La carrera para escoger el senador de la Florida tiene en esta oportunidad a tres candidatos débiles como ha coincidido la crítica nacional. Una estrella del partido republicano, Marco Rubio, hijo de inmigrantes, brillante, excelente orador y buen político. Quizás esta es su mayor debilidad, Rubio ha demostrado en esta campaña que su deseo de llegar a ser presidente es tan grande que si tiene que vender su alma al diablo lo haría con tal de lograr sus aspiraciones. Y el diablo en esta oportunidad es el movimiento Tea Party, que lo ha respaldado desde el comienzo de su campaña. Para el Tea Party, Rubio se convirtió en su “caballo de batalla” porque fue el primer candidato que tuvo aspiraciones reales cuando empezaba la primaria republicana. Rubio se fue transformando y su discurso se fue acomodando a lo que quería escuchar el ala más conservadora del partido y los fanáticos del Tea Party. Hemos escuchado de él su famosa frase de contar a los inmigrantes “ilegales” en el Censo, que nos hizo pensar que Rubio o era muy inexperto, o muy ignorante o simplemente muy político y creo que lo que era, era un oportunista. Igual pasó con la famosa ley de Arizona, primero la rechazó, pero cuando sus votantes lo presionaron cambió de postura y dijo que ahora sí le gustaba. En lo que sí ha sido consistente es en su férrea oposición al “DREAM ACT”, para él esta iniciativa es una amnistía, como lo sería cualquier reforma que favorezca a los inmigrantes. De llegar Rubio a ser senador, se perdería cualquier esperanza de buscar una solución a la inmigración en este país por lo menos en los próximos dos años. Con Rubio peligran iniciativas a favor del estado como los planes de estímulo, el tren rápido entre Tampa y Orlando, porque seguramente que su política de cortar gastos estará a favor de eliminar proyectos en los que tenemos todos cifradas nuestras esperanzas en el estado. Hoy añoramos a Mel Martínez, un cubano a carta cabal, que se la jugó por su comunidad. Rubio solamente está interesado en jugársela por él mismo. Sobre Kendrick Meek hay poco que decir, Meek demostró que es un buen hombre, que le falta experiencia pero que puede convertirse en una figura de su partido para el futuro. Meek ha tenido en cuenta a la comunidad hispana en todos sus discursos, debates y posiciones, pero no tiene la fuerza para ir a Washington a pelear por la Florida y mucho menos por los hispanos. Lo mejor que hubiera podido haber hecho el partido demócrata era haber jugado sus cartas retirando a Kendrick Meek y apoyar la candidatura de Charlie Crist para evitar que Rubio gane la elección. En los pocos días que faltan es poco probable, pero muchos demócratas, independientes, e incluso republicanos creen que esta carrera debe ser de dos y Meek no es uno de ellos. Charlie Crist está muy ligado a nuestra área, fue siempre uno de los escuderos más cercanos del ex gobernador Jeb Bush y apoyó todas sus iniciativas, en especial las que tenían que ver con la comunidad. Desde su puesto como Fiscal General tuvo la oportunidad de fallar a favor de los pequeños negocios. Recuerdo hace unos años cuando existió una gran estafa de una compañía telefónica en la que varios negocios pequeños caímos, que fue el fiscal Crist quien lideró una campaña con varios estados para proteger a los negocios y evitar que los bancos ejecutaran a las empresas defraudadas. Crist no ha tenido la mejor asesoría en temas hispanos, ha sido muy ambiguo, pero lo que sí está claro es que apoya el “DREAM ACT”, apoya una reforma integral, y su postura es más comprensiva que la de su oponente Marco Rubio. Charlie Crist conoce los problemas del estado y por ello puede pelear por ellos en Washington, nieto de inmigrantes que ha entendido la importancia de los mismos en este país y que no olvida eso como si lo olvidó Rubio que nos ha dado la espalda. Por estas razones, 7DÍAS endosa a Charlie Crist para el Senado. Rick Scott es sin duda uno de esos personajes siniestros que están llegando peligrosamente a la política. En nuestro sistema electoral no se puede seguir permitiendo que sea el dinero el que compre las vacantes en los diferentes cargos de elección popular. Ya hemos tenido experiencias en otros países donde el dinero sucio ha corrompido las estructuras del gobierno, la legislatura y las mismas cortes judiciales. Hay escándalos en varios países por la infiltración de campañas y por candidatos que sirven a intereses ocultos tratando de alcanzar el poder. La democracia es el poder del pueblo y debe ser el pueblo el que elige sus representantes y no el dinero. Y más cuando el dinero que sirve para financiar las campañas no tiene una clara procedencia. Scott hizo su fortuna merced a una compañía que tuvo que pagar 1.7 billones de dólares en multas por sobre facturación al Medicare y otros programas del gobierno, es decir, por cometer fraude con el dinero que usted y yo pagamos en impuestos. Esa compañía estaba manejada por Rick Scott y su junta directiva lo forzó a dejar la empresa y le dio más de 300 millones en compensación. Scott no fue implicado por el fraude, pero era su responsabilidad como su misma junta lo determinó. Con el dinero que recibió, mucho del cual provenía del fraude al Medicare, Scott está financiando su millonaria campaña. Quizás acá no exista dinero del narcotráfico involucrado en las campañas, pero el dinero de los grupos de interés y dineros provenientes de fraudes al estado, no deberían servir para elegir a funcionarios públicos. Rick Scott no tiene las cualidades morales para ser gobernador, quiere instaurar una ley similar a la de Arizona y endurecer el trato con los inmigrantes, reducir los planes de inversión provenientes del plan de estímulo del gobierno y se opone a la reforma de salud aprobada por Obama. Algunos representantes de su mismo partido se rehúsan a acompañarlo en sus eventos para no aparecer junto a él y otros lo han apoyado solo por compromiso partidista. Hoy no estamos pensando en si es republicano o demócrata, en las circunstancias en las que estamos, lo que tenemos que elegir es a una persona limpia, honesta, en la que podamos creer, con capacidad para manejar las escasas finanzas que tenemos. Alex Sink ha sido una ejecutiva que conoce el tema financiero, ha tenido esa experiencia como presidente de operaciones de un prestigioso banco; como directora de finanzas del estado sabe las dificultades que existen en Tallahassee, y en su carrera empresarial y política ha sido íntegra en sus decisiones. Sink genera más confianza ante los electores y a pesar de toda la lluvia de mensajes sucios que ha recibido de parte de la campaña de Scott, muchos floridanos la siguen respaldando. No tenemos a profundidad claridad sobre sus políticas con respecto a la comunidad hispana porque en el debate del viernes anterior no pudimos ver bien sus ideas con referencia a la inmigración, lo cierto es que se opone a una ley como la de Arizona en el estado, quiere apoyar a los pequeños negocios, continuar con los proyectos comenzados por el gobernador Crist con los dineros del plan de estímulo del gobierno, quiere invertir en la educación para mejorar los bajos niveles en los que se encuentra el estado en esa materia y mantener los logros de la reforma de salud. Temas que con Scott estarían en riesgo. Por estas razones 7DÍAS endosa a Alex Sink para ser la próxima gobernadora del estado. Estas recomendaciones obedecen a la política editorial del periódico y en ningún momento pretenden influenciar sobre los criterios del votante. Sugerimos que usted analice las diferentes propuestas antes de votar y queremos animarlo/la para que participe en esta elección y vote. Las votaciones tempranas abren este 18 de octubre y el día de elección es el 2 de noviembre. |
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