La juez Susan Bolton decidió bloquear cuatro de las partes más polémicas de la llamada Ley de Arizona o la SB1070 y con esta decisión suspende la angustia de miles de inmigrantes de ese estado y de millones de personas en este país que consideramos injusta la iniciativa. Pero esta suspensión es solo eso, poner en suspenso la parte clave de la ley, el corazón de la misma, pero no es una revocatoria y en ninguna forma la eliminación de los polémicos puntos como la criminalización de los indocumentados. Una victoria parcial del Gobierno y una voz de aliento para miles de personas que sufren ante iniciativas injustas como ésta. El domingo pasado mientras veía a María Elena Salinas entrevistar al senador estatal Russell Pearce en el programa Al Punto, pensaba si este legislador republicano, que actúa más por venganza que otra cosa, sabe realmente el significado de un inmigrante. Pearce quién además está promoviendo una modificación de la enmienda constitucional para evitar que los hijos de los inmigrantes indocumentados nacidos en suelo americano pierdan la nacionalidad, ha empezado esta “cruzada” en contra de los inmigrantes “ilegales” debido a que su hijo, un oficial de policía fue herido por un inmigrante indocumentado y su amigo, un granjero de Mesa, Arizona, murió por un ataque de un “ilegal”. Esta especie de “vendetta” personal ha generado ese monstruo llamado SB1070. Que hoy algunos políticos aleguen que es por falta de acción del Gobierno es una excusa, la verdad es que pese a que hace 148 años, Abraham Lincoln promulgó la declaración de emancipación de los esclavos, hay muchas personas que no aceptan que este país esté cambiando de color. La extrema derecha conservadora que tiene sitiado al partido republicano, está llena de personajes racistas que no quieren en su estado personas que no luzcan como ellos y que no admiten que el presidente de su país sea uno de los mismos que hace 148 años eran sus esclavos. Ya es hora de quitarse las caretas y llamar las cosas por su nombre, lo que quiere Arizona como lo quieren otros estados es deshacerse de los inmigrantes mexicanos o centroamericanos o chinos. Aquí nadie habla de la frontera norte, no hablan de los ilegales canadienses, ingleses o de otros países, porque este es un tema de piel y no de principios. La juez Bolton ha hecho justicia, pero la pelea no acaba acá, solo acaba el día en que el país entienda que hace falta un nuevo Lincoln que pueda acabar con la opresión de la segunda generación de esclavos… los inmigrantes indocumentados. |
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