Pocas veces uno está de acuerdo con el presidente Hugo Chávez, pero la retirada del aire de la telenovela colombiana “Chepe Fortuna” fue lo mejor que pudo hacer el mandatario venezolano. La producción de RCN Televisión que goza de buenos índices de audiencia en su país, tenía en su trama dos personajes traídos de los cabellos, dos hermanas, Colombia y Venezuela, en una parodia de la situación que viven las dos naciones vecinas. Los conflictos de las dos hermanas y el hecho que una de ellas, Venezuela, tenía un perrito llamado “Huguito” molestaron al presidente que veía cómo en los diálogos de la novela habían alusiones “subliminales” a Chávez y hasta una alusión directa cuando el perrito se pierde y Venezuela (una de las hermanas) llora diciendo “qué va a ser de Venezuela sin Huguito” y el protagonista le contesta, ¡libre! Chávez la retiró del aire de Televen, el canal que la transmitía, y la verdad es que una cosa es un humor político y otra muy diferente la inclusión en una trama que no tiene nada que ver, con situaciones que mandan un mensaje fuera de contexto. Ni los personajes de “Chepe Fortuna” de Colombia y Venezuela aportaban a la trama, ni mucho menos el pobre Huguito, que salió sacrificado y no podrá volver a ser la mascota preferida de la oposición en Venezuela. El pueblo de ese país, se vio menospreciado al igual que su presidente y era algo que no aportaba nada ni como expresión cultural y menos como expresión política. A la gente de la televisión se le está olvidando el verdadero propósito del medio, entretener, educar e informar. Chávez ha censurado las narconovelas “El Capo”, “Rosario Tijeras” y “Sin Senos no hay Paraíso” y si la FCC tuviera una comisión para ver las producciones en español, estas series NUNCA hubieran sido trasmitidas en Estados Unidos. El uso de la realidad de un país como tema para series o novelas, no es un pecado, todo lo contrario, es la narración de la historia viva de un pueblo, pero la explotación de esa realidad con exageraciones de la misma, se convierte en la comercialización de los problemas de una nación y la venta de los valores más bajos de nuestra sociedad. La pornomiseria se tomó las pantallas de la televisión colombiana, y la de nuestro país y está sirviendo de embajadora de la imagen de todo un pueblo en el exterior. Esa no es Colombia, no es su realidad necesariamente y el mensaje que transmite está muy alejado de lo que es verdaderamente esa tierra. Por eso coincido con Chávez, esa no es la televisión que queremos ver, no es esa la televisión que deja un aporte, que nos llena. En momentos como los actuales, desperdiciar el tiempo viendo basura, hace más daño que la misma situación económica. Chávez hizo lo que no hizo el pueblo colombiano, ni ha hecho la FCC, así que hay que darle crédito por la determinación que tomó. Esto no es censura, no es coartar la libertad de expresión, es tener sentido común y pensar que a su pueblo ver estas producciones no le aportaban nada y sí los mensajes donde hacen apología al mal ejercen una influencia en un pueblo que ya está bajo una fuerte presión. |
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