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Publicado el 12-10-2010   enviar imprimir
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LUIS EDUARDO BARÓN

Héroe o Villano

LUIS EDUARDO BARÓN
Los matrimonios “diferentes”

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El escándalo de WikiLeaks ha golpeado fuertemente a la diplomacia estadounidense, a los servicios de inteligencia y al mundo entero. WikiLeaks reveló lo que todos sabíamos de una u otra forma, pues para nadie es un secreto que en las esferas de poder de los gobiernos, la hipocresía hace parte importante del juego.
Hoy, cuando se han revelado correos electrónicos con el pensamiento de diplomáticos americanos sobre líderes mundiales, sus sospechas, reservas e incomodidades, se pone uno a pensar cómo hemos confiado tanto en personas de las que internamente desconfiamos. Cómo podemos hospedar al príncipe Abdullah de Arabia Saudita del que sospechamos financia a los grupos terroristas en la casa de huéspedes de la Casa Blanca la Blair House. Cómo hacemos negocios con el presidente Sarkozy o con Berlusconi si nuestra opinión sobre los mismos es tan pobre.
Hoy Julian Assange, ya en la cárcel por una causa “confusa”, el fundador de WikiLeaks es uno de los hombres más odiados del mundo, incluso por encima de Osama bin Laden, y su actuación es considerada de la misma gravedad de la de Al Qaeda. La pregunta es, ¿Assange es un criminal? ¿Hizo lo que hizo para desestabilizar al gobierno americano? ¿Cómo obtuvo la información confidencial? Quizá en poco tiempo tendremos respuestas, pero lo importante es definir si el fundador de WikiLeaks hizo bien o no filtrando la información clasificada.
Julian Assange de 39 años, es considerado desde ya el personaje del año. Pasará a la historia como la persona que más daño ha hecho a los Estados Unidos sin disparar una bala, sin hacer explotar un edificio o derrumbar dos torres. Assange dejó al desnudo al gobierno y le hizo perder credibilidad ante sus aliados y ante el mundo.
Si Assange entró a las redes del Pentágono o al Departamento de Estado, es un criminal, pero si fuentes humanas le filtraron la información y la divulgó no estaría cometiendo un pecado diferente al que comete el New York Times, El Guardian, El País y los demás medios que están divulgando los más de 250.000 correos electrónicos.
Hoy, varios países añorarán tener un WikiLeaks para poner al descubierto a sus gobernantes, sus abusos de poder y la corrupción. Otros consideran a Assange un villano, un terrorista que debe pagar por lo que hizo. Lo cierto es que a Assange no lo buscaban por filtrar la información, lo buscaban por una supuesta violación, y no
propiamente a la privacidad, sino por una relación sexual sin preservativo que es sancionada en Suecia.
Los gobiernos siguen temblando y con el anuncio de este personaje de revelar más información, incluso de empresas privadas como uno de los bancos más importantes del país, más de uno ha puesto precio a su cabeza para quitarse de encima al mayor peligro aparecido desde la Guerra Fría. Incluso un legislador en Canadá fue más allá, dijo que hay que matarlo.
Está mal robar la información clasificada de un país y divulgarla, si eso fue así, el fundador de WikiLeaks debe ser juzgado, pero lo que no está bien es esconder las faltas del gobierno, sus abusos y podredumbre y sentirse molesto porque alguien sin autorización las reveló. Mal haría uno en ponerse bravo si lo descubren cometiendo un delito. Eso es absurdo, quizá la furia debe ser por exponer los secretos de la diplomacia que ya es una error grande. Y peor aún si se trata de la superpotencia mundial que por lógica debe tener los mayores controles de seguridad en su información clasificada.
Aquí quedó demostrada la debilidad de nuestro país, la fragilidad de nuestros servicios de inteligencia, lo ocurrido con WikiLeaks es, guardadas las proporciones, como el ataque terrorista a las torres gemelas, una falla en nuestro servicio de inteligencia y un manejo pobre del lenguaje y diplomacia de los funcionarios del servicio exterior.
Si Assange es un héroe o un villano, solo el tiempo lo dirá, por ahora lo que quedó claro es que la política es más sucia incluso de lo que nosotros mismos nos habíamos imaginado.

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