Hace algunas semanas escribí en este editorial que, no estaba de acuerdo con los primeros informes de la Unidad Investigativa de Univision en los que revivían viejos problemas de las familias de personajes de la vida pública para lanzarlos como investigaciones exclusivas que periodísticamente no aportaban nada como noticia. Una de esas investigaciones fue la de Orlando Cicilia, el cuñado del senador Marco Rubio, que fue condenado a 25 años de cárcel por conspiración para distribuir drogas en 1987. Ese reportaje causó mucho dolor a la familia del senador y fue muy extraño el silencio de la oficina de Rubio en aquella oportunidad. Dos meses después, los asesores de Rubio se han ido lanza en ristre con todo en contra de la Cadena acusándola de chantajear al senador Rubio, y algunos de sus amigos políticos como el representante David Rivera han fomentado un boicot al debate de precandidatos republicanos que la Cadena piensa realizar en enero, justo antes de la primaria en la Florida. Al escribir este editorial se conocían las declaraciones de cuatro precandidatos anunciando que no participarían en el debate hasta tanto Univision no se disculpe con Marco Rubio o se aclare lo sucedido. Los amigos cercanos del senador, e incluso miembros de su equipo, exigen la renuncia del vicepresidente de noticias, Isaac Lee, a quien culpan de ser el responsable de lo ocurrido. Yo no estuve de acuerdo con el informe de la Unidad Investigativa porque carecía de actualidad, pero hay que reconocer que lo que decía ese informe era verídico y desconocido para la mayoría de los televidentes. La Unidad Investigativa ha mejorado sus informes desde entonces y el departamento de noticias se ha apuntado éxitos como el documental “infiltrados” o los informes sobre la violencia en México y Centroamérica, e incluso la exclusiva sobre la operación “Rápido y Furioso” que le costará el puesto al Fiscal General de la nación. De la mano de Lee las noticias de Univision han ido cambiando y si bien su reportaje sobre el cuñado de Rubio no aportaba nada, el senador no tiene por qué iniciar una venganza solicitando su cabeza. Si hay algo que diferencie a este país de otros es la libertad de expresión, sin la lupa vigilante del periodismo investigativo una democracia no puede subsistir. Que un político trate de intimidar o pedir la cabeza de un periodista no debe ser ni aceptado, ni tolerado en este país, ni en cualquier otro. Si la madre de Rubio y su familia sufrieron por el informe, circunstancia que es entendible, no puede ahora el equipo del senador pretender silenciar a Univision tratando de “vetar” a la Cadena. De hacerlo, estaríamos equiparándonos a países que criticamos arduamente. El senador Rubio no puede jugar al mismo nivel de Fidel Castro o de Hugo Chávez. Si condenamos a Rafael Correa por demandar al periódico El Universo, no podemos ahora venir a amenazar a Univision por decir la verdad por dolorosa que esta sea. El senador Rubio sabe, porque su familia lo vivió en carne propia, lo que es vivir en un país en represión, por eso debe exigir a sus funcionarios abstenerse de usar prácticas en contra de los comunicadores. No queremos un Fidel, un Chávez, un Correa que amenazan o tratan de vengarse de sus detractores, vivimos en la tierra de la libertad y los periodistas podemos informar responsablemente lo que sucede en el país. Si Univision hubiera inventado la historia, la cosa sería a otro precio, pero Orlando Cicilia traficó con drogas, fue condenado y eso no se lo inventó la Cadena. Si los candidatos no aceptan el debate de Univision y prefieren hacerlo por Telemundo están en todo su derecho, el Partido Republicano sigue cometiendo errores al desconocer a la comunidad hispana y uno más no sería raro. Telemundo puede ser un buen canal pero la inmensa mayoría de hispanos ven Univision y pelear con la Cadena de mayor audiencia, es más o menos como abandonar de una vez por todas el voto latino. Como medio de comunicación, respaldo a Isaac Lee y a Univision, y condeno todo tipo de “censura” o intimidación que se trate de ejercer para coartar la información. En Cuba la presión contra la prensa es directa, aquí lo que quieren imponer los asesores de Rubio son prácticas más sucias y soterradas, las de la presión política y económica pero igual de reprochables. Ponerse al nivel de Fidel Castro, de Hugo Chávez o de Rafael Correa NO SE PUEDE tolerar ni permitir en este el país adalid de la libertad de expresión en el mundo. |
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