La semana pasada los candidatos republicanos tuvieron la oportunidad de combatir, perdón, de debatir en Las Vegas en un nuevo round de esta contienda en la que se ha convertido la primaria republicana. Pocos días antes en un programa de opinión el precandidato Herman Cain dijo que la solución para detener la inmigración ilegal era electrificar la cerca que se construye entre algunos estados fronterizos y México, y poner un letrero que diga “Te Matarás”. Muchos activistas hispanos reclamaron a la nueva revelación republicana su comentario y este para arreglar lo dicho expresó que solo era una broma. Lo cierto es que Cain lo dijo y lo hizo ante la televisión nacional y no era una broma, esa es su posición en contra de la inmigración ilegal, pero la pregunta es si Herman Cain realmente sabe lo que es el problema migratorio. Cain como la mayoría de candidatos republicanos no tienen ni idea del problema y si no lo conocen desde luego su “solución” es simplemente la de construir un muro alto, doble como sugiere Michael Bachman y que pueda electrocutar a los que lo toquen como quiere Cain. Con el debido respeto de los candidatos, esta solución me recuerda el viejo chiste de un marido que encuentra a su mujer con otro haciendo el amor en el sofá y decide… vender el sofá. La solución de la inmigración no está en construir una cerca, esa es la solución facilista, política, pero no la solución verdadera. Vivimos en un país de leyes, un país que castiga a los empleadores que contratan a inmigrantes sin documentos, pero no endurecemos las leyes porque necesitamos la mano de obra de esos inmigrantes sin documentos. Nuestras empresas están rompiendo las leyes y fomentamos la venida de trabajadores del otro lado de la frontera. Esta gente no cruza el desierto para venir de turismo a Disney World, viene en busca de un futuro mejor, un trabajo que consigue porque las empresas americanas la necesitan. Este no es un problema de muros, es un problema de hacer cumplir la ley y de darle a los empleadores opciones para contratar legalmente la mano de obra requerida. Suena fácil echarle la culpa a los “ilegales”, suena fácil decir que un muro soluciona el problema, cuando el problema lo originamos nosotros mismos. Aquí el problema es cómo hacemos para reconstruir las leyes y darle solución a los millones de trabajadores a los cuales les abrimos la puerta y ya están acá, contribuyendo con su trabajo al desarrollo del país y ahora queremos aburrirlos para que se vayan. Ni Cain, ni sus compañeros precandidatos tienen una solución, piensan que el problema de inmigración se soluciona levantando muros que dividan cuando aquí lo que hay es que construir puentes de comercio entre nuestro país y el mundo. El muro de Cain es tan inoficioso como sus ideas, y hasta que los políticos no entiendan el problema seguiremos escuchando soluciones “mágicas” como la del precandidato. La doble moral nos está matando en este país, por un lado “usamos” a los indocumentados y por el otro los criticamos y eso quedó evidenciado en el debate de Las Vegas cuando el gobernador Perry le sacó a Mitt Romney el caso de los jardineros “ilegales” que cortaban el césped de su mansión en New Hampshire. Romney lo único que acató decir fue “una vez que corrí para un cargo público despedí a la compañía de jardinería”. Es decir, que si uno no corre para un cargo público es normal contratar indocumentados, pero si ingresa a la política hay que volverse duro con los inmigrantes. Eso lo hemos visto con nuestros políticos locales que les venden carros y luego dicen que no les darán licencias de conducir para que manejen los vehículos que ellos mismos les vendieron o que pidieron dinero para niñas indocumentadas y luego salían a decir que esas mismas niñas venían a bajar el sistema escolar con sus calificaciones, es la doble moral del político oportunista. Romney sabía que tenía trabajadores sin documentos y trabajó con la empresa que le arreglaba su jardín por 16 años y el mismo dueño reconoció que Romney cambió con él cuando se dedicó a la política. Creo que la inmigración está tomando un gran valor en esta elección porque se convirtió en que, el que más mal hable de ella y el que más ataque a los inmigrantes más votos de la derecha va a tener, la pregunta es ¿cuántos votos hispanos se puede llevar un candidato con esa mentalidad? La verdad es que si los candidatos en lugar de escuchar a sus estrategas que solo piensan en conquistar votos a toda costa, escucharan a los empresarios, analizaran el impacto económico de la inmigración e invirtieran un poquito de su tiempo tratando de entender el problema, la cosa sería más fácil. Los candidatos piensan que el tema migratorio solo se da en la frontera. La solución a la inmigración ilegal no es una cerca y menos parecida a una silla eléctrica, no es poner cámaras o aumentar guardias en la línea fronteriza, la solución es más compleja y hay que trabajarla en diferentes áreas, lo cierto es que ninguno en este país está de acuerdo con vivir sin documentos, arriesgándose a ser deportado por estar en el lugar equivocado, que abusen de uno por no tener papeles, nadie quiere tener a un vecino en esas condiciones, todos incluso Cain, Romney y Bachman quieren que los inmigrantes tengan una vida digna con sus documentos que les permita poder trabajar sin angustias y sin zozobras, el problema es que el punto de vista es diferente y mientras la solución sea la de “vender el sofá” nunca arreglaremos el problema. |
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