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Publicado el 07-15-2011   enviar imprimir
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LUIS EDUARDO BARÓN

A recortar gastos

LUIS EDUARDO BARÓN
Los matrimonios “diferentes”

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A la hora de escribir este editorial el Gobierno de los Estados Unidos estaba a puertas de enfrentar una de sus crisis más graves en la historia del país. Quizás para muchos lectores desprevenidos la pelea en el Congreso por la no aprobación de elevar los topes de deuda, no pasará de un pelito político más en esa lucha de poder que tiene paralizado al país, pero lo cierto es que estamos y ojalá pueda decir estábamos, cerca de una de las peores decisiones que se pudieran tomar en la historia de esta nación.
Se lo voy a explicar en términos comunes. En esta recesión todos los negocios hemos sufrido bajas en los ingresos y desde luego muchos hemos tenido que endeudarnos para salir adelante.
El negocio es bueno, pero las ventas a duras penas alcanzan para pagar los gastos. Uno de los socios de la empresa está de acuerdo en pedir más dinero al banco con la ilusión de que si se sigue operando pronto se podrá salir de la crisis y empezar a pagar la deuda. El otro dice que no autoriza pedir más dinero hasta que no se ajusten los gastos, se recorten varias cosas y eso sí, no se toquen los sueldos de los empleados que ganan más para no desmotivarlos.
El socio que pide aumentar la deuda dice que si no se aumenta la deuda, no se puede seguir operando y no se podrían pagar los proveedores originando una moratoria que afectaría no solo el pago de salarios, sino la operación misma de la empresa. El otro socio dice que si se sigue endeudando la deuda será imposible de pagar. ¿Qué hacemos entonces?
En una empresa o una familia normal, la situación es muy sencilla, se cierra el negocio, se declara en bancarrota y asunto arreglado. En un país, la cosa es más complicada, no pagar las obligaciones para un país como Estados Unidos es la entrada a una depresión económica de una magnitud que no nos podemos imaginar y perder el liderazgo mundial que quizás nunca volvamos a recuperar.
Hay países que han dejado de pagar su deuda y los organismos internacionales les han cerrado todas las puertas, usted recordará casos como los de Perú y Argentina donde la población literalmente aguantó hambre debido a estas medidas.
La nación más rica del universo está endeudada en cifras inimaginables, en diez años pasamos de un
superávit a una deuda billonaria. Los gastos de guerras absurdas, el crecimiento del gobierno, el salvamento de los bancos y las empresas que originaron la crisis hipotecaria y tantos otros desaciertos nos tienen donde estamos.
Aquí nadie puede sacar pecho, ni el uno ni el otro partido puede echarle la culpa a nadie. Esta debacle es en buena parte por la incapacidad de los mismos congresistas que hoy se rasgan las vestiduras. Hay un problema al que se tiene que buscarle una solución, si estamos como estamos es porque a los partidos les importa un pepino la gente que vive en Estados Unidos, solo les interesa la política, solo les interesan sus propios intereses.
Aquí toca reducir gastos, quitar privilegios tributarios que fueron otorgados en otras épocas, pero que hoy no pueden seguir porque no están dando el resultado que se necesita. A todos nos toca “meternos la mano al bolsillo” no solo a la clase media que es la que ha pagado las consecuencias de la crisis. La semana pasada leíamos aquí en 7DÍAS que los ricos han aumentado su capital en los últimos años, pero la clase media se ha empobrecido y cada día tenemos más pobres en nuestras ciudades por estar financiando la tranquilidad de otras naciones a miles de millas de aquí.
No somos ricos, no podemos seguir actuando como tal, hay que hacer recortes, sacrificios y la teoría del rebose del vaso que dice que para lograr el progreso hay que dejar que los ricos tengas más dinero para que ese dinero llegue a la las clases menos privilegias de rebose, hay que replantearla, porque ese dinero se está yendo a los paraísos fiscales a sitios como Bermuda, sino pregúntele a nuestro congresista local dónde guarda su dinero.
La mayoría del dinero de los recortes tributarios a las personas de ingresos superiores a doscientos cincuenta mil dólares se invierte en la generación de trabajo. Los beneficios tributarios deben ser estímulos para la generación de empleo, no para aumentar el capital de algunos privilegiados.
Estamos al borde de una crisis, seguramente la sensatez primará y el pulso de poder entre el presidente y los partidos será solo una medición de fuerzas para sacar ventajas políticas, pero si nuestros congresistas siguen pensando más en sus intereses, cada día nuestro país seguirá perdiendo competitividad y pareciéndose a aquellos países que antes menospreciábamos.
El sistema político anticuado que tenemos
nos va a llevar a un colapso, estamos viviendo una dictadura bipartidista disfrazada de democracia que nos tiene paralizados, ya es hora de un cambio político que permita el ingreso de otras fuerzas de centro, menos radicales y que estemos a tono con un mundo cambiante. Necesitamos urgente la pluralidad política, un sistema parlamentario como en otras democracias y no un sistema presidencial anticuado que solo sigue vigente en países tercermundistas.
La política bipartidista nos tiene estancados, la necesidad de nuevos partidos, con ideas más modernas, de centro que permitan que se logren acuerdos y se realicen las cosas, será algo que tarde o temprano lo vamos a vivir en este país, si es que antes a los políticos no les da por destruirlo como lo están tratando de hacer.

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