El viernes pasado estaba viendo televisión en el momento en que dieron la noticia de la degradación del crédito de los Estados Unidos. Segundos después Anderson Cooper de CNN entrevistaba a John Chambers de la firma calificadora de crédito, Standard and Poor's y el responsable de la decisión. Chambers basa la misma en varios puntos, un plan poco claro del manejo del gasto en los próximos diez años, no haber contemplado Estados Unidos una fuente de generación de ingreso (impuestos) y lo más importante la situación política previa a la aprobación de incrementar el “Techo de la Deuda”. Esta situación de inestabilidad fue el detonante, según Chambers, para degradar de AAA a AA+ el crédito de los Estados Unidos por primera vez desde 1917. Chambers comentó que, en el pasado había ocasiones donde los gobiernos habían subido el techo 16 veces y culpó a las dos últimas administraciones de la falta de claridad en el manejo del gasto. Unos minutos después comenzaron las reacciones, los precandidatos republicanos culparon al presidente por falta de liderazgo, el vocero de la Cámara John Boehner culpó al presidente por el gasto excesivo, y a su vez Harry Reid el presidente del Senado, por que los republicanos no dejaron subir los impuestos. No escuché a ninguno decir, yo tuve la culpa. Aquí era como niños chiquitos que se pasaron semanas alegando y cuando llegaron las consecuencias de la pelea, simplemente se lavan las manos y le echan la culpa a otros. Si hay algo que un ser humano debe tener en su vida es RESPONSABILIDAD de sus actos. Hasta que una persona no asume su responsabilidad es muy difícil que pueda salir adelante. Nuestros políticos están demostrando su incapacidad sufriendo de una de las peores enfermedades de la humanidad, ‘la excusitis’. Si estamos como estamos es precisamente por esa pelea egoísta de Washington, a estos “personajes” no les interesa sino su futuro político y les importa nada que la gente sufra, les tiene sin cuidado que empiece otra recesión, mejor dicho, les interesa otra recesión, les interesa que aguantemos hambre para que salgamos a votar en contra del partido de gobierno, pero ya la gente está dándose cuenta del jueguito. Los mismos que hace unos días decían que la degradación del crédito era solo una mentira del presidente para asustar al país, son los mismos que ahora le están echando la culpa por haber llegado a perderla. Si usted amigo o amiga lectora debe un dinero al banco y va con su familia a ver al gerente del banco y su esposa o esposo delante del gerente empieza a criticarle y le dice que no quiere que se endeude más, sus hijos dicen que no van a pagar la deuda y entre ustedes en plena oficina tienen una pelea, qué cree que va a hacer el gerente. Sí, usted tiene razón, no le presta un dólar más o si le presta le pone todas las condiciones más estrictas, porque usted se volvió un deudor de riesgo, porque en el seno de su familia hay una división que hace que el banco dude de su capacidad de pagar la obligación. Más gráfico no podía ser el ejemplo, el bochornoso espectáculo que se dio en Washington donde grupos radicales peleaban sobre el gasto, donde se vio una división absoluta, no solo lo vimos nosotros, lo vio el mundo entero, incluyendo las entidades calificadores de riesgo. Creo que la sacamos barata, mientras sigamos en esa división política nadie seguirá creyendo como creía antes en este país. Por favor señores políticos, asuman su responsabilidad, dejen de apuntar con el dedo a los demás y piensen en este país, en su gente, en los 310 millones de personas que vivimos aquí y que queremos a Estados Unidos, por favor no lo sigan destruyendo con su egoísmo y con su afán partidista. Yo que nací afuera, que sé la gran diferencia entre Estados Unidos y otros países, siento dolor por lo que está pasando porque no entiendo como un puñado de políticos, por las razones que sean, están empeñados en acabar al mejor país del mundo. Amigo o amiga lectora, somos nosotros los que podemos cambiar el futuro si participamos en los cambios para hacer de Estados Unidos nuevamente lo que merece ser. Mire bien las noticias, analice cuál de los políticos piensa en su bolsillo y no en el de él. Mire lo que están haciendo, las contradicciones que tienen y no olvide sus nombres para que en las próximas elecciones usted tome sus decisiones. Este país es grande y pese a sus dirigentes seguirá adelante pero tarde o temprano puede colapsar si sigue por este camino donde los políticos solo piensan en su partido o en ellos mismos y no piensan en lo que deberían pensar, en Estados Unidos y en su gente. |
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