Ya tenían que irse al aeropuerto pero entre maletas y compras daban vueltas persiguiéndome por toda la casa como si no quisieran irse… Segundos después las risas que llenaban este mismo espacio ya no estaban y el silencio volvió a su lugar… En este verano mis dos únicos sobrinos vinieron con mi cuñada a pasar vacaciones. ¡¡La pasamos divino!! Los niños, con su alegría y su inocencia nos regalan otra manera de ver la vida. Daniel ya casi me pasa en estatura. Cumple trece esta semana y estoy segura de que la próxima vez que lo vea tendré que mirar hacia arriba. Siempre está en la jugada, piensa como un “viejo” y tiene muy buen carácter. Andrea cumplió 10 durante las vacaciones y ya demuestra ser una niña muy madura, tierna y con muy buen sentido del humor. Tiene un talento extraordinario para imitar voces y mi novio y yo “nos ganábamos” el premio cada rato. Desprevenidamente hacia reír a todo el mundo repitiendo cada frase que decíamos (en inglés o español) con el mismo acento y ‘sonsonete’... Uno de los paseos más divertidos fue el del parque de agua… Otras atracciones y montañas rusas son chéveres pero sé que algunos estarán de acuerdo conmigo al afirmar que el parque de agua tiene un encanto especial. Es uno de mis paseos favoritos porque, además de ser más fresco, se multiplican las risas y la camaradería. Nada supera esas carcajadas de niños y adultos cuando todos bajamos a mil por un tobogán en un mismo flotador o neumático amarillo, y nos cae un superchorro de agua helada sin compasión… Es un paseo relajado y tranquilo que se plasma en uno de los mejores recuerdos para todos. Repetimos varias veces, nos lanzamos por cuanto rodadero encontramos, y por supuesto, endurecimos músculo subiendo una y otra vez las escaleras de cada atracción. Las compras son otra historia… El trabajo para quienes vivimos tiempo completo en el paraíso llamado Florida tiene que seguir… Así que entre nuestras responsabilidades diarias al terminar la jornada debemos sacar fuerzas del más allá para ir a recorrer el mall o las tiendas hasta que literalmente cierran. Como nosotros no estamos de vacaciones es más difícil disfrutarlo mientras se dobla el ritmo y hay algo de fatiga mental… Una de las mejores prácticas −en lo posible− es que la visita alquile un carro para tener más independencia. Funciona de maravillas para todos. Aunque por eso mismo, sigo sin ir a la atracción del momento: Harry Potter. El día de ese plan de parques tuve que quedarme cumpliendo con clientes y proyectos…Unas por otras, una escapada a la playa entre semana, el plan de piscina bien tarde en la noche y los días “normales” aunque siga sin disfrutar del castillo y la aventura con Harry… También llegaron los primos de Miami y recordar viejos tiempos fue maravilloso. Esas oportunidades de crear recuerdos no tienen precio (con frase cliché y todo). Ibamos en el carro y un juego de palabras resultó tan cómico que no pudimos parar de reírnos (todos) por un par de minutos… De repente Andrea, la menor hace una pausa y dice: ¿y de qué nos estamos riendo? Por supuesto todos soltamos de nuevo una enorme carcajada que casi no podemos contener… Qué bendición tener la oportunidad de compartir estos momentos... Otro de mis favoritos es oírlos practicar inglés y verlos enseñar español… Con mi novio, se pasaban horas y horas en conversaciones chistosas y obviamente productivas… Priceless! Confieso que ya estoy recargando motores para la próxima porque me encanta que vengan a visitarme aunque eso signifique cambiar abruptamente una rutina que también disfruto. Al lado de cada chiste, ocurrencia o carcajada ahora tengo otra imagen en mi mente. Cuando por fin dejaron de “perseguirme” por toda la casa, nos dimos los abrazos más recontrafuertes del planeta y de verdad llegó la hora de irse para el aeropuerto de Orlando, entonces se subieron al carro y cada uno simultáneamente sacó su brazo por la ventana sin dejar de despedirse ni un segundo mientras se alejaban despacio y así siguieron hasta que al final del conjunto en la última curva los perdí de vista… Esa espontaneidad es vital y sin duda, la sonrisa que dejó en mi cara perdurará… Siento que este verano mis sobrinos, los niños, se despidieron de la tía y presiento que la próxima vez mis sobrinos, los adolescentes, volverán a alegrar nuestras “vacaciones”… Espero sus comentarios en pilar@7dias.us |
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