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Publicado el 11-11-2011   enviar imprimir
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LUIS EDUARDO BARÓN

A un año de elecciones

LUIS EDUARDO BARÓN
Los matrimonios “diferentes”

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El martes 7 de noviembre de 2012 se realizará la elección presidencial y, según las encuestas, si las elecciones fueran hoy Barack Obama sería reelegido, pero todavía hay mucho camino por recorrer y la economía será un factor determinante en la escogencia del presidente.
La gran pregunta es por qué Obama con todos los problemas de la economía, el desempleo, y las promesas que no ha cumplido puede ganarle a los candidatos republicanos. La respuesta es muy sencilla, porque como diría mi madre: “con los ocho no se hace un caldo”.
La primaria republicana es la más curiosa de los últimos años, candidatos que suben como espuma y luego se desinflan y un candidato que sigue estable, pero que al partido no parece convencerlo. Salió Michele Bachmann y quedó primera en las encuestas y a las pocas semanas bajó rápidamente, luego el turno fue para Perry que se perfiló como el posible presidente de los Estados Unidos, el único que podía ganarle a Obama y lo mismo, caída libre, y luego la gran sorpresa, un candidato sin maquinaria política, que se dio a conocer en los debates de Florida y que cumplía con muchos de los requisitos del Tea Party, Herman Cain.
Cain se convirtió en la sorpresa, en el “Obama” republicano que podía lograr el voto de los indecisos. Su falta de experiencia lo llevó a cometer errores como sugerir un pozo lleno de cocodrilos y cercas eléctricas para “matar” inmigrantes que cruzaran la frontera, pero Cain pasó rápidamente a liderar las encuestas. ¿Qué sucedió? El escándalo de acoso sexual mientras fue presidente de la Asociación de Restaurantes, lo ha debilitado. Cain se equivocó en el manejo de la situación y se enfrentó a los medios, se contradijo, por no decir que dijo mentiras, se mostró indolente y ha tratado de minimizar lo ocurrido y desconocer los hechos. Cain se volvió un candidato vulnerable a quien fácilmente los estrategas de Obama pueden atacar en una campaña. El resultado, otro que así como subió ya empieza a bajar.
Ahora le toca el turno a Newt Gingrich que parecía “liquidado” desde su inicio por varias declaraciones incongruentes. Pero con la caída de Cain el más beneficiado ha sido el portavoz de la Cámara, un hombre muy estructurado que cumple muchos de los requisitos de la derecha que ahora influye bastante en el partido del elefante.
No sabemos si Gingrich correrá la misma
suerte que sus compañeros, si el turno será para Ron, Paul o Rick Santorum, pero lo cierto es que el único que desde hace cinco años está en el mismo lugar sin moverse un ápice es Mitt Romney. Puede ser que muchos dentro del Comité Nacional Republicano no estén muy seguros de él, pero es el único que no ha estado en esa montaña rusa en la que se ha convertido ser precandidato del partido. Romney será a la final la carta que buscará frenar la reelección del presidente y así sus compañeros de partido no estén muy convencidos, llegará un momento en que se les acaben las cartas y decidan optar por la más segura, Mitt Romney.
El problema es que Romney es a Obama lo que Kerry fue a Bush, un candidato sin fuerza que a pesar de que el presidente es débil, no le alcanza para derrotarlo. El hecho de ser Mormón, detiene a la base cristiana a apoyarlo sin condiciones y obliga a considerar una opción de equilibrio en su fórmula vicepresidencial, lo que dejaría por fuera opciones como la de Marco Rubio.
Todo puede pasar, ya se habla de la alianza PEPA, Rick Perry y Sarah Palin para energetizar al gobernador de Texas, se habla de Jon Huntsman que no ha participado en los debates y que puede ser el “gallo tapado” de la contienda. Lo cierto es que las elecciones de Iowa están cerca y el que empiece ganando puede terminar quedándose con la nominación, pero por ahora como van las cosas, Obama es el más beneficiado de la falta de contundencia republicana, él sabe que las elecciones de noviembre no las tiene que pelear con los republicanos, su gran contendor es el desempleo y la economía. Si logra vencerlos, se quedará cuatro años más, si las cosas no mejoran, así sea débil, la balanza electoral se inclinará por un cambio.
Estamos a un año y no porque queramos que gane Obama, esperamos que la economía mejore, para que ganemos todos.

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