El acto de barbarie de la semana pasada en Monterrey, México es una muestra más del deterioro de la violencia en el país vecino. El presidente Calderón no se ha dado cuenta de que la guerra contra el narcotráfico se está perdiendo, los familiares de las víctimas de la violencia, de opositores y de una buena parte de los mexicanos, creen que Felipe Calderón se equivocó en su política contra los carteles de la droga y que esta guerra absurda solo está dejando muerte, desolación, y pobreza. Quizás los que piensan así tienen razón, es posible que Calderón no se dé cuenta de que hoy, los narcotraficantes tienen sitiadas áreas del país, que son la ley en territorios donde la policía hasta teme hacer presencia y que la corrupción ha penetrado hasta lo más profundo de la sociedad mexicana. Personas como el escritor Carlos Fuentes le piden al Gobierno legalizar la droga y solicitar ayuda internacional y otros le exigen negociar con los narcos. Puede ser que Calderón no haya podido con los carteles, pero la guerra se planteó y es una guerra que se tiene que ganar. México pondrá más muertos, más pobreza, pero ceder en esta lucha es entregar a los “malos” uno de los países más hermosos del mundo. Con el crimen organizado no se puede negociar, por el contrario, este es el momento para enfocar la estrategia en donde más le duele a los carteles, en sus bolsillos. Colombia estuvo al borde de convertirse en un “estado fallido” por culpa del cartel de Medellín. Pablo Escobar y sus secuaces trataron de intimidar a la población con actos terroristas, poniendo precio a las cabezas de inocentes policías e infiltrando las instituciones, pero el Gobierno colombiano a pesar de que estuvo en la misma disyuntiva en que se encuentra ahora el mexicano, no claudicó. Empezó a acorralar las finanzas de los carteles, buscó la cooperación internacional y formó una fuerza élite para enfrentar a la mafia. Se ganó una guerra, quizás no fue la victoria final, pero prevaleció la justicia y en México será igual. Quizás el único error de Calderón es creer que está ganando la guerra y no hacer nada por cambiar la estrategia. Lo del jueves fue solo un aviso, vendrán los asesinatos de altos funcionarios, más violencia, pero México va a derrotar a los violentos. Los actos criminales como el demencial del Casino Royale son los peores errores de los narcotraficantes porque cada acto como estos genera repudio y solidaridad y pone en la escena mundial el problema mexicano. Quizás no será Calderón el que la gane, no será su sucesor, pero si no se baja la guardia en un par de sexenios el pulso lo ganará el Gobierno, eso sí, como en Colombia, a costa de muchas vidas y mucho sufrimiento, pero ese es el precio que hay que pagar por liberar al país del peor azote de los tiempos modernos, el tráfico de drogas que con su poder ha resquebrajado nuestras instituciones. |
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