Parece increíble pero es cierto, el gobernador de la Florida, Rick Scott, rechazó los 2.400 millones de dólares de fondos federales ofrecidos por la administración del presidente Barack Obama para la construcción del tramo del tren rápido Tampa-Orlando. La razón de Scott de no recibir esta ayuda es simplemente política, no obedece a ninguna otra consideración y va en contravía de sus promesas de campaña de crear empleos. Scott argumenta que serán los floridanos los que terminen pagando la construcción de esta iniciativita, pero se olvida de la generación de empleos, de la cantidad de empresas que se beneficiarían con esta obra, del progreso y de los billones de dólares que generaría para el turismo y desarrollo de la región. La alcaldesa de Tampa, Pam Iorio, reaccionó con desilusión como lo hizo el senador Bill Nelson y miles de habitantes de esta zona de la Florida. Como dice la alcaldesa, este es un mal mensaje que se envía a las empresas que estaban pensando en invertir en el estado. Si no somos capaces de enfrentar una obra de esta magnitud, por qué no la licitan o la entregan en concesión a otros países que tengan más visión que la que tienen nuestros políticos. China, Japón, incluso España estarían felices de llevarse el tremendo negocio del “Elefante Blanco” como llaman quienes apoyan a Scott, al mayor impulso en la economía que pudiera tener el estado. No importa si el negocio se lo llevan otros, una lástima que no fueran empresas americanas, pero lo importante es no detener el progreso. Los políticos piensan que eliminando las iniciativas del presidente para impedir su reelección, están contribuyendo con la economía de los 18 millones de habitantes del estado, pero se olvidan que por sus intereses partidistas lo que están haciendo es sepultando nuestro futuro, el de nuestros hijos y las nuevas generaciones. Tiene uno que estar ciego para pensar que los millones de turistas que visitan el estado no estarían felices de disfrutar de las atracciones entre Tampa, Lakeland y Orlando, que los hoteles estarían más llenos, más empresas se instalarían en la región, más trabajos, más recursos provenientes del impuesto a las ventas, nuevos desarrollos de parques temáticos, etc. Todo esto lo podemos perder por decisiones absurdas. No deberíamos dejar que esto pasara, deberíamos convocar a un referendo para pedirle al gobernador Scott que permita que se haga el tren bala. No deberíamos dejar que esta idea muera de nuevo, más ahora cuando la economía ha empezado a reaccionar. Si hay que hacer recortes que se hagan en Tallahassee, pero no que se recorte el progreso. La Florida debe ser parte del futuro, de las nuevas tecnologías, de los nuevos avances, y el tren bala es parte de esos avances. El futuro está en nuestras manos, en las manos que eligieron a Scott y en las que no, así que ejerza su derecho y llame a la oficina del gobernador si no está de acuerdo con la decisión. La Florida no puede seguir a pie mientras el mundo viaja más rápido. |
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