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Publicado el 11-24-2010   enviar imprimir
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LUIS EDUARDO BARÓN

El DREAM ACT, la hora de la verdad

LUIS EDUARDO BARÓN
Los matrimonios “diferentes”

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La próxima semana se espera que se presenten los proyectos del ‘DREAM ACT’ y se lleve al debate en el Senado uno de ellos para empezar la discusión de cara a una aprobación o no del mismo en lo que resta de esta legislatura. Algo similar pasará en la Cámara de Representantes.
El senador demócrata Harry Reid, líder de la mayoría está cumpliendo su promesa, el presidente Barack Obama ya se ha reunido con algunos legisladores y ha prometido trabajar con el Congreso para buscar una aprobación, solo queda medir las fuerzas y buscar el apoyo republicano.
Con un Congreso que no tiene nada que perder, senadores y representantes que no fueron reelegidos o que no buscaron reelección, hay mucha opción que algunos de ellos que no arriesgan nada, puedan apoyar esta iniciativa.
Es aquí donde podremos ver exactamente quién es quién, quién apoya a la comunidad hispana en este proyecto. El ‘DREAM ACT’ a diferencia de una reforma migratoria no tiene nada que ver con la “seguridad en las fronteras”, los muchachos que buscan una legalización no son unos criminales, todo lo contrario, están buscando un futuro mejor gracias a una mejor educación. Estos muchachos hablan inglés, están asimilados a la cultura americana y para muchos de ellos este es el único país que conocen. Así que los que hablan que hay que hacer una reforma primero y que para hacerla hay que primero reforzar la frontera, no tienen ningún argumento.
Aquellos que hace un par de meses dijeron que no votaban favorablemente el proyecto por haberse incluido en la ley de seguridad o por ser una “jugada” política, tampoco tienen argumentos ahora. No hay un trasfondo político inmediato y el proyecto se presenta en forma individual.
No es una amnistía, es simplemente un cambio de estatus a personas que quieren estudiar o servir a las Fuerzas Armadas y el último argumento, por no decir excusa, que una aprobación a esta ley sería como un “imán” para atraer a otros indocumentados quedaría sin piso si la medida tiene una fecha de entrada en vigencia para muchachos que estén en el país en el momento de promulgarla y exigir un mínimo de años de residencia en Estados Unidos como incluía la primera propuesta.
No hay nada que evite la aprobación, o mejor dicho nada sustentable, por eso aquí se va a medir la voluntad de los dos partidos, el demócrata que tiene todavía las mayorías y
el presidente, y el republicano que no tiene argumentos sólidos para oponerse.
Veremos si el senador McCain otrora defensor de la medida, ahora sin la presión de las elecciones vuelve a tener la cordura y vota favorablemente o los senadores Lugar y Hatch que trabajaron en el pasado para lograrla se desligan de las directrices del partido. Yo no creo que el voto ahora sea de bancada, que ningún republicano vote favorablemente como la vez anterior y tampoco creo que los demócratas que ya no tienen nada que perder, porque lo perdieron todo, estén pensando en dejar pasar esta oportunidad de tratar de cumplirle a la comunidad hispana en algo.
El ‘DREAM ACT’ es justicia, es el premio a la constancia y las ganar de progresar. La aprobación de esta medida es en beneficio del país, de todos nosotros que vivimos en él. No es justo que cada año tengamos que “importar” profesionales y a los que quieren serlo, a los que les hemos pagado su educación por 13 años, les digamos no, vete a limpiar pisos, a trabajar en el restaurante de comida rápida en lugar de ser un abogado, un doctor, un científico porque cuando eras niño tus padres cometieron un error y tú debes pagar de por vida por ello.
Muchos ven el ‘DREAM ACT’ como un premio de consolación, otros lo ven como la cuota inicial de una reforma. Sea lo que sea el ‘DREAM ACT’ es un acto de compasión y debe ser aprobado. Llame a su congresista y pídale que vote favorablemente, muchos jóvenes brillantes se lo van a agradecer.

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