La semana pasada salieron los índices de desempleo en el último mes y la cifra bajó cuatro décimas (al 8.6%), el sector privado añadió 140.000 empleos en tanto que el sector público perdió 20.000 empleos. Una cifra que no habíamos visto desde marzo de 2009. Para muchos, la recuperación es ilusoria, para otros es un síntoma de que las cosas van a empezar a mejorar. Lo cierto es que durante las ofertas del Viernes Negro las ventas aumentaron 11.400 millones de dólares, 7 por ciento más con referencia al año anterior. Si usted va a un restaurante, ve que la mayoría de estos están llenos, ve como algunos sectores de la economía van lentamente recuperando su nivel de ventas, no tan rápido como quisieran pero ven cierta mejoría. Lo extraño es que una vez salieron las cifras de desempleo el presidente del Congreso, John Boehner, salió a criticar, Fox News atribuyó el descenso simplemente a que los americanos se habían cansado de buscar trabajo y por eso el porcentaje de desempleados era menor, los críticos radiales tildaron las cifras como “amañadas” y como Boehner, dijeron que había que ver los meses que llevamos con un índice superior al 9 por ciento y que la economía va de mal en peor. Yo no sé si estas cifras son verdaderas o no, yo me limito a observar que ya veo letreros buscando personal, que el Viernes Negro más gente salió a comprar y que una que otra industria ya está saliendo del fondo. No digo que la economía está bien, ni mucho menos, pero lo que sí digo es que los peores enemigos de la recuperación somos nosotros mismos. Hay mucha gente empeñada por razones políticas o económicas en impedir que salgamos de la crisis, hay personas que no ven que el 91.4 por ciento de las personas aptas para trabajar tienen empleo, solo ven que hay 8.6 sin él. Hay personas que a como dé lugar quieren sembrar esa incertidumbre con un propósito claro de sacar un beneficio, pero lo que tenemos que ver todos los que vivimos en este país es que para derrotar la crisis tenemos que derrotar primero el pesimismo. Y la mejor manera de volver a confiar en el mejor país del mundo, es dejando de escuchar a los verdaderos enemigos que tenemos, a aquellos que tienen como profesión la crítica destructiva, a aquellos que quieren ver a todos aguantando hambre antes que ver reelegido al presidente. No estoy acá defendiendo al Gobierno, no digo que el presidente Obama no se hubiera equivocado, pero lo que sí creo es que no estaríamos donde estamos si muchos opositores a su Gobierno no hubieran tomado como consigna desde el primer día no dejarlo gobernar, la consigna de “prefiero que al país le vaya mal antes que a Obama le vaya bien” de Rush Limbaugh, dio resultado, pero como todo, la gente no es boba y poco a poco se está dando cuenta que siguiendo este juego el único que pierde es el ciudadano común y corriente, como usted y como yo, con empresas normales que hemos luchado para seguir operando. Lamentablemente, en este país se perdió la ética, nuestros políticos no son como los de antes, los que fundaron esta nación sin egoísmos, muchos de nuestros políticos se volvieron ambiciosos, codiciosos y su único interés es el propio. Hay otros que llegan a Washington y se dan cuenta que no pueden cambiar y prefieren retirarse, hay otros que terminan consumidos por las “maquinarias”. Este tema no es de demócratas ni de republicanos, es de todos, es de ciudadanos y residentes, de todos los que vivimos acá y tenemos que sufrir el día a día. Es muy triste ver como ese grupo de políticos egoístas está tratando de acabar esta nación, no les siga el juego a esos políticos, tenga fe y confianza en el país y mire el futuro con otra óptica. Yo hace unos meses me di cuenta que no puedo cambiar la economía, que no puedo cambiar el pensamiento de esos políticos, que lo único que puedo hacer es cambiar mi pensamiento, tener una mentalidad diferente y estoy seguro que si cada uno de nosotros lo hace, este país será mejor y la economía será acorde con lo que merecemos. Si estamos o no mejor depende solo de nosotros, y muy a pesar de muchos este país saldrá adelante pésele a quien le pese. El índice de desempleo en Estados Unidos bajó al 8,6 por ciento en noviembre, un mes en el que la economía tuvo una ganancia neta de 120.000 puestos de trabajo, informó el Gobierno. El Departamento de Trabajo señaló que el mes pasado el índice de desempleo en EE.UU. no había estado por debajo del 9 por ciento desde marzo pasado, cuando fue del 8,8 por ciento, y está ahora en su nivel más bajo desde marzo de 2009 cuando fue, también del 8,6 por ciento. |
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