Este fin de semana se realizarán las elecciones primarias del Partido Republicano en Carolina del Sur, unas elecciones que más parecen una primaria interna para escoger al candidato del ala conservadora del partido para enfrentar al favorito, Mitt Romney. Durante los 7 meses de campaña los candidatos más radicales han subido y bajado en busca de la aceptación del grupo más conservador del Partido, Michele Bachmann, Rick Perry, Herman Cain, Newt Gingrich y Rick Santorum han desfilado por ese favoritismo, pero ninguno ha logrado afianzarse como el “candidato” que represente los valores de la bancada encabezada por el Tea Party y los grupos evangélicos. Muchos partidarios han incluso pedido que los dos candidatos más débiles se retiren y vayan unidos en torno a un nombre para poder ganarle la nominación a Romney a quien consideran demasiado moderado para sus intereses y un candidato que no tiene seguridad de ganarle al presidente Obama por sus posturas ambivalentes. Romney que fuera uno de los candidatos más radicales junto a Mike Huckabee en las elecciones de hace 4 años, es considerado moderado hoy en día, y es que el partido se ha radicalizado tanto a la derecha que las posturas de antaño ya son vistas como de centro. Lo cierto es que Romney ha salido beneficiado de esta situación porque su popularidad alrededor del 35 por ciento, le ha bastado para imponerse fácilmente en las dos primeras contiendas y será suficiente para ganar el sábado. Mucho ayuda la fuerza que tiene Ron Paul a quien los conservadores consideran un candidato demasiado liberal para ganar en noviembre y que cuenta con un electorado propio, muy fiel y activo, pero que no le alcanza para lograr la nominación. El sábado sabremos si la derecha se une en un solo candidato que logre ganarle a Romney que esta semana obtuvo el apoyo de Jon Huntsman quien poco aporta en materia de votos, pero ofrece un impacto mediático. Los conservadores consideran que esta elección se basa en un objetivo principal, impedir la reelección del presidente Obama y que Romney no podrá combatir algunas de las políticas del presidente. Romney aprobó un proyecto de salud muy parecido al criticado Obamacare del presidente, tomó decisiones cuando fue gobernador a favor del aborto y los matrimonios entre homosexuales y lo peor, pese a que su gran carta de presentación ha sido su experiencia empresarial y la creación de empleos, sus compañeros de contienda lo critican por ser como dijo Rick Perry, un “buitre” que destruyó compañías y dejó cesantes a trabajadores con el ánimo codicioso de vender estas empresas por mayor precio. Sobre la empresa de Romney, Bain Capital, de la cual él se preciaba de haber creado 100 mil empleos, una revista especializada reveló que fueron más los empleos que canceló que los que creó. El mismo Romney pasó de hablar de cientos de miles de empleos creados por él a miles y ahora a decenas. Pero la preocupación mayor del ala conservadora es que Romney se ha negado a mostrar su declaración de impuestos y ha dicho que no lo hará si resulta presidente. Romney, se dice, sería el presidente más rico en llegar a la Casa Blanca en su historia y para Newt Gingrich este será el “caballo de batalla” de los estrategas demócratas, pues representa el 1 por ciento de los que son dueños del 80 por ciento de la riqueza del país. Algunos rumores hablan que el pago de impuestos de Romney es extremadamente bajo en comparación a sus ingresos y que la clase media no va a entender que su futuro presidente no represente sus angustias. Por su parte el grupo evangélico ha apoyado a Rick Santorum, pues Romney es mormón y ha estado alejado de estos grupos religiosos en el pasado. La división del Partido es evidente, pero parece casi improbable que Mitt Romney no gane su nominación. Tiene el dinero para hacer publicidad, el apoyo de la “maquinaria” del Partido y muchos de sus líderes, y le favorece la división interna. La pregunta es si después de Carolina del Sur, quede un candidato único de los conservadores que le haga frente, o si este grupo se decide a apoyar a regañadientes a Romney en su aspiración de atajar a Obama en su reelección. El otro punto es que Ron Paul quien en el pasado corrió para presidente por el Partido Libertario, decida ir a las elecciones de noviembre como independiente aprovechando su fuerza con el grupo de votantes independientes y entre las juventudes, grupos que fueron fundamentales en la elección del presidente hace 4 años. Si Paul se lanza, cosa que es poco factible, no se sabe si perjudicaría más a Romney o a Obama y las elecciones tomarían otro giro. Por ahora nos prepararemos para ir a Tampa al anuncio del candidato que seguramente será Mitt Romney, que para entonces, se habrá convertido en un candidato tan conservador como Santorum y tan radical como Bachmann, pues en la política lo más importante no son las ideas, sino los votos. |
|








