El viernes como si se tratara de la final de una telenovela me senté a ver el debate de Univision con los candidatos al Senado. La expectativa era grande porque para la comunidad hispana era crucial conocer las posiciones de cada uno de los candidatos sobre temas como la reforma migratoria, el DREAM ACT y la controvertida Ley de Arizona para la Florida. Era la primera vez que debatían y desde luego el hecho de ser en un idioma que no hablan dos de ellos y ante una comunidad con un marcado interés en temas específicos, lo hacía más interesante. Si a mí me preguntaran quién ganó el debate, yo diría que fue el candidato republicano, ¿republicano o del Tea Party?, Marco Rubio. Sí aunque usted no lo crea y pese a que no estoy de acuerdo con sus puntos de vista, Rubio fue el más claro de todos. Que sea más claro y que haya logrado expresar sus ideas no quiere decir que sea lo que más le conviene a la comunidad hispana o al estado. El gobernador Crist con todo respeto, se mostró descompuesto, sin claridad en sus ideas y con respuestas “de cajón” preparadas por sus asesores para que encajaran en lo que la audiencia quería escuchar. Cuando Mario Andrés Moreno el moderador del evento preguntó qué haría con los 11 millones de indocumentados que viven en el país, Crist se apresuró a decir, darles ciudadanía. Esta es una de esas respuestas demagógicas que lo único que muestra es la capacidad camaleónica del gobernador para adaptarse al público que lo escucha. Por lo menos Rubio fue más hábil, no dijo nada y se salió por la tangente, el mismo Mario Andrés tuvo que volverle a preguntar y Rubio volvió a hacer el mismo juego para no contestarle. El gobernador Crist tiene buenas intenciones, tanto él como Kendrick Meek, apoyan las iniciativas para una reforma migratoria, están de acuerdo con una ley que beneficie a los miles de estudiantes que no pueden acceder a la universidad por no tener documentos y se oponen a una ley como la de Arizona en el estado. Por su parte Rubio no se despeinó siquiera al decir con toda franqueza ante una audiencia hispana, que él −el hijo de un inmigrante− no apoya una legalización, sin movérsele siquiera una ceja, como un robot, dijo que el DREAM ACT era una amnistía y se manifestó de acuerdo con la Ley de Arizona y justificó su posición de haber cambiado de opinión por considerar que las modificaciones a la misma eran buenas. Rubio es un candidato republicano de una línea apoyada por el movimiento Tea Party. Es considerado como el primer candidato que apoyó Tea Party en el país, y como tal ha sido fiel y consistente en sus ideas. Ya sabemos en la comunidad hispana a qué atenernos, sabemos que no podemos contar con su voto como sí contábamos con el de Mel Martínez que siendo republicano se convirtió en un defensor de la comunidad. Quizá fue por eso que se cansó de luchar contra la corriente de su partido y resolvió renunciar. Con Rubio vemos muy difícil que se apruebe una reforma, muchos menos el DREAM ACT, y seguramente el estado no podrá contar con recursos para invertir porque el ex presidente del Congreso estatal, no tiene mucho interés en respaldar las iniciativas del gobierno Obama de invertir en infraestructura porque uno de los principales objetivos del Tea Party es el de reducir el gasto. Crist por el contrario, sabe lo que necesita el estado, porque es a él a quien le ha tocado lidiar con las disminuidas finanzas del mismo. Pero Crist tiene que demostrar que sabe, que maneja los temas y no solamente escucha lo que los asesores le anotan en un papel para que responda. El gobernador es un hombre con experiencia, la comunidad hispana no tiene queja de él porque siguió la política del gobernador Jeb Bush con referencia a nosotros, pero en su afán de logar el puesto de senador parece estar complaciendo a todos y esto a uno no le da una imagen de confianza. Por su parte Kendrick Meek es un buen candidato, pero le falta experiencia. En el debate se mostró regañón, quizá para suplir su debilidad quiso dar un imagen de fortaleza que no la tiene. Si Meek tiene algo bueno, es su carisma, esa imagen bonachona que cuando uno habla con él inspira confianza. Ese no fue el Meek del viernes, estaba más pendiente en atacar a sus dos rivales que en verdaderamente transmitir sus propias ideas. Queda poco tiempo y tocará ver a los candidatos en otros debates para formarnos una verdadera opinión por quién votar, pero si los demócratas quieren que la silla del Senado de la Florida no continúe en manos republicanas, deberían hacer un acuerdo con el gobernador Crist y apoyar su campaña. Kendrick Meek ya demostró que tiene futuro, podría declinar sus aspiraciones en beneficio del partido y unir sus votos a los del gobernador para lograr derrotar a la alianza republicana con el Tea Party. De no ser así, el próximo senador por la Florida será un hispano que no apoyará las iniciativas que benefician a nuestra comunidad. |
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