hubiese sido por Chávez, Ollanta Humala estaría mandando en el Perú, y fue gracias a la campaña agresiva de Chávez contra Alan García que los peruanos reaccionaron, votaron y le dieron una segunda oportunidad a García. Y antes del apoyo de Chávez, el seguro ganador en México era Andrés Manuel López Obrador, pero el susto de tener un amigo chavista en el poder llevó a que de un momento a otro y por obra y gracia del Espíritu Santo y un fraudecito solapado, AMLO perdiera la presidencia del país Azteca. Y fue por su amistad con Chávez que Manuel Zelaya tuvo que salir en pijama de la casa presidencial en el golpe de estado en Honduras. Y la verdad es que si Chávez no hubiera estado de por medio, los golpistas no se hubieran salido con las suyas y hoy estarían en la cárcel o “exilados” como Zelaya. Parece que ser amigo de Chávez, contar con su apoyo, se está volviendo un amuleto de mala suerte, una especie de conjuro que no se quita ni con limpias, ni chamanes. Precisamente el mismo Evo Morales vio perder recientemente 7 de las 10 alcaldías más importantes en su país, y el caso más patético es el del candidato de izquierda Gustavo Petro en Colombia. Petro candidato oficial del Polo Democrático, la segunda fuerza del país en las elecciones presidenciales del 2006, ha ido cayendo en las encuestas casi para pelear el fondo de las mismas con candidatos desconocidos de partidos inexistentes. La pregunta es ¿por qué un candidato de un partido con suficiente fuerza electoral no llega siquiera al 5 por ciento de intención de voto a casi un mes de las elecciones en su país? Petro es amigo personal de Chávez y fue en su casa en Santa Marta que Hugo Chávez se hospedó en sus épocas golpistas. Gustavo Petro es uno de los más ácidos opositores del gobierno de Álvaro Uribe y para nadie son un secreto las profundas diferencias que existen en el momento entre los dos países que han despertado un sentimiento nacionalista en Colombia. Aunque Petro ha puesto distancia, el pueblo le está pasando la cuenta, porque en este momento el personaje más odiado en Colombia −por encima de los guerrilleros de las FARC, los narcotraficantes, el técnico de la selección de fútbol− es Chávez y lo que menos quiere el pueblo colombiano, así sea partidario de la izquierda, es que un amigo de Chávez pueda tomar el poder. Para nadie es un secreto que uno de los personajes que más odia Hugo Chávez es Juan Manuel Santos, ex ministro de Defensa de Uribe, con el que ha cazado varias peleas en el pasado. Hoy que Santos se encuentra a la cabeza de las preferencias electorales, Chávez le puede dar el triunfo en el momento que decida atacarlo, porque eso si no creo que vaya a “desgraciarlo” con un elogio. |
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