La semana pasada, Univison divulgó una investigación sobre el cuñado del senador Marco Rubio, y su participación en actividades de narcotráfico. La investigación hace parte de una serie de reportajes de la nueva unidad investigativa de la cadena encabezada por el periodista colombiano Gerardo Reyes. Reyes ha tenido mucha experiencia en este tipo de trabajos en periódicos como El Tiempo de su país y el Nuevo Herald de Miami y son muchos los escándalos que ha destapado en el pasado. Pero lo que no se vale es estar desempolvando hechos de un cuarto de siglo atrás que nada aportan y por el contrario sirven de distracción a los verdaderos problemas de la vida nacional. Marco Rubio, aunque no comulgamos con sus posiciones políticas, en un hombre honesto y si un miembro de su familia cometió un error, no podemos condenar a Rubio por ello, ni pedirle que lo borre de su círculo familiar. Si Orlando Cicilia, el esposo de su hermana, ya pagó su condena por tráfico de drogas, ¿por qué lo vamos a condenar nosotros ahora? Creo que este tipo de ataques no aportan nada y para lo único que sirven es para desprestigiar a las personas. Ya la misma Univision había realizado una investigación similar sacada de contexto sobre la familia de Mark Villanella, el esposo de la candidata Keiko Fujimori, a solo una semana de las elecciones en Perú. Esa investigación fue usada por el candidato Ollanta Humala y algunos dicen que le costó puntos en las encuestas a Fujimori que a la postre fueron decisivos en la elección. Las actuaciones de 20 años atrás de un familiar no deben ser usadas como elemento periodístico si no tienen relación sobre el comportamiento actual del político o el personaje al que se investiga. Si Rubio ha cometido una falta, investiguen a Rubio, pero condenarlo porque cuando tenía 16 años su cuñado delinquió, por favor, no es justo. Quizás lo único positivo es que Marco Rubio que debe estar dolido por esta “maniobra” tiene que estar recapacitando sobre lo que puede pasarle a un niño que llega a este país porque su padre decidió cruzar la frontera ilegalmente y tiene que cargar con la etiqueta de “ilegal” por un pecado que no cometió. Rubio debe reflexionar que así como él no tiene nada que ver con los errores de su cuñado y no puede pagar 25 años después por esto, miles de jóvenes tampoco deberían de pagar por los errores de sus padres. A lo mejor hechos como estos pueden hacer recapacitar a Rubio y decidirse a apoyar el “Dream Act”. No se vale ni lo uno ni lo otro y ojalá que Univision utilice sus recursos para destapar verdaderamente las “ollas podridas” que hay en Washington y no se quede desempolvando escándalos familiares sacados del baúl de los recuerdos. La indiferencia mata La semana pasada tuve la oportunidad de asistir a una reunión de comerciantes convocada por la organización Unidos NOW y la verdad me dio tristeza ver como solo un grupo pequeño de comerciantes se hizo presente. Quizás muchos no lo hicieron porque no tuvieron tiempo, pero si no nos preocupamos por nuestros clientes, muy pronto tendremos mucho tiempo porque no tendremos clientes, no tendremos negocios. La indiferencia, la apatía, se han convertido en nuestros peores enemigos. Las leyes en contra de la comunidad hispana en otros estados son el resultado de la falta de unión de la comunidad y aquí está pasando lo mismo. No nos importa, estamos más interesados en tener una mentalidad a corto plazo de salvar el día a día, en lugar de una integral de poder realmente sacar adelante nuestros negocios. La gente piensa, esto no es conmigo y se equivoca, esto es con todos. La crisis hipotecaria no fue solo para los irresponsables que se dedicaron a especular, fue para todos en este país, el problema de las leyes antiinmigrantes es para todos. Este es un efecto dominó, primero son unos negocios los que se afectan y luego seremos todos los que suframos las consecuencias cuando no tengamos quien recoja las cosechas como ya está pasando, quien coma en el restaurante, quien se anuncie en esta publicación, quien pague los préstamos del banco, quien compre el auto o simplemente quien use nuestros servicios. Por eso hay que derrotar la indiferencia, porque realmente si queremos un cambio, debemos primero cambiar nosotros. Si queremos defender a nuestros clientes y por consiguiente defender nuestros emprendimientos, hay que participar y hacerlo de la forma como podamos de acuerdo a nuestro tiempo, nuestras capacidades y nuestro interés. Necesitamos líderes, pero nunca vamos a tener líderes si no tenemos una comunidad a quien liderar. Los negocios deben entender que tienen que poner de su parte y mostrar que tienen un interés real por sus clientes y que no solamente están interesados en su dinero y nada más. |
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