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Publicado el 10-14-2011   enviar imprimir
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LUIS EDUARDO BARÓN

Lo Indignados

LUIS EDUARDO BARÓN
Los matrimonios “diferentes”

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Desde hace un par de semanas un grupo de personas con la consigna “Ocupemos Wall Street” se ha tomado plazas alrededor de la nación. No es común ver protestas en este país, por lo que uno se pregunta qué es lo que pide este movimiento que para muchos se asemeja al de los Indignados que hace unos meses se tomaron la Puerta del Sol en Madrid y los famosos movimientos de la Primavera árabe.
Este en esencia sería el verdadero movimiento del Té, porque en el fondo refleja más el espíritu que motivó a los colonos americanos de Boston en 1773 a levantarse contra los británicos que habían aprobado el Acta del Té que gravaba la importación de algunos productos con impuestos para beneficiar a la Compañía Británica de Indias Orientales.
“Ocupemos Wall Street” comenzó hace 15 día en el parque Zuccotti a solo unas calles del distrito financiero de Manhattan con una decena de estudiantes universitarios que protestaban contra la codicia de los banqueros y de la bolsa, y se ha ido extendiendo alrededor de la nación incluyendo ciudades de nuestra área como Tampa y Sarasota, generando protestas, arrestos y convocando a miles de manifestantes en lo que se ha conocido como el Tea Party de la izquierda.
Lo que tienen en común estas protestas es su inconformidad con la economía y la falta de acción de Washington en buscar soluciones para lo que ellos llaman el 99 por ciento, refiriéndose a que el uno por ciento que son las clases más favorecidas o ricas, son las que obtienen los beneficios tributarios.
El movimiento ha sumado a personajes como Michael Moore el famoso documentarista, a Noah Chumsy, al premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz, a actores y gente del común y al terminar la semana, tanto el presidente Obama como el vicepresidente Biden, manifestaron estar de acuerdo con las protestas.
Y es que este inconformismo no ha atacado a Obama, no lo culpa por la situación económica, lo que constituye una luz de esperanza en la campaña de reelección, pues al surgir una fuerza que haga contrapeso al movimiento Tea Party, las cargas se equilibran y el más beneficiado es el presidente.
Este movimiento progresista puede convertirse en una fuerza electoral de personas inconformes que como hace dos años se adhirieron al Tea Party en las elecciones de medio término para buscar un cambio en Washington. Ahora este nuevo grupo
puede hacer lo mismo en vista de que los cambios no se han dado y que por el contrario el Tea Party ha paralizado al Gobierno e impedido que la solución al problema del empleo llegue en forma rápida y efectiva como lo espera el pueblo que es el más necesitado.
Desde las manifestaciones contra la guerra de Vietnam no se había visto un movimiento callejero que pudiera tener la fuerza para lograr cambios en el Gobierno, pero el inconformismo de la gente con los atropellos de los bancos ha llegado a su límite. Banco de América detonó ese inconformismo con su anuncio de cobrar $5 por el uso de la tarjeta débito que fue seguido por otras instituciones financieras.
La gente está cansada de pagar los abusos de las grandes corporaciones. Vivimos en una sociedad capitalista donde cada uno asume el riesgo de su dinero, menos los bancos, si las leyes no los favorecen trasladan a su clientes cualquier reducción en las utilidades y su codicia es igual a la que la Compañía de Indias demostraba durante el periodo colonial lo que llevó a que las colonias se independizaran de Inglaterra.
Las redes sociales, el periodismo ciudadano han esparcido el mensaje de los manifestantes y cada día logran más adeptos cansados de ver que no hay una solución a sus problemas por la polarización política y la codicia de los más ricos.
De izquierda o derecha, Estados Unidos está enfrentando una realidad que quería impedir desde hace décadas, el mundo está cambiando y las ideologías también. Mantener un sistema bipartidista es imposible y la aparición del Tea Party, y ahora de este movimiento sin nombre, puede ser el comienzo de nuevos partidos que lleguen a Washington en busca de las soluciones a los problemas.
Quizás el movimiento de estos “Indignados” pueda mantenerse hasta elecciones y jugar un papel importante entre electores independientes y eso está bien, lo que estaría mal es que secuestre al Partido Demócrata como lo ha hecho el Tea Party con el Republicano, polarice aún más la política y acabe de frenar el progreso del país que está detenido por la lucha partidista.
Lo cierto es que así como Egipto, Túnez, Libia han cambiado debido a las protestas cívicas, nosotros debemos estar preparados para el cambio, para dar cabida a nuevos partidos políticos de diferentes tendencias, no será cosa de una elección, pero si Washington sigue
como va, muy pronto Demócratas y Republicanos serán parte de la historia. El mundo de hoy en día es diferente al que conocíamos y ahora la gente está ganando el poder que antes no tenía gracias al acceso a la información, una información difícil de controlar y manipular.
Por ahora hay que seguir viendo el desarrollo de las manifestaciones y ver hasta dónde puede llegar este movimiento “anárquico” que tiene una estructura ciudadana con su propio canal de televisión, su propio periódico, con voluntarios, patrocinios salidos del deseo de la gente común que quiere ver un cambio en el país, un movimiento dinámico, moderno con una sinergia que no sabemos qué será capaz de lograr.

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