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Publicado el 08-05-2011   enviar imprimir
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LUIS EDUARDO BARÓN

Salvados por la campana

LUIS EDUARDO BARÓN
Los matrimonios “diferentes”

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En las últimas semanas la noticia principal fue la de las negociaciones sobre el famoso “Tope de la Deuda” que acaparó no solo los titulares de todos los medios del planeta, sino también el tiempo completo de los congresistas y del presidente.
La sola idea de que Estados Unidos cayera en un incumplimiento de pagos, nos puso a temblar a todos en este mundo porque una situación así, no solo implicaba el aumento de intereses sino un pánico financiero de magnitudes gigantescas.
Nos salvó la campana, al borde del vencimiento de la fecha límite, se logró el acuerdo. Ninguno quedó contento con el mismo, los tres involucrados consideraron que no era lo mejor, pero a su vez, los tres dieron un parte de victoria. El presidente quien logró un incremento, que no se tocara el tema en año electoral, pero que no logró eliminar los subsidios a los ricos y verá afectados algunos programas de su Gobierno. Los republicanos que lograron condicionar el gasto al tope de la deuda y evitar aumento en impuestos, pero no pudieron lograr la reducción del gasto, y los demócratas que salvaron reducciones al Medicare, al Social Security y a las becas Pells, lograron el aumento del tope, pero tendrán que apretarse el cinturón para cumplir el compromiso.
La voluntad de las partes existió, el presidente, el líder de la mayoría en el senado Harry Reid y el vocero de la Cámara el republicano John Boehner, pero lo que quedó evidenciado es la profunda división partidista. Los demócratas más liberales no le perdonan al presidente los acuerdos con los republicanos y en el GOP, la influencia que han tomado los representantes del partido del Té.
El Tea Party parece haber “sitiado” a la bancada republicana y puso en jaque al país. Los más radicales hicieron caso omiso de la situación y se mantuvieron en su posición de no aprobar un solo dólar de gasto. Esta situación hizo peligrar no solo nuestro bolsillo sino la credibilidad del vocero de la Cámara y del mismo partido.
Lo que hemos visto en estas dos semanas es cómo la política está acabando con el país. Las ambiciones partidistas, el egoísmo de los políticos está por encima de usted y de mí que somos los que pagamos sus salarios y los que tenemos que sufrir con los problemas de la economía. Somos los de “a pie”, los de carne y hueso, los que estamos hartos
de ese juego de ping pong en que se ha convertido Washington, los que sufrimos las consecuencias del partido del No y del partido del no se puede.
Por dos semanas todo Washington estuvo paralizado como ha estado paralizado el Gobierno por esta absurda pela política. TODOS los proyectos quedaron archivados por dos semanas, todo quedó suspendido esperando la solución al “Tope de la Deuda”. Lo que ocurrió durante este tiempo es que todos los que vivimos en este país, hemos descubierto la verdadera razón de la crisis que vivimos.
Si en Washington hubieran tenido la grandeza de trabajar unidos, “la Gran Recesión” no hubiera sido tan profunda, pero aquí son más importantes las próximas elecciones que la gente. Como diría mi mamá, para sacar el sofá del cuarto es necesario que los dos empujemos del mismo lado.
Mientras el egoísmo siga siendo constante en nuestros políticos seguiremos perdiendo liderazgo y nuestros bolsillos estarán más vacíos. Aquí hace falta trabajar por Estados Unidos y por quienes residimos en él, hace falta poner el mismo orgullo y corazón que ponen los soldados en la guerra y luchar por el mismo país, ese país que queremos y que ambicionamos siga siendo el mejor país del mundo pese a sus gobernantes.

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