Las intervenciones en política del presidente Hugo Chávez son cada vez más evidentes y descaradas. El pasado fin de semana Chávez abiertamente descalificó al candidato del partido de gobierno en Colombia, Juan Manuel Santos, llamándolo “mafioso” y anotando que si Santos gana la presidencia Chávez rompería relaciones comerciales con su vecino. La campaña “subterránea” del candidato colombiano Juan Manuel Santos está usando la imagen de Chávez para lograr apoyo entre quienes en el país odian al mandatario venezolano que son la mayoría. Una eventual disputa con Chávez le daría más apoyo a Santos y la solidaridad de buena parte del electorado, pero la amenaza de suspender relaciones comerciales con Colombia pone a pensar a los empresarios que preferirían una relación más moderada sin ser “entreguista” como puede ser la de Antanas Mockus. Lo peor que le puede pasar a Colombia es que por las presiones de su vecino, el próximo presidente colombiano lo decida Hugo Chávez. Y hablando de estas elecciones, para sorpresa de muchos, algunas encuestas muestran a Mockus en el primer lugar tanto en la primera como en la segunda vuelta, ganando la elección presidencial. La popularidad del presidente se ha mantenido por encima de los 70 puntos todos los ocho años de su gobierno, Uribe ganaba todas las encuestas en una eventual reelección y la continuidad de sus políticas era algo dado por descontado. Juan Manuel Santos, uno de los fundadores del partido de Uribe, el ministro estrella de su gobierno, héroe de la “Operación Jaque” y heredero natural del presidente, era el candidato “seguro” para lograr la victoria, incluso en la primera vuelta. Pero al pasar de los días y en parte por los errores estratégicos de la campaña y la euforia de la gente por el fenómeno de Antanas Mockus y su Partido Verde, las encuestas han venido mostrando una realidad que ni Santos ni mucho menos Uribe pensaron. Hoy, Mockus encabeza la mayoría de las encuestas mientras hace dos meses, antes de las elecciones parlamentarias, Mockus apenas figuraba en ellas. Juan Manuel Santos es un político capaz, inteligente y experimentado, pero sin carisma, con la desventaja que representa la clase política y hace parte de las élites económicas del país pues su familia es dueña del diario más tradicional e importante de Colombia. Santos en su afán inicial de ganar en primera vuelta y al ver los sondeos que lo daban como favorito frente a la candidata del Partido Conservador, Noemí Sanín, decidió cortejar a los políticos de ese partido provocando una desbandada hacia las huestes de la U. Ese error le permitió a Mockus aprovechar el momento político de su victoria en las primarias, y con un Partido Conservador dividido, avanzar a costa de la debilidad de la candidata conservadora y ocupar el segundo lugar en la preferencia electoral. Mockus, ex alcalde, filósofo y matemático, hizo alianza con otro matemático y ex alcalde, Sergio Fajardo, e impulsó su campaña nombrándolo vicepresidente mientras Santos parecía más preocupado por acabar a Noemí y llevarse de apoyo a los parlamentarios que a ella le quedaban. Mockus se fue desligando de las componendas políticas y fue convirtiéndose en el fenómeno electoral del momento. La llamada “Ola Verde”, se convirtió en la “Marea Verde” y luego en todo un tsunami. Mockus tiene más de medio millón de seguidores en Facebook, y ha logrado el apoyo de los más diversos sectores del país, la mayoría de las nuevas generaciones y convirtiéndose, sin proponérselo, en el candidato de los opositores al gobierno. Santos ha cometido errores como nombrar como fórmula vicepresidencial a un ex miembro del principal partido de oposición del gobierno de Uribe, el Polo Democrático, quien hasta hace año y medio era gobernador estrella de su partido, ex líder sindical y pro diálogo con la guerrilla que no cuenta con la aprobación de un sector del Partido de la U que ha pedido su cambio. Contrató como asesor a JJ Rendón, estratega político conocido por las campañas “negras” y la táctica de rumores que le han valido una reputación cuestionable pero muy exitosa. Este nombramiento provocó rechazo en el seno de la directiva de la campaña y pérdida de apoyo en varios de sus colaboradores y lo peor, una imagen de política sucia que es lo que el pueblo de Colombia quiere cambiar. Y para completar su cadena de tropiezos, Santos en su afán por recuperar el terreno perdido, relanzó su campaña y en uno de sus comerciales usa la voz de un imitador del presidente Uribe que recomienda “votar por Juan Manuel”, lo que ha causado indignación, pero peor aún ha mostrado que Santos no es Uribe sino un simple imitador. Sin lugar a dudas, Álvaro Uribe ha sido uno de los mejores presidentes de Colombia sino el mejor en la historia reciente, pero la gente quiere votar por Uribe, no por otro candidato que no habla como Uribe, no luce como Uribe, que no tiene su carisma ni su tesón. Santos no tiene nada de eso y sus errores tácticos y prepotencia, lo tienen al borde de perder una elección que parecía fácil. Hoy, tanto Uribe como Santos están poniendo velitas a todos los santos y no precisamente a los del periódico El Tiempo, para que la gente salga a la calle a votar por el candidato de la U. Mockus tiene una imagen de honestidad, nadie puede decir que ha robado algo, nadie puede decir que es de izquierda o de derecha, que es paramilitar, guerrillero o narcotraficante, que no es una persona capaz y correcta. Mockus no es Uribe, pero es auténtico, el problema de Santos es que no ha logrado una identidad y la gente se ha dado cuenta que por más que quiera Santos no es ni va a ser Uribe. A pocas semanas de la elección y a pesar de las encuestas nadie puede apostar quién va a ser el presidente, la elección está muy cerrada y con Chávez metido, el JJ, la maquinaria del gobierno y los errores de la campaña del Partido de la U, no se sabe qué puede pasar en Colombia. |
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