El próximo martes 31 la Florida será el campo de batalla de los precandidatos republicanos en su camino a la nominación de su Partido y el candidato que resulte ganador, llegará al Súper martes que se realizará el 6 de marzo y que congrega las votaciones de diez estados, con gran posibilidad de alzarse con la elección. Así que en una época de “vacas flacas” como la actual, la inversión de millones de dólares en publicidad y en logística que realizarán los candidatos, beneficia mucho al estado. Este fin de semana estaremos inundados de avisos, comerciales de televisión y ataques a cual más violento buscando desprestigiar a los candidatos con mayores posibilidades y tratar de “descarrilar” más de una campaña para lograr llegar a Tampa en agosto como el “retador” del presidente Obama en la elección de noviembre. Hasta el miércoles pasado todo parecía claro en las huestes republicanas, el establecimiento daba por descontado que Mitt Romney arrasaría en Carolina del Sur y se llevaría la nominación anticipada convirtiéndose en el primer candidato en ganar las tres primeras primarias. La elección de la Florida sería la cuarta victoria en serie y la consumación de su éxito, pero en política como en el fútbol hay que jugar los partidos hasta el último segundo, hasta el pitazo final. El jueves todo cambió. Mitt Romney se levantó con la noticia que el reconteo de votos en Iowa había arrojado que Rick Santorum le había ganado por 34 votos, unas horas más tarde su rival Rick Perry abandonaba la campaña y adhería a Newt Gingrich dándole a este una nueva dinámica. Estas noticias opacaron el informe la noche anterior de ABC señalando que Romney usaba el paraíso fiscal de Islas Caimán para “favorecerse” con sus impuestos lo que agregaba más leña a la declaración ese día de que el millonario de Massachusetts paga en promedio 15 por ciento de impuestos, mucho menos que una buena parte de la población. Pero el día no había podido ser peor, esa noche en el último debate, Romney no pudo defenderse de los ataques de los demás candidatos y Newt Gingrich aprovechó una entrevista de ABC con su exesposa para salir al ataque y mostrarse como un candidato fuerte que no se dejaba amedrentar, uno que podía debatir con el presidente Obama, cosa que siempre se le ha criticado a Romney. Las encuestas empezaron a cambiar y de la ventaja de 21 puntos que llevaba hasta el martes, pasó a un virtual empate en 24 horas y los comicios demostraron la volatilidad de los electores republicanos, Gingrich se impuso por 12 puntos porcentuales en la primaria de Carolina del Sur, algo impensable 72 horas antes y llega a la Florida con el “momentum” que le dio el triunfo. La lectura de lo que está pasando la vimos en el editorial pasado, Romney no convence a un sector importante del Partido, a los más conservadores, y por esa razón estos buscan entre Santorum y Gingrich a su candidato para imponerlo como su nominado. Es probable que la Florida termine por definir quién es ese candidato y que para el Súper martes la carrera sea de Romney y el elegido de la derecha, y que se deje a Ron Paul a un lado buscando el voto independiente. Gingrich ganó en Carolina por el voto del Tea Party y parte del voto evangélico que se dividió entre él y Santorum, pero no hay que olvidar que en Carolina del Sur los demócratas pudieron votar y es muy factible que estos hubieran votado por Gingrich para descarrilar a Romney. Mitt Romney reveló sus impuestos esta semana y esto le va a perjudicar en su carrera a la Casa Blanca, Newt Gingrich tiene muchos “esqueletos” en el closet, escándalos de todo tipo, corrupción, infidelidades y malos manejos, parece increíble que sea el preferido de los más conservadores y defensores de la moralidad, pero en el desespero por ganarle al presidente Obama, el Partido no busca al mejor candidato, al de mejores ideas, si no al que pueda ganar en noviembre y ese se está convirtiendo en su más grande problema. Los que quedan son dos candidatos que aunque no sean tan “elegibles” tienen unas hojas de vida más limpias. Santorum puede que no tenga experiencia pero es un hombre correcto, con una trayectoria modesta pero no tan contaminada como Gingrich y Paul que es el “anticristo” de los republicanos es un político “modelo” con un matrimonio de 54 años, una hoja de vida intachable. Alejado de escándalos, enemigo de la guerra, el hombre que inspiró al Tea Party, pero con ideas muy radicales, muchas de ellas lógicas, pero muy vulnerable en una elección general. La elección del martes es su decisión, dos candidatos con serios problemas de moral y de ética que pueden pelear la elección en noviembre, y dos con hojas de vida honestas que se verían en aprietos para garle al presidente. Ese es el reto del Partido Republicano, si se piensa en el país o se piensa en sus intereses como se ha estado pensando en estos tres años. Si la decisión es pongamos al que sea con tal de sacar a Obama, muchos que no tienen esa visión tan radical, los moderados e independientes al final les darán la espalda y si se elige a uno de los otros dos candidatos se corre el riesgo de perder la elección. El chiste callejero de esta semana es que si el diablo llega y les dice a los republicanos que les asegura que le gana al presidente, el partido lo nomina ya como su candidato. Aquí no vale el eslogan que ya se ve en los adhesivos de los autos en referencia a Mitt Romney, “Hay que creer en América, pongamos el dinero en Islas Caimán”; porque hay que pensar en lo mejor para el país y para nuestras familias. |
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