La semana pasada durante el servicio fúnebre en homenaje a las víctimas de la matanza de Tucson, tuvimos la oportunidad de ver a un Barack Obama diferente, más decidido, con el carisma y la fuerza que vimos durante su campaña electoral. Y ese Barack Obama envió un mensaje importante a la nación, el mensaje de trabajar unidos. La muerte de seis personas a manos de un desequilibrado puso en el tapete el debate sobre el tono y la retórica que está dividiendo al país. Arizona ha sido centro de ese clima de intolerancia. Ha sido Arizona la primera en levantarse por encima de las leyes federales para impulsar una ley en contra de los inmigrantes, y es un senador de Arizona, el mismo que impulsó la SB-1070, el que sembró la semilla para desconocer la decimocuarta enmienda de la Constitución y propiciar un cambio en la misma y quitarle la ciudadanía a los hijos de padres indocumentados nacidos en territorio americano. El republicano Russell Pearce, presidente del Senado estatal, quiere que sea Arizona el primer estado en quitarle la ciudadanía a los niños americanos en contravía a la Carta Magna. Lamentablemente, esta propuesta ha tenido acogida en varios representantes federales y el debate ya está en el Congreso. Cuando el presidente Obama hablaba de unidad, estaba hablando de trabajar TODOS por el mismo ideal, el progreso de esta nación. Todos los que vivimos en Estados Unidos, legales o no, le debemos mucho a este gran país. Estados Unidos ha albergado desde sus inicios a millones de inmigrantes que llegaron a su territorio en busca de libertad y de justicia para todos. Muchos de ellos llegaron sin documentos, porque no existían leyes en su momento, porque las leyes no eran claras o porque simplemente las desconocieron. Esas generaciones de inmigrantes construyeron este país y los hijos de esos inmigrantes legales o no, se ganaron el derecho a ser americanos. Hoy, varios años más tarde, quizás un siglo más tarde, hay generaciones que olvidaron la historia, que olvidaron su pasado. Muchos de sus padres o sus abuelos o bisabuelos, llegaron ilegales o diciendo mentiras sobre su situación, muchos llegaban huyendo de persecuciones pero la verdad es que la mayoría llegó por la misma razón que llegan otros en este momento, buscando un mejor futuro. Hoy los hijos, nietos o bisnietos piensan que esas oportunidades que tuvieron sus antepasados no las deberían tener otros, y piden quitar la ciudadanía a los hijos de indocumentados sin pensar que si buscaran en su pasado seguramente tendrían que quitarles la suya misma. Es muy fácil para el que legalizó su situación −como la haya legalizado− criticar a los que no lo hayan hecho, pero la verdad es que, una cosa es estar en contra de la inmigración ilegal en lo cual estamos de acuerdo el 99 por ciento de los que vivimos en el país, y otra cosa es usar estos argumentos para generar un clima de odio y rechazo en busca de un propósito meramente electoral. Cambiar nuestra Constitución es una idea remota, difícil y controvertida que poco o nada beneficia al país en sus actuales circunstancias y sí divide y distrae el objetivo principal que es pensar en los problemas reales de la nación. ¿Qué se gana con debatir esa idea, cuando hay problemas más inminentes que requieren el tiempo y dedicación de nuestros representantes y senadores? Simple… votos. Y esa es la razón fundamental de esta propuesta. Los niños nacidos en este país son americanos y punto, la solución al problema migratorio no es esa, ni es esa la causa de la inmigración ilegal. Este es un problema político que divide a la nación y nos saca de la verdadera realidad. Aquí necesitamos el tiempo y el esfuerzo para trabajar UNIDOS, pensando en la misma nación que amamos todos. Nuestros esfuerzos, como decía el presidente, deberían estar en trabajar por la misma causa, el progreso y bienestar de Estados Unidos. Ese debe ser el objetivo y ya la gente se está cansando de escuchar a políticos “incendiarios” con mensajes de odio que le recuerdan a uno la mejor época del partido Nazi de la Alemania de los años 30. Estados Unidos debe ser una nación unida para seguir liderando el concierto mundial, no debemos ni podemos seguir escuchando las voces de quienes pretendiendo el “nacionalismo”, nos están llevando al abismo como llevaron a sus pueblos al abismo otros extremistas. Ya es hora de despertar, de que el pueblo entienda que seguir por ese camino de odio no nos conduce a nada y que la fuerza que ha tenido Estados Unidos ha sido por ser un país unido por un mismo ideal, la libertad. |
|








