La revolución de los países árabes está apenas comenzando. Túnez situada en África, la nación más pequeña del Magreb que tiene 10 millones de habitantes, recuperó el camino a la democracia cansados de un gobernante que estuvo en el poder por más de 20 años. Egipto uno de los países con más población en África (81 millones) permanece en las calles con miles de manifestantes desde hace más de dos semanas, luchando por la libertad perdida y niegan la posibilidad de una reconciliación con un gobernante que lleva más de 30 años en el poder. No le quedará otra alternativa al presidente Mubarak que salir de Egipto tal como lo hizo el dictador tunecino. Le toca el turno a Jordania ubicado en Asia, país sumamente rico gobernado por un rey “omnipotente” que gobierna a los hachemita, rico en textiles y turismo con un poco más de 6 millones de habitante. El rey jordano Abdalá II, previendo lo que está por venir, ha destituido al Gobierno y ha nombrado a un nuevo jefe para que lleve a cabo “un verdadero proceso de reformas” antes de que el pueblo se levante y pida a gritos un cambio (o la destrucción de la monarquía) en este caso, como ha sucedido en Túnez y Egipto. Esta revolución tunecina llamada “la Revolución de los Jazmines” (El jazmín es una flor blanca emblemática en ese país y simboliza la pureza y la tolerancia) dio pie para que otros países iniciaran sus revoluciones en busca de libertad y democracia, es por ello que Jordania y próximamente Siria estarán a la expectativa de un alzamiento en sus países. Y es que algo muy extraño está pasando en Jordania para que el rey haya tomado la determinación de desensamblar el aparato gubernamental, tal vez por las protestas de la parte pobre del país. Se dice que el rey acostumbra a disfrazarse para ver cómo funcionan los entes públicos en su reino pero no se ha dado cuenta que la pobreza está consumiendo al pueblo hachemita. Así como el rey cambió el aparato gubernamental, así igualmente ordenó un alza a los salarios que no será suficiente para compensar por tantas promesas incumplidas por él. “Cuando veas las barbas de tu vecino arder, pon las tuyas en remojo”, y es lo que el rey hachemita está haciendo, pero esto no detendrá a la población que seguirá exigiendo las reformas políticas y mejoras en la economía. Vienen tiempos difíciles para estos gobernantes que mantienen el poder absoluto donde la corrupción impera y el hambre apremia. La próxima revolución se especula será en Siria donde la población luchará contra “la monocracia, la corrupción, y la tiranía” de más de 40 años de la familia Assad en el poder. Ya no hay estabilidad en la región, los ciudadanos están de pie reclamando sus derechos a una vida mejor, a la libertad y al derecho de escoger a sus gobernantes. Hartas de estos regímenes represivos, las masas se han levantado y como una ola devastadora se han hecho indetenibles por lo que es fácil deducir que el cambio vendrá tal como sucedió en Túnez y está pasando en Egipto. “En Siria ya hay más de 15.000 internautas unidos a la convocatoria para lograr cambios gubernamentales”. La reivindicación política, social y económica son las exigencias de los protestantes, aunque para ellos será más difícil debido a una ley de emergencia del 1963 donde se estipula que “las concentraciones son ilegales” lo que hará de estas manifestaciones una verdadera guerra entre la población y el gobierno sirio. La pregunta que sigue será ¿cuál régimen se salvará? pues estas manifestaciones podrían alcanzar la mayoría de los países árabes. El derecho a la libre determinación de los pueblos debe ser respetado. |
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