Quizá la mayor herencia que yo puedo dejarle a mis hijos es un apellido del cual puedan sentirse orgullosos. Cuando llegué a este país sabía que cambiaba 40 años de mi vida por una oportunidad para ellos y la verdad que ha valido la pena. Sé que no solo se sienten orgullos de lo que son sino también de pertenecer a un grupo étnico que día a día ha ido cambiando la cara de este país. Yo no pensé que a mis hijos les dejaría la herencia de ser hispano, una riqueza que se ha labrado con sudor y sacrificio. Esa sorpresa me la ha dejado este país, me ha regalado esa oportunidad de valorar lo que son nuestros pueblos, su cultura y su identidad. Aquí no somos colombianos, cubanos, puertorriqueños o mexicanos, aquí somos todos hispanos y vivimos orgullosos de nuestras raíces. Las celebraciones se desbordan y cada año el Mes de la Hispanidad abarca hasta noviembre, pues el calendario se satura de actividades porque cada una de nuestras comunidades quiere expresar lo que somos. Recuerdo que en mi tierra solo hacía falta un día para tal efecto, aquí no nos alcanzan los 30 días que comenzaron oficialmente el 15 de septiembre. Me alegra ver que esta celebración esté sirviendo para unir a nuestra comunidad y no para dividirla, que los errores del pasado que han dejado huella nos han servido para enmendarlos y tratar en lo posible de trabajar en una causa común, la de tener una comunidad hispana fortalecida, cohesionada y con futuro. Hoy nos hemos dado cuenta que si trabajamos unidos podemos ser más fuertes, que problemas como el de la reforma inmigratoria lo hubiéramos resuelto y ganado si la fuerza de los números hubiese estado reflejada políticamente. La comunidad hispana es diferente, dinámica, no es la misma de hace 10 años y desde luego diferente a la de hace 25; cada día es diferente y tenemos que evolucionar con la comunidad y con sus problemas. Las inquietudes de ayer eran las de ayer, hoy hay unas nuevas y nuevas realidades, nuevos protagonistas que nos exigen tener una postura diferente y nuevos líderes que representan esa nueva realidad. Tenemos un futuro brillante, los hispanos han traspasado su mundo y penetrado con fuerza en la vida del país a todos los niveles. Estamos cambiado la cara de América, le estamos dando color y alegría. Nuestra música, comida y costumbres han irrumpido en la vida nacional, pero lo más importante nuestra gente se destaca en la gran mayoría de las áreas de la cultura, el deporte, la economía, la política, entre otras. Nuestro futuro está en nuestros hijos y de nosotros depende que ellos conserven nuestras tradiciones, nuestra cultura, nuestra lengua y lo más importante nuestros valores. Asimilación no es perder mis raíces para adoptar unas que no son mías, asimilación en compartir mis valores y tradiciones para enriquecer las del pueblo que nos ha brindado la oportunidad de salir adelante. La Herencia Hispana es nuestra mayor riqueza, es como ese tesoro que todos soñamos encontrar. Su valor en inconmensurable pues está lleno de todo lo bueno de nuestros pueblos, por eso este mes siéntase orgullo de ser hispano y de ser poseedor de ese tesoro. |
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