Solo hay un funeral. Solo hay un matrimonio… Al menos hasta que una infidelidad, estupidez, error, inmadurez, incompatibilidad, o lo que sea, lo acaba. Recuerdo que hace como 27 años, mi abuela y la segunda esposa de su ex (mi abuelo), aceptaron por fin compartir una Nochebuena en familia. Claro, allí también estaba mi abuelo -qepd-. En mi familia ellas dos siempre han estado y estarán en todas las listas de invitados. “Qué civilizadas” exclama la gente cuando descubre quién es quién en esta relación. Hoy veo que fue una forma de enseñar nobleza que además nos permitió a mis dos tías menores (medio hermanas de mi mamá) y a mí, crecer siendo muy unidas. Mi hermano y la mamá de mis sobrinos son ‘circunstancialmente’ amigos. Por estos días invitan juntos a la Primera Comunión de Andrea, su hija menor. De manera muy civilizada asistirán con sus respectivas parejas a quienes -a propósito- los niños respetan, quieren y con quienes hay una muy buena relación. Sin ningún drama. Al comienzo, un divorcio es difícil; pero una vez se supera el primer encuentro, todo fluye. Ante una separación; o se dividen “cobijas” del todo o se interactúa con madurez -opción inteligente si hay hijos-. El ideal sería una familia unida para siempre, pero por mil razones irremediablemente cada vez hay más divorcios, y en ese caso, defiendo la llamada ¡civilización! Mi novio tiene ex esposa, y ella -la madre de sus dos hijos- y yo, coincidimos de vez en cuando. Es sano adaptarse a los retos de la vida en vez de pelear como “perros y gatos”. Yo quiero a la prometida de mi hermano y quiero a mi ex cuñada. Ambas son bienvenidas en mi casa cuando vienen de vacaciones. Hasta ahora, las toman por separado (…). Lo cierto es que en reuniones familiares como la Primera Comunión, los quince, el grado, la boda, etc. ¿qué mejor que dar ejemplo de madurez y compartir sin amargura? Una amiga, por castigar a su ex marido (¿?), todavía le niega salir con su hijo si va acompañado por su segunda esposa -y llevan cuatro años casados-. A no ser que la afrenta anterior haya sido gravísima (justificación para mantener distancia) creo que al niño le hace más daño crecer rodeado de egoísmo y rencor que compartir con esa nueva familia… La sociedad cambió. Los míos, los tuyos y los nuestros son parte de una nueva realidad. Ya no expulsan niños del colegio porque sus padres no están casados; ya nadie se burla de un hijo “natural”. Soy partidaria de enseñar valores y principios pero soy defensora de la ‘flexibilidad práctica’ para formar jóvenes con menos taras y sin traumas. Los niños son como esponjas y aunque es incómodo explicar que papi y mami no están ya juntos, les podemos enseñar a ser generosos y a demostrar cariño. Tanto mi hermano como mi ex cuñada compran regalos para el otro en Navidad, día del padre, de la madre, los cumpleaños… No son ellos los que regalan, son los niños quienes dicen “papi, te tengo una sorpresa”, o “¡mami te quiero, ojalá te guste!”. Las lecciones de amor más grandes sí pueden venir de familias separadas, incluso a veces hasta más fácil que de parejas distantes y frías bajo un mismo techo. En estos cuentos no siempre se comen perdices ni son felices para siempre. En las historias de hoy, a veces, el hada se cansa a medio camino, o una poción acaba con el encanto antes de tiempo... Entonces, queda ser civilizados. El tiempo todo lo cura. En cambio, aquellos momentos únicos nunca regresan. No se pueden repetir. ¡Quiéranse! Los niños crecerán más felices, y con mucha naturalidad le mostrarán a sus amigos esa nueva foto familiar. Escríbeme a pilar@7dias.us |
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