Quantcast 7dias.us7dias.us
Mayo 22, 2012,
Consejos para el Consumidor
HDN TV
BUEN VIVIR
REVISTA LA GUIA
inicio
yahoo
rss
Columna

Publicado el 06-11-2010   enviar imprimir
Digg this   Del.icio.us     Google   NetScape   Furl
Tamaño del texto Menos Texto Mas texto
LUIS EDUARDO BARÓN

Los errores de Israel

LUIS EDUARDO BARÓN
Los matrimonios “diferentes”

<< Anterior | Siguiente >>

La semana pasada, “la Flotilla de la Libertad” fue interceptada en aguas internacionales registrándose la muerte de al menos nueve de las personas que viajaban a bordo del barco de bandera turca “Mavi Mara”.
Mucho se ha hablado del tema y las opiniones van de lado y lado.
Lo curioso de todo esto es que ha pasado a ser parte de la polarización política que estamos viviendo. Chávez condenó el ataque, Correa llamó a consultas al embajador ecuatoriano en Israel, al igual que Nicaragua y, desde luego eso hace tomar partido a un grupo que ve en cada actuación de Chávez y compañía el fantasma del comunismo.
Esto no tiene nada que ver con comunismo, ni con Chávez, ni con Fidel, esto es el origen de los conflictos que estamos viviendo y que de una u otra forma nos afectan, pues nuestra posición como aliados de Israel, nos ha ganado que seamos el objetivo de los grupos fundamentalistas que buscan la destrucción del Estado judío.
Para nadie es un secreto que Hamás es un grupo terrorista, pero terrorista o no, ganó las elecciones que se convocaron en Gaza con la anuencia de los Estados Unidos. La otrora secretaria de estado, Condoleezza Rice y el gobierno del presidente Bush nunca pensaron que Hamás ganaría las elecciones y las permitieron. Desde luego al obtener la victoria ha venido el problema del reconocimiento. Las acciones terroristas de Hamás son condenables y su continua agresión desde la franja de Gaza a Israel obligó a este gobierno a tomar medidas, una de ellas el bloqueo.
El problema es que ante los constantes bombardeos de Israel en territorio palestino en busca de cabecillas de Hamás y el desmantelamiento de sus cuarteles, la población civil palestina está viviendo en condiciones precarias que se hacen más profundas al no contar con necesidades básicas, prohibidas por los estrictos controles que establece Israel a las ayudas.
Tuve la oportunidad de visitar Israel invitado por una de las organizaciones más fuertes de lobbie político y el grupo de periodistas que fuimos a Jerusalén y Tel Aviv sentimos, a pesar de todo el esfuerzo de nuestros anfitriones, el aislamiento económico de los palestinos en el territorio israelí.
Tuvimos que ver desde la perspectiva israelí el conflicto, estar en el Knesset (el parlamento israelí), las fronteras con Líbano, Siria, los territorios ocupados, los asentamientos judíos, la cerca de alambre y los puntos de control que
establece el Ejército israelí para evitar el ingreso de terroristas. Nuestro guía trataba en lo posible evitar nuestro contacto con el mundo palestino, pero fue más nuestra curiosidad ante esa evasiva, la que nos llevó a sospechar que algo estaba pasando.
Para los que fuimos en ese viaje nos quedó claro que Israel maneja muy bien su propaganda, sus relaciones públicas pero que en ciudades como Jerusalén, los palestinos están agobiados económicamente, cercados por la presión israelí que evita a toda costa su progreso económico.
Por eso cuando leo que el pueblo palestino está sufriendo de hambre en Gaza, no lo dudo y que Israel limita al máximo los suministros con razón o sin ella, es una realidad.
La “Flotilla de la Libertad” era a toda luz una provocación para Israel, puede que fuera de buena voluntad y que muchos de los participantes estuvieran allí de verdad para llevar una ayuda humanitaria, pero el trasfondo era romper el bloqueo, e Israel trató de evitar que eso ocurriera pero se equivocó en la forma como lo realizó.
Nadie se compra la historia de un comando israelí con hombres armados, entrenados profesionalmente, bajando de un helicóptero en un abordaje en aguas internacionales que son atacados “brutalmente” por los ocupantes del navío turco y tienen que usar sus armas automáticas para repeler el ataque.
Lo que vimos fue a un grupo de personas con sillas y palos repeliendo a otro grupo que más parecían piratas somalíes atacando un barco a la madrugada sin ninguna razón ni provocación en un territorio sin ninguna jurisdicción. Los relatos de los ocupantes, incluidos los de los españoles y una colombiana que iban a bordo, nos dejan perplejos de cómo los comandos israelíes asesinan a algunos de los ocupantes que trataron de detenerlos con instrumentos precarios y para nada letales.
No hay justificación alguna, ni por los métodos usados al mejor estilo de los corsarios de los “piratas del Caribe, ni por exceso de fuerza, ni las detenciones arbitrarias, ni la masacre innecesaria. Israel a pesar de estar usando toda su maquinaria propagandística para mostrar lo contrario, se equivocó, arriesgó su alianza con Turquía, sus relaciones con la OTAN, puso en dificultades al gobierno de Barack Obama y se ha ganado el repudio del mundo, con manifestaciones en su contra por parte no solo del mundo árabe sino de buena parte de occidente.
Al escribir este editorial, Israel rechazaba el pedido del
secretario de Naciones Unidas, Ban Ki Moon, para iniciar una investigación sobre lo ocurrido como ha rechazado, omitido y violado muchas de las resoluciones de la ONU. Israel tiene que saber que si quiere seguir teniendo el apoyo del mundo tiene que pertenecer a él, no puede seguir aislándose y contando solamente con sus aliados, que cada vez que se equivoca, pasan las duras y las maduras para tratar de defenderlos. Israel no puede seguir jugando a ser el niño malcriado que hace lo que quiere y no acata las órdenes porque un día el mundo se va a cansar y le va a dar la espalda.
Si Israel quiere vivir en paz y que lo respeten como Estado tiene que aceptar que la única forma que tiene para ello es respetar también la existencia de un Estado palestino. Hasta que esto no pase, hasta que estos dos pueblos aprendan a convivir en paz, nunca vamos a tener paz en el Medio Oriente y por el contrario se seguirá cosechando la violencia y el odio con semillas que uno nunca sabe en dónde van a germinar.

<< Anterior | Siguiente >>