Este fin de semana celebramos el 4 de julio, el día que conmemoramos la Declaración de Independencia de Inglaterra, el nacimiento de esta gran nación. Y en el segundo párrafo de la declaración dice: Que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su creador de ciertos derechos inalienables; que entre estos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad. En 1776, los padres de esta nación redactaron esta frase que simboliza la filosofía de Estados Unidos, una tierra de igualdad y libertad. Los peregrinos llegaron en 1620 a bordo del “Mayflower” sin visa como llegan todos los días miles de inmigrantes por las mismas causas, huyendo de una persecución o en busca de una vida mejor. Esta nación se fundó por inmigrantes que salieron de Europa por persecuciones religiosas o buscando nuevas oportunidades. Ninguno de ellos llegó legal, como no llegaron legales muchos italianos, polacos, e irlandeses a finales de 1800. El término WOPs no se inventó en la frontera con México, los With Out Papers, existen desde las épocas de Ellis Island, la conquista del Oeste, la construcción de ferrocarril y, en general, desde que el “destino manifiesto” trazó la creación de lo que conocemos hoy como Estados Unidos. Las declaraciones de la semana pasada de la gobernadora de Arizona, Jan Brewer, diciendo que los inmigrantes ilegales están relacionados con narcotráfico o contrabando de personas, es una muestra del desconocimiento que tiene el pueblo norteamericano de la realidad de la inmigración. La SB 1070 fue una respuesta a la falta de una medida federal que ponga orden, haga cumplir las leyes y solucione un problema del cual el gobierno federal tiene buena parte de la culpa. Pero también es una medida a todas luces racista ante la preocupación de muchos de los habitantes de Arizona por el creciente aumento de la población hispana. Gobernadora Brewer: no todos los inmigrantes ilegales son narcotraficantes o contrabandistas. Ellos son una minoría, pero por esa minoría no puede pagar todo un grupo de personas honestas y trabajadoras que son las que realmente sufren este problema. Usted, gobernadora, debería saber que su estado se ha beneficiado de esos “ilegales” y que, para satisfacer la demanda de trabajadores, su sistema migratorio ha permitido la llegada de esa “mano de obra barata”. La falta de hacer cumplir la legislación hizo que hoy tengamos 12 millones de indocumentados y seguir sin hacer nada hará que la cifra siga creciendo. En nuestro titular de esta semana tenemos la noticia sobre la posibilidad de que el congreso estatal de la Florida proponga una legislación similar a la de Arizona. Esto ya no es un rumor, es una realidad y con un congreso 65 por ciento republicano, donde los dos principales candidatos republicanos a la gobernación apoyan una medida como la SB 1070, las noticias para los inmigrantes sin documentos no son las más prometedoras. La Florida puede ser el siguiente estado de la nación con una ley antiinmigrante. Se calcula que en el estado viven 700 mil indocumentados de los cuales unos 180 mil residen en el área de la bahía de Tampa, incluyendo condados como Hernando Pasco, Citrus, Polk, Hillsborough, Pinellas, Manatee y Sarasota. Un porcentaje importante son trabajadores en las áreas de servicios, agricultura y construcción, muchos de ellos laboran con su espalda al sol en el calor del verano, con sus manos curtidas, con sus pulmones llenos de pesticidas. Muchos de ellos viviendo en condiciones de pobreza, de una pobreza similar a la que dejaron en sus países. Nuevos esclavos que “venden” su trabajo por unos pocos centavos y que no tienen ni el más mínimo beneficio del estado. Cuántos “ilegales” no conoce usted que trabajan honestamente, cuántos de ellos pagan impuestos a sabiendas que no recibirán un dólar a cambio. Cuántos son atracados los viernes a la salida del trabajo porque no pueden tener una cuenta bancaria por la falta de un documento. Sin embargo, aunque ellos no pueden obtener una licencia de conducir, sí pueden comprar un auto; aunque no tienen un documento de identificación, sí pueden sacar una para pagar impuestos. Son ellos los inmigrantes “ilegales”, los mismos que pueden tener una tarjeta de crédito, comprar una casa y contribuir con la economía. Y, sin embargo, no existen en el momento de tener un reembolso de impuestos, de pensar en un retiro, de tener acceso a muchos de los servicios federales a los que tienen derecho. Nuestro sistema de inmigración está roto y lo rompimos nosotros tolerando la inmigración ilegal, lo rompieron las autoridades haciéndose los de la “vista gorda” para ayudar a las empresas y la han roto los inmigrantes creyendo que pasando la frontera ilegalmente o extendiendo su estadía pueden llegar un día a una legalización como la de 1986. Por eso es indispensable que se promueva una reforma integral pronto y así evitar que los estados empiecen a legislar por su cuenta. La Florida puede ser el próximo estado en promover una ley como la SB 1070 si la comunidad hispana no asume un liderazgo y da la batalla para evitar que los legisladores promuevan la iniciativa. Este es un reto para medir que tanta fuerza hemos alcanzado como comunidad en un estado donde se habló español mucho antes que se hablara inglés. |
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