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Publicado el 08-26-2011   enviar imprimir
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LUIS EDUARDO BARÓN

El premio de consolación

LUIS EDUARDO BARÓN
Los matrimonios “diferentes”

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Pudo ser una medida política buscando cortejar el voto hispano o de verdad una búsqueda de soluciones al problema migratorio. Sea cuál sea que haya sido el motivo de la decisión, el jueves pasado la administración Obama sorprendió a toda la comunidad hispana con la medida más importante para esta comunidad inmigrante desde el 21 de diciembre de 2000 cuando el presidente Clinton firmó la 285i.
El jueves se anunció que la deportación será un tema discrecional y será analizado caso por caso, dando prioridad de deportación a criminales y reincidentes. Ese día con una medida aparentemente pequeña, cambió la historia para millones de indocumentados en este país que trabajan honestamente, contribuyen a la economía del país y cuyo único pecado es no tener un documento para laborar.
Muchos de estos inmigrantes se pasan la vida en la zozobra de estar en el lugar equivocado y terminar deportados y con sus sueños en la basura, pero ahora se abre una luz de esperanza, una que les permitirá vivir un poco más tranquilos al saber que si son detenidos, su caso será analizado por las autoridades.
No hay mucha claridad con la medida y esta ha sido criticada, pero de nada a que las deportaciones obedezcan al sentido común de deportar criminales, hay un gran avance.
Muchas personas consideran que la medida ha sido un truco electoral, que el presidente ha engañado a la comunidad y ha deportado a más hispanos que cualquier otro presidente, que no tenía la potestad de pasarse al Congreso por encima y determinar quién puede ser deportado o quién no, o simplemente que este es un país de leyes y que todos los que se encuentran sin documentos en Estados Unidos deben correr la misma suerte si son detenidos.
La verdad es que puede ser un argumento meramente electoral, pero es positivo, que hace unas semanas el mismo presidente dijera que no podía pasarse al Congreso por encima y que ahora lo esté haciendo, es un argumento que lo tendrán que dirimir los juristas, pero hasta lo que se ha leído, la deportación puede ser regulada administrativamente y decidir quién se deporta o quién no, le compete a la administración.
Por los motivos que hayan sido, el cambio del presidente, es lo de menos, se tomó la medida y eso es lo que vale. ¿Que deportó o no en el pasado? No importa. Lo importante es que ya
hay una medida para no deportar a los miles de inmigrantes, que no han cometido delitos y que por sentido común deberían quedarse.
Lo peor que puede pasar es que salgan las personas de siempre de organizaciones comunitarias a exigir más, a decir que no es suficiente y a minimizar la medida. Puede que sea poco, pero es algo y no debemos atacarla a menos que sea por razones políticas.
Los republicanos la llaman “amnistía”, la palabra preferida en su vocabulario junto con “asegurar las fronteras” para no dejar que se tomen medidas a favor de la comunidad inmigrante. Y seguramente Lamar Smith y otros congresistas de ese partido tratarán de revocar la decisión del presidente.
Ahora toca conocer más sobre la medida, no alentar a los inmigrantes sin documentos a entregarse, impedir que los avivatos saquen provecho engañando incautos y que los políticos no echen por la borda la única luz de esperanza que por ahora tendrá la comunidad inmigrante.
Esta no es la panacea, no es una reforma, solo es una medida lógica que se debió tomar hace muchos años. Creo que todos estamos de acuerdo en que la prioridad es sacar del país a los delincuentes, a las personas que vienen a robar, matar, contrabandear, etc. Esa es la prioridad, no a la pobre mujer que cruzó la frontera para ganar un poco más de dinero trabajando honestamente para enviar dinero a su familia. Esos no son los delincuentes y poner a la policía a perseguirlos y al ICE a deportarlos no es ni debe ser la prioridad de ningún gobierno.
El país necesita una reforma, unas leyes claras que debemos cumplir todas las partes, el día que estas leyes existan no necesitaremos reglamentar las deportaciones. Ni este ni el próximo año los políticos querrán hablar del tema, así que tocará alegrarnos por estos “premios de consolación” como puede ser la medida tomada el jueves de la semana pasada.

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