Con la victoria esta semana aquí en el estado Mitt Romney está un paso más cerca a su nominación. Las elecciones las ganó por un cómodo 46 a 32 frente a Gingrich, pero ni Santorum ni Paul hicieron campaña en la Florida. El voto latino favoreció a Romney, 54 contra 28 de Gingrich. Todo parecería que estamos frente al nominado republicano, pero no se puede subestimar a Newt Gingrich. La enfermedad de una de las hijas de Santorum y la falta de recursos de su campaña, predicen el retiro del más conservador y con mayor apoyo entre los grupos religiosos, de los candidatos, y esto como ocurrió con el retiro de Perry terminará favoreciendo a Gingrich que captará los votos evangélicos, los del Tea Party y la bancada conservadora que se encuentra dividida entre él y el senador de Pensilvania. Si el ala conservadora se une como parece, la campaña va para largo pues tendremos elecciones reñidas en estados muy conservadores como los del sur, este y los de la costa del golfo. Romney puede ganar la próxima primaria en Nevada, pero para el súper martes lo más seguro es que sea una carrera de tres candidatos y su victoria no será tan fácil como la de esta semana. Gingrich hizo campaña en Florida prometiendo lo que los votantes querían oír, hasta prometió una colonia lunar. Romney comió lechón y cambió su opinión, cosa rara en él, sobre el “Dream Act” y después de decir que lo vetaría pasó a decir que lo apoyaría si solo fuera para los soñadores que quieran ingresar a las fuerzas militares. Cuando vaya a Arizona, hará campaña con el alguacil Arpaio y volverá a su posición de vetarlo, de no apoyar una “amnistía”, etc. porque al final lo que le interesa son los votos. Santorum estaba en un buen momento subiendo en su campaña pero su problema familiar le impidió estar concentrado en la elección y Paul demostró sin hacer campaña que es el candidato más inteligente, divertido y centrado en esta elección. Parecería mentira decirlo, pero después de ver los debates, uno se aterra del desconocimiento de los temas que tienen los demás candidatos y de la lógica de Ron Paul en muchos de los temas, hubiese sido una elección muy interesante si su elegibilidad presidencial no fuera tan baja. Quedan 46 como dijo Gingrich en su discurso la noche de elecciones este martes, quedan 46 primarias, veremos cuántas de ellas serán decisivas, Gingrich ya empezó su “cruzada” para hacerse al voto religioso, el de los valores familiares, para mostrarse como el candidato que puede vencer al presidente. Romney comenzó su campaña enfocado en ganar la confianza del elector republicano como la verdadera opción de su partido, como el candidato que tiene más posibilidad de derrotar a Obama. Lo cierto es que esta elección presidencial no se decidirá hasta noviembre, si las elecciones fueran hoy existiría un empate técnico entre Romney y Obama, pero ese empate tradicionalmente favorece al presidente de turno, pero la elección la decidirá la economía y la percepción de la gente sobre una mejoría en la misma. El trabajo de Obama será hacer todo lo que esté en su poder para mejorarla y el de Romney el de rezar para que no mejore y hacer todo lo posible para hacerle creer al elector que las cosas están mal. A todos, menos a Romney, nos convendría que la economía estuviera mejor, no por reelegir al presidente, sino por sacar adelante nuestras familias, nuestros negocios y nuestro país. Si la economía mejora sustancialmente, prepárese porque el siguiente tema que usarán los candidatos será el de la inmigración y en una campaña tan sucia como la que estamos viendo se generará mucho odio en contra de los indocumentados y en general en todo tipo de inmigrantes. Ganó Romney, el siguiente round será en Nevada y allá veremos si Gingrich tendrá gasolina para “resucitar” por tercera vez en esta primaria o el gobernador de Massachusetts será ungido en Tampa en este verano como el candidato del cambio. |
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