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Publicado el 09-09-2011   enviar imprimir
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LUIS EDUARDO BARÓN

El día que cambió el mundo

LUIS EDUARDO BARÓN
Los matrimonios “diferentes”

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Recuerdo que eran como las 9 de la mañana y me llamó mi esposa para decirme que algo había pasado en Nueva York y las estaciones de radio lo estaban reportando. Prendí el televisor en Good Morning America de la cadena ABC y Charlie Gibson anunciaba el extraño accidente en la torre norte del World Trade Center. Instantes después otro avión impactaba la torre sur y unos minutos más tarde se hablaba de otros aviones que estaban desaparecidos o no reportaban información, uno de esos, horas más tarde se conocería era el fatídico vuelo 93 de United, en ese momento se comprendió que se trataba de un ataque terrorista, el peor en la historia de este país.
Parecía algo sacado de la imaginación de Hollywood, se veían arder las torres y segundos después una imagen que nunca se borrará de mi memoria, cuando ante el asombro de todos, el edificio que había visitado varias veces en el pasado −esa misma estructura sólida de hierro− se venía abajo como si se tratara de un castillo de naipes.
Mi cabeza no podía interpretar lo que estaba viendo, el humo, el agite de la gente, los bomberos, los policías que corrían, escenas sacadas de una escena premonitoria del juicio final.
La generación que tuvo la oportunidad de haber vivido la tragedia del 11 de septiembre no olvidará jamás lo ocurrido, la solidaridad con las familias que perecieron ese día, con los héroes del vuelo 93, con los bomberos y policía de Nueva York que sacrificaron sus vidas y con el país entero.
Ese día todos estuvimos unidos en contra del acto de barbarie más grande de la historia moderna de Estados Unidos y del mundo.
Ese martes yo no pude lograr mi acreditación para asistir a la escuela Booker aquí en Sarasota donde el presidente Bush estaría asistiendo a una presentación de los niños y hablaría de educación. Fue precisamente allí donde el presidente recibió la noticia, en el mismo condado donde Mohammed Atta el líder del grupo de terroristas se entrenó en la escuela de aviación Huffman Aviation de Venice, a solo unas millas del lugar donde George W. Bush se enteró de la noticia que cambió por completo su mandato.
El 11 de septiembre cambió el país y de una u otra manera cambió el mundo. Después de los ataques a las torres gemelas las cosas no han sido
iguales, la seguridad en los aeropuertos, la paranoia permanente ante la posibilidad de otro ataque, la ley patriota. Fueron los ataques los que originaron la lucha contra el terrorismo que motivaron las dos guerras que hemos vivido en estos diez años, cambió el proyecto de legalización de inmigrantes y por el contrario se despertó la ola antiinmigrante que hemos padecido en los últimos tiempos.
El 11 de septiembre no solo murieron más de 3,000 americanos, no solo se produjo el peor ataque en este suelo, ese día se perdió la inocencia.
Quizás los hombres que planearon y realizaron este atentado nunca se imaginaron que su acto de terror causara el inmenso daño que ocasionó. Este ataque, el peor que ha sufrido esta nación, no se olvidará jamás como tampoco se olvidarán las vidas de los miles de mártires que murieron en los cuatro atentados y los cientos de héroes que sacrificaron sus vidas para salvar a otros.
Hay muchos nombres anónimos de aquellos que desaparecieron esa mañana pero de los que nadie recordó sus nombres, muchos de ellos hispanos indocumentados que trabajaban en el WTC cayeron ese día y nadie se enteró de su muerte por su misma condición de “ilegales”. Para ellos también va el homenaje que esta nación rendirá este domingo cuando conmemoremos el día más triste de la historia reciente, el día que el mundo cambió y cambió para siempre.

A todos los hombres y mujeres que perdieron su vida el 11 de septiembre de 2001, los recordaremos por siempre.

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